Birmania, un país asiático de casi 53 millones de habitantes, se convirtió en inesperado centro de atención mundial en las últimas semanas, a partir de la persecución y muerte contra la minoría rohinyá, sin que desde el gobierno se tomen acciones para evitarles el exilio y las matanzas indiscriminadas.
Violencia en Birmania, "ejemplo de libro" sobre limpieza étnica
ONU denuncia el ataque a miembros de la comunidad musulmana
