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El jugador inglés Jonny Wilkinson, que ha liderado a su país a la final de la Copa del Mundo que se disputa en Australia, ha pasado en cinco años de protagonizar lo que se conoció en 1998 como "la gira del infierno" al "cielo" del actual rugby internacional.

El calificativo tuvo su origen en la humillación que sufrieron el 6 de junio de 1998 ante Australia. Setenta y seis puntos en contra, con once ensayos y ninguno a favor marcaron el viaje de los británicos en el partido inaugural de una gira que les deparó también derrotas ante Nueva Zelanda y Suráfrica. Fue el mayor fracaso de Inglaterra en 127 años de rugby internacional.

Sin embargo, a pesar del desastre, Wilkinson creció poco a poco como jugador de rugby, contó desde el principio con la confianza del seleccionador, Clive Woodward, y no se dejó amilanar por las críticas de la prensa de un país, en el que el que el rugby es, como el fútbol, una cuestión nacional.

El domingo, ante Francia, en semifinales, dio una buena muestra de ello, cuando anotó los 24 puntos de su equipo, todo un récord, que se multiplica cuando se conoce que Inglaterra ganó 24-7. Así, Wilkinson marcó todos los de su equipo y los hizo tanto con golpes de castigo como de "drops", disparó a palos tras bote pronto del balón con el juego en movimiento.

"Wilko" ha batido todo tipo de récords desde que en 1998 debutara con "el XV de la Rosa", como se conoce al equipo inglés, pero su máximo valor ha sido la seguridad que da a sus compañeros la infalibilidad de su patada, con la que ha logrado también los últimos títulos del Torneo de las Seis Naciones.

Wilkinson en su carrera ha obtenido cinco ensayos, convertido 123 ensayos, 157 golpes de castigo y ha pasado 10 "drops", y supera por 406 al mítico apertura Rob Andrew, que logró 396 en 71 partidos oficiales.

Wilkinson tendrá el sábado, otra vez en Sydney, la oportunidad de vengarse del 76-0, de 1998, del 12-6 que los australianos les propinaron en la final de 1991 y de entrar en la historia del rugby como el primer apertura europeo campeón del mundo, ya que nunca una selección del hemisferio norte se ha proclamado campeona mundial.

(EFE)