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El entrenador argentino Diego Simeone recibió una catarata de proyectiles y tuvo que abandonar la cancha de Old Trafford a la carrera luego de que su equipo, Atlético de Madrid, eliminara a Manchester United en los octavos de final de la Liga de Campeones. 

Vasos, hielo y agua fueron lanzados desde la tribuna hacia el DT colchonero apenas consumado el triunfo visitante. 

Simeone dirigió el partido con su clásico estilo pasional y apenas pitado el final del encuentro, tuvo que emprender la carrera hacia los vestuarios. 

Los jugadores de Atlético, incluido Luis Suárez que no jugó ni un minuto, se quedaron festejando con sus hinchas en la cancha y tanto futbolistas como parciales estuvieron custodiados por un gran número de stewards, la guardia privada que trabaja en las canchas del fútbol inglés.  

 

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