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A veces parece demasiado, y no solo por los periodistas. Ahora todos saben de la vida de Forlán. Que siempre se dijo que era gay, que la familia de él no la quiere, que la de ella anda en cosas raras, que el contrato prenupcial. Es impresionante. Da vergüenza como se habla con tanta liviandad.

“Yo tengo un amigo que lo conoce”, “viste como es la familia”, “siempre se dijo que era gay”, “es por la plata”, “ella dejó todo por él”, “él se arrepintió”. Todos opinan aunque no sepan lo que pasó.

Es innegable que el tema resulta interesante. Ya la boda había captado la atención de los medios: una bella modelo argentina y el jugador uruguayo más importante de los últimos tiempos, el mejor jugador del Mundial de Sudáfrica 2010.

Están los que aseguran tener datos verdaderos. Están a los que les encanta sumar varios motivos a la ruptura. También están los programas argentinos de chimentos que dan versiones de todo tipo. Y nunca faltan los que el tema no les interesa, y no solo no les interesa, están horrorizados de que se hable tanto de lo mismo, aunque ellos mismos terminen haciéndolo por la vía de repetir lo poco que les importa.

El hecho es que ahora, decididamente, Forlán no solo capta de atención del periodismo deportivo sino también del de espectáculos.

Parecería que esto recién empieza. Y aún falta que hablen las mediáticas hermanas Nara, quizás hasta con dinero de por medio.

¿Podrá no distraerse Forlán con algo tan vinculado a su vida personal en los días previos a la Copa América? ¿Podrá dejar de escuchar los rumores sobre su separación? ¿Podrá olvidarse que dos países hablan de su casamiento suspendido? En menos de 20 días arranca la Copa América en Argentina. Difícil abstraerse, aunque, si lo logra, habrá demostrado una vez más por qué es un jugador diferente.
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