Yo amo a Mourinho
En el fútbol no hay verdades absolutas, pero sí hay quienes manejan la que más se consume. Y de eso hoy goza el Barcelona.
Es difícil defender a José Mourinho en estos días tras la derrota por Champions League, así como era muy fácil defenderlo la semana pasada, cuando ganó la Copa del Rey, único trofeo se ha resuelto de momento. En el fútbol no hay verdades absolutas, pero sí hay quienes manejan la que más se consume. Y de eso hoy goza el Barcelona.
Mourinho, un animal mediático pero también una bestia táctica al nivel de grandes como Enzo Bearzot, es el único al día de hoy que ha podido desactivar en la cancha al Barcelona por algo que duele. Pero el Barsa actual no solo es un equipo que juega espectacularmente al fútbol, sino que además se ha convertido en una especie de reservorio de moral futbolera, algo que tiene el consenso mundial y que aceptan hinchas de todos los países, muchos de los cuales aman el juego preciso, casi de Playstation del Barsa, y a la vez desprecian el aburrido toqueteo de la selección española, que es exactamente lo mismo. Así, las simulaciones de faltas e infracciones del Barsa – un patadón de Mascherano minutos antes de la roja a Pepe de ayer- son folclóricas, mientras que los pisotones del Madrid son inmorales y merecen solo vergüenza. Esto también se vio ayer. Del mismo modo, si Mourinho se queja es “Llourinho”, pero si es Guardiola –lo hizo esta semana antes de la semifinal cuando aún no se había designado juez- parece que pasa un tren.
A Mourinho y al Real Madrid los une hoy un odio granjeado no solo en estos años, sino a lo largo de buena parte de su historia. Sobre el Real Madrid pesa el mote de “club franquista”, y sobre el de Mourinho el de presuntuoso y mal perdedor. Ese no es motivo para ir contra un hombre que, por lejos, es hoy el técnico más laureado de la actualidad. Pero a pesar de haber ganado ligas en tres países distintos con estilos diferentes y copas nacionales en cuatro, a pesar de tener dos Champions League y de ser el único entrenador que hasta ahora le ha discutido de verdad el poderío al fútbol más imbatible del planeta, es el blanco de iras y odios de hinchas y especialistas de todo el mundo. Alguien está en desventaja aquí, y no por falta de títulos.