La jueza del Juzgado Criminal y Correccional N°34, Laura Bruniard, indagó este martes a dos de los acusados de haberle suministrado cocaína a Liam Payne, el exintegrante de One Direction que falleció el 16 de octubre pasado tras caer desde el tercer piso del hotel CasaSur, en el barrio de Palermo, Ciudad de Buenos Aires, Argentina.
Uno de los imputados es Braian Paiz, quien conoció al cantante cuando trabajaba como camarero en un restaurante de Puerto Madero, una zona exclusiva de Buenos Aires. En ese encuentro, Payne estaba acompañado por su novia, Kate Cassidy, y otras dos personas.
El otro imputado es Ezequiel Pereyra, un empleado del hotel CasaSur donde ocurrió la tragedia. Ambos fueron indagados por la jueza y, tras las declaraciones, quedaron acusados del delito de suministro de estupefacientes a título oneroso, que puede conllevar penas de entre 4 y 15 años de prisión. La jueza tiene 10 días hábiles para decidir su situación en el caso.
La audiencia fue breve, durando solo tres minutos, ya que ninguno de los dos imputados declaró. En su lugar, presentaron un escrito. Según fuentes cercanas al caso, Paiz, de 24 años y oriundo de Berazategui, reiteró en el escrito que no vendió drogas al cantante, aunque admitió haber compartido un espacio privado con él en el que no hubo intercambio de dinero. Paiz detalló en una entrevista que, durante ese encuentro, Payne le pidió su contacto y luego le envió mensajes solicitando droga, aunque el cantante ya se encontraba drogado en ese momento.
Paiz también sostuvo que su celular, incautado por la justicia, contiene pruebas que respaldan su versión y rechaza las acusaciones que lo vinculan con el tráfico de drogas, las cuales incluso le valieron críticas de las fanáticas de Payne.
Por otro lado, se considera que los mensajes entre Paiz y Payne son claves en la acusación contra el camarero, quien fue despedido del restaurante de Puerto Madero tras ser señalado como responsable de la muerte del músico. Las cámaras de seguridad también corroboran los mensajes intercambiados entre ambos.
Según la investigación, Paiz habría suministrado cocaína a Payne en dos ocasiones, el 14 de octubre, antes de su fallecimiento, a las 3:24 AM y a las 10:00 AM. En los chats, Paiz le ofreció una bolsa de cocaína de 5 gramos, y en otro mensaje le dijo que tenía disponible de 3 y 7 gramos.
Quién es el segundo imputado
El segundo imputado, Ezequiel Pereyra, de 21 años, quien trabajaba como empleado en el hotel CasaSur, también fue acusado de suministrar drogas a Payne. Según los datos, el 15 de octubre a las 7:25 AM y el 16 de octubre a las 15:47, Pereyra le entregó cocaína al cantante, quien le pagó 100 dólares. En los chats, Payne solicitó más droga el mismo día de su muerte.
El miércoles, será indagado por videoconferencia Rogelio Luis Nores, de 36 años, quien acompañaba a Payne durante su estadía en Buenos Aires. Nores enfrenta cargos por abandono de persona y suministro de drogas. Según su declaración, nunca vio a Payne consumir drogas y desconocía sus problemas de adicción.
La fiscalía atribuyó la provisión de sustancias a Nores y a los otros imputados, basándose en los análisis toxicológicos realizados a Payne, que revelaron rastros de alcohol, cocaína y un antidepresivo, lo que indicaría que el cantante había consumido varias sustancias antes de su fallecimiento.
Las últimas indagatorias de esta semana serán a Esteban Reynaldo Grassi y Gilda Martín, jefe de seguridad y gerente del hotel CasaSur, respectivamente, quienes estuvieron presentes el día de la muerte de Payne. Grassi fue quien realizó la llamada al 911 para alertar sobre la crisis que padeció el cantante antes de su fallecimiento.