Vettel, el chico malo de las pistas
A siete giros del final, el joven maravilla realizó un arriesgado adelantamiento a su compañero Webber y desafió las órdenes expresas del equipo Red Bull
El alemán Sebastian Vettel (Red Bull) logró su vigésima séptima victoria en la Fórmula Uno después de imponerse ayer en un controvertido Gran Premio de Malasia en el que desoyó las órdenes de su equipo de no adelantar a su compañero, Mark Webber, en las vueltas finales.
“Después de la última parada en boxes, el equipo me dijo que la carrera había terminado, que nos mantuviéramos en esas posiciones y arriesgáramos lo menos posible de cara al final. Vettel tomó sus propias decisiones y no hizo caso a las órdenes de equipo, pero no pasará nada porque está protegido. Siempre sucede lo mismo”, espetó enfadado el piloto australiano tras la carrera.
La dura interna de Red Bull se arrastra desde el año 2010. Desde favoritismos técnicos para con el joven alemán hasta incidentes en pista donde ambos se golpearon, la cruda realidad es que Sebastien Vettel ha logrado no solo vistorias sino también tres títulos mundiales y no es sencillo para un equipo ponerle un bozal deportivo a un piloto de tamaña excelencia.
Desde aquel 2010 la interna entre Vettel y Webber quedó fracturada pero el equipo a través de Christian Horner (director deportivo) dejó las cosas en claro estableciendo con claridad que los roles (primero y segundo) se mantienen en la pista una vez realizado el último recambio de neumáticos excepto si uno o los dos Red Bull son amenazados por otros pilotos.
En el podio y en la conferencia de prensa, el aire se cortaba con un cuchillo. Webber y Vettel ni se miraron, no festejaron nada y evitaron todo tipo de saludo incluyendo la celebración clásica con champagne.
Pasado ese momento de tensión, Christian Horner –director deportivo del equipo austríaco– reflexionó de la siguiente manera: “por encima de todo” destaco la “espectacular actuación del coche y el equipo en cada uno de sus operarios”.
“Hay un gran debate sobre todo lo sucedido al final de la carrera. Nosotros lo que queríamos era conservar los neumáticos y los coches intactos y llegar a la bandera a cuadros sumando los máximos puntos posibles”, dijo Horner.
“Sin embargo, a veces los intereses personales de los pilotos pueden chocar con los de las escuderías. Sebastian decidió no hacer caso a las instrucciones. Lo sucedido en Malasia no debería haber pasado y es algo que se tratará dentro del seno del equipo”, concluyó el director de la escudería austríaca.
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