Antes de que existieran los celulares, la dirección del viento y del mar eran prácticamente las únicas herramientas con las que contaban los surfistas para saber si había buenas olas y dónde. En otras palabras, tenían que saber interpretar el clima para darse cuenta de si valía la pena ir hasta la playa. Con el tiempo, los teléfonos móviles permitieron a los amantes del surf comunicarse entre sí para pasarse el dato. Llamar a un amigo que estuviese en el lugar o acabara de salir del agua era lo ideal.
Zona exclusiva para surfistas
Los amantes de este deporte ahora cuentan con aplicaciones que les permiten conocer los mejores lugares para tirarse al agua, entrenar, juzgarse a sí mismos, entretenerse y estar en contacto con otros