Cuando uno piensa en astronautas vienen a la mente cohetes, ingravidez, carreras a saltos por la Luna y duras pruebas físicas de las que se sale con reflejos de lince. Pero esta realidad podría ser muy diferente si ese mismo astronauta está yendo a Marte. El viaje de ida y vuelta, de casi año y medio y con largos periodos de inactividad, podría convertir al más activo de los humanos en un ser sedentario, dormilón e incluso falto de reflejos. Así lo demuestran los primeros resultados científicos publicados sobre Mars500, el mayor simulacro de un viaje a Marte que se ha llevado a cabo hasta la fecha.
Viajar a Marte provoca sedentarismo en la tripulación
Los voluntarios de Mars 500, el mayor simulacro de un viaje a Marte, se volvieron más sedentarios y “adormecidos” durante el experimento, según un estudio