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Jorge Zambrana está con un pie adentro del equipo titular que enfrentará el sábado a Cerro. Valdez tiene uno afuera, aunque el jueves le practicarán una ecografía para ver si llega. Zalayeta vuelve.

El presente de Peñarol es muy complicado. El plantel está golpeado anímicamente porque sabe que no juega bien. La charla de media hora del Polilla Da Silva del pasado martes trató de hacer despertar de alguna manera a determinados jugadores que parecieron caer en un sopor interminable.

En la práctica vespertina del miércoles en Los Aromos, los futbolistas –al menos para afuera– se mostraron bien en lo anímico.

Salvo Carlos Valdez –tiene una contractura entre el sóleo y el gemelo en una de sus pantorrillas y el jueves le harán una ecografía– y Nicolás Freitas –con una molestia en el aductor, aunque está mejor que el martes–, los demás entrenaron sin inconvenientes en fútbol en espacios reducidos.

Es difícil que Valdez juegue, mientras Freitas debería llegar.

Obviamente que no estuvieron los cuatro futbolistas de la selección sub 23: Cristóforo, Marcelo Silva, Gelpi y Albín.

Da Silva pidió movimiento constante a sus jugadores, gesticuló, ordenó, gritó y trató de arreglar errores. Formó dos equipos de ocho hombres y debían hacer los goles de cabeza. Por un lado: Amodio, Novick, Álvez, Alejandro González, Darío, Rossano, MacEachen y Viega. Por otro: Maxi Pérez, Aguiar –quien está totalmente repuesto para volver a jugar– Joao Pedro, Zambrana, Estoyanoff, Zalayeta, Santiago Silva y Mora.

Era casi de noche y se terminaba el alargue de Real Madrid-Bayern Múnich. Recién allí culminó el entrenamiento.

Muy autocrítico
“¿Una nota ahora? Pero cortita, ¿eh? Fijate que no me quedo ni a mirar los penales de Real Madrid”, dijo el Polilla Da Silva a El Observador con una sonrisa cuando se iba el miércoles “volando” de Los Aromos. “Es que quiero ver a mi hijo que juega en Náutico en el Carrasco Lawn Tennis”, agregó.

Sabe que este es un momento muy especial para el equipo. Sabe también que juegan muy mal, que no les llegó aún a los futbolistas y tiene una gran autocrítica.

“Este presente no es lo que uno esperaba, no solo por la falta de resultados, sino por el nivel futbolístico que hemos mostrado. Pensaba que podíamos estar en otro nivel en la actualidad. Estoy preocupado y el sábado hay que empezar a sumar de a tres porque ya se nos fue el margen de error que teníamos”, explicó el DT.

Y agregó: “Esto es responsabilidad de todos. Los jugadores también. No me excuso en el hecho de que no armé el plantel. Yo sabía adónde venía, los jugadores que había, considero y sigo creyendo que este equipo tiene que jugar mejor y tener otro protagonismo con los futbolistas que tiene, pero no encontramos aún la solución. Los jugadores saben que esto lo cambian ellos. Nosotros podemos tener determinado protagonismo, tener cierta injerencia en muchos aspectos, pero lo que van a sacar esto adelante o no, son los futbolistas que entran a la cancha. Ellos lo saben y están comprometidos. Ojalá podamos rápidamente encontrar respuesta en lo futbolístico, que empiecen a llegar los resultados para darnos más tranquilidad y podamos tener un final de temporada acorde a lo que se pensó de este equipo de Peñarol”.

Da Silva fue clarito. “Estamos todos preocupados. No solo yo, sino la dirigencia, los futbolistas, porque esto es Peñarol, el protagonismo tiene que ser otro y al no encontrar respuesta, tratamos de encontrarla por donde sea”.

Y no deja la autocrítica de lado: “Para mí es fundamental. Sin autocrítica no se mejora, no se sale y en eso soy muy exigente. No solo la hacemos nosotros, sino también con los jugadores. Me gusta saber qué es lo piensan, lo que sienten, lo que ven, que se expresen”.

“Si por ahí, lo que nosotros vemos es diferente a lo que piensan ellos y estamos todos de acuerdo que el equipo está muy lejos de lo que puede, de lo que debe, que no solamente pasa por lo futbolístico sino que se lo ha visto con una actitud que no es acorde a la historia de Peñarol, y eso es lo que más preocupado nos tiene. Porque uno puede jugar bien, mal o regular, pero no te puede faltar actitud. Y menos en Peñarol. A mí me tocó vivirlo de enfrente y sufrirlo y vos sabías que para ganarle a Peñarol tenías que hacerle dos goles o más porque faltando poco te metía en un arco y te llevaba por delante. Nosotros hoy eso no lo tenemos”. Más claro, imposible.