Después que Álvaro Gutiérrez volvía al vestuario en el entretiempo y se escucharon los primeros gritos de desaprobación a su gestión quedó claramente comprobado el peso que tenía el partido para Nacional.
En su mochila, el bolso cargaba con un mal inicio de campeonato. Había metido las lesiones que lo acosan. Las dudas y la pérdida de confianza. Todo potenciado con un buen inicio de su eterno rival. Y cuando todas esas cosas se conjuntan se generan los rumores y comentarios que forman una ola.
Para colmo de males, Nacional enfrentó a un rival como El Tanque Sisley cuyos jugadores la pelean con enormes problemas económicos, deudas y promesas incumplidas. Y lo que es peor: cero responsabilidad a la hora del juego porque nada aporta.
Volver a empezar
En el Centenario, los tricolores vencieron 1-0 con gol de Carlos De Pena