El Abierto de Estados Unidos vuelve a marcar un hito financiero en el deporte blanco. La Asociación de Tenis de Estados Unidos (USTA) anunció que la edición 2026 del certamen repartirá la cifra récord de US$ 90 millones en premios totales, lo que representa un incremento del 20% respecto a la edición anterior.
La gran novedad que sacude al circuito es el cheque que se llevarán los campeones de los cuadros individuales masculino y femenino: US$ 5,5 millones para cada uno, la cifra más alta jamás otorgada en la historia del torneo.
Un impulso económico importante
Este impulso económico no beneficia únicamente a quienes levanten el trofeo en el Arthur Ashe Stadium. Fiel a su política de apoyo al ecosistema profesional, el torneo neoyorquino garantizó que los jugadores eliminados en la primera ronda del cuadro principal percibirán US$ 115.000, asegurando un piso de ingresos vital para costear las exigentes giras anuales.
Con este movimiento, el último Grand Slam de la temporada no solo consolida su liderazgo en infraestructura y espectáculo, sino que revalida su condición del torneo más lucrativo del planeta.
Flushing Meadows se prepara para dos semanas de pura intensidad donde la gloria deportiva vendrá acompañada de una recompensa financiera sin antecedentes.