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"No podemos acordarnos de Santa Bárbara solamente cuando truena", advirtió Fernando Mattos, exministro de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP), en una columna que elaboró para reflexionar sobre el anunciado Super Niño, un fenómeno climático que conlleva perjuicios no solo para el sector productivo.

Mattos y los riesgos en el horizonte

En el texto, remitido este lunes 27 a El Observador y titulado "¿Preparados o improvisados?", entre otras consideraciones señaló que la existencia de ese fenómeno climático implica para Uruguay "una alta probabilidad de lluvias por encima de lo normal, inundaciones, exceso hídrico en los suelos, tormentas severas, vientos intensos y granizadas", tratándose de "eventos que ponen en riesgo la infraestructura, las viviendas, la producción agropecuaria y la seguridad de las personas".

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Mattos, productor agropecuario, ingeniero agrónomo y expresidente de la Asociación Rural del Uruguay (ARU), recordó que la sequía que hubo cuando él era secretario de Estado en la administración liderada por Luis Lacalle Pou, uno de los recientes eventos climáticos adversos de gran porte en el país, las pérdidas superaron los US$ 1.800 millones.

Sin embargo, puntualizó en su reflexión, "cada vez que ocurre una emergencia se repite el mismo escenario: los recursos son insuficientes, deben reasignarse partidas destinadas a otros fines y la ayuda, muchas veces, llega tarde para quienes más la necesitan".

Herramienta: Fondo de Catástrofes

Con todo eso como marco, Mattos identificó una herramienta que entiende es clave: "Durante el gobierno anterior impulsamos la creación de un Fondo de Catástrofes, respaldado por una línea de crédito contingente con organismos financieros multilaterales".

Fernando Mattos.

A continuación, el texto completo con lo expuesto por Fernando Mattos.

¿Preparados o improvisados?

Los pronósticos de las principales agencias meteorológicas y organismos internacionales coinciden en una señal preocupante: durante los próximos meses podría desarrollarse un Super Niño de características inéditas.

Para Uruguay, esto implica una alta probabilidad de lluvias por encima de lo normal, inundaciones, exceso hídrico en los suelos, tormentas severas, vientos intensos y granizadas. Eventos que ponen en riesgo la infraestructura, las viviendas, la producción agropecuaria y la seguridad de las personas.

La experiencia reciente debería servirnos de aprendizaje. La sequía de 2022-2023 provocó pérdidas superiores a USD 1.800 millones para el agro, redujo el crecimiento del PIB a apenas 0,4 % y derivó en una crisis histórica de abastecimiento de agua potable en el área metropolitana. Más recientemente, el temporal que afectó a Salto volvió a demostrar la magnitud del impacto que pueden tener estos fenómenos.

Sin embargo, cada vez que ocurre una emergencia se repite el mismo escenario: los recursos son insuficientes, deben reasignarse partidas destinadas a otros fines y la ayuda, muchas veces, llega tarde para quienes más la necesitan. Sin embargo, cada vez que ocurre una emergencia se repite el mismo escenario: los recursos son insuficientes, deben reasignarse partidas destinadas a otros fines y la ayuda, muchas veces, llega tarde para quienes más la necesitan.

Por eso, durante el gobierno anterior impulsamos la creación de un Fondo de Catástrofes, respaldado por una línea de crédito contingente con organismos financieros multilaterales. El objetivo era contar con recursos de rápida disponibilidad para enfrentar emergencias sin afectar otros programas del Estado y con la agilidad que estas situaciones exigen.

Los eventos climáticos extremos ya no son excepcionales: forman parte de una nueva realidad. Gestionar el riesgo implica anticiparse, planificar y contar con herramientas financieras e institucionales preparadas para actuar cuando más se necesitan. Los eventos climáticos extremos ya no son excepcionales: forman parte de una nueva realidad. Gestionar el riesgo implica anticiparse, planificar y contar con herramientas financieras e institucionales preparadas para actuar cuando más se necesitan.

Como dice el viejo refrán, no podemos acordarnos de Santa Bárbara solamente cuando truena. Si el Super Niño finalmente se confirma, la mejor respuesta no será improvisar, sino haber hecho los deberes con anticipación.

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