"Cristina es a prueba de balas”, se leía en una de las paredes de la Plaza de Mayo. Columnas, familias, bombos, trompetas, se fueron reuniendo desde la mañana. La Plaza de Mayo volvió a ser, en la tarde de este viernes, el epicentro donde se dirime la historia y la política en Argentina. Por unas horas, o quizás por más que horas, el centro de atención paso del barrio de Recoleta hacia el centro de Buenos Aires.
Las otras avenidas que también desembocan en la Plaza de Mayo, en especial Diagonal Norte, fue el lugar adoptado por las familias.
Las consignas se repetían, en especial la que se volvió como un grito de guerra en la esquina de Juncal y Uruguay epicentro del “aguante” a Cristina. Los manifestantes cantaban la marcha peronista y en los carteles se leían consignas como: “Siempre con Cristina”, “Nunca Más”, “Son responsables del odio que generan”, “La democracia es nuestra y se defiende” y “Acá no se rinde nadie” y siempre sonaba “somos los soldados del pingüino”.
El aire era espeso, no por tensión, sino por el impacto que significó ver, una y otra vez, el arma apuntando la cabeza de la vicepresidenta. El grafitti pintado de forma artesanal, en uno de los edificios históricos que rodean la Plaza de Mayo (Cristina es a prueba de balas), sintetizaba ese sentir.
En medio de los bombos, redoblantes, trompetas, se oían conversaciones íntimas, apelaciones a Dios, al Dios de Cristina. “Si salía la bala, era una guerra civil”, comentaban dos parejas que reflexionaban sobre cómo habría cambiado la historia de Argentina si la bala hubiera salido, mientras compartían un mate al costado de la catedral, casi a los gritos debido a que frente a ellos pasaba una columna del Frente Patria Grande.
Mariela llegó con sus hijas, una de solo 7 años, sintió que debía estar, es maestra jardinera y el arma apuntando a Cristina no se la puede sacar de su cabeza. Su hija Emma, en cambio estaba encantada por los bombos y las batucadas. Otra pareja, del colectivo trans, hablaba con los canales de televisión donde rescataban que en el gobierno de Cristina pudieron tener su propio DNI. Por allí se veía una solitaria bandera uruguaya; junto a banderas venezolanas y brasileñas.
Ya al atardecer, en una plaza colmada, sonaba el himno argentino, tan futbolero, y tan argentino como el “o juremos con gloria morir”. Fue una catarsis colectiva, ciento de miles de personas, funcionarios, intentando canalizar esa bronca y preocupación que se sentía.
La CGT aún no decidió que actitud tomar y algunos pedían un paro y movilización para el próximo lunes. Excepto algunos sindicatos como los camioneros de Pablo Moyano, la poderosa Union Obrera Metalúrigica, los trabajadores organizados no estuvieron presentes en la Plaza. Sí dijeron presente organizaciones de derechos humanos, gobernadores y ministros, sectores sociales leyeron un comunicado.
Alejandra Darín, hermana de Ricardo Darín, titular de la Asociación de actores y actrices, fue la vocera. “Frente al intento de asesinato de la principal dirigente política del país, nadie que defienda la República puede permanecer en silencio o anteponer sus diferencias ideológicas al repudio unánime que esta acción depara”, inició la actriz. “La paz social es una responsabilidad colectiva”, “no hay manera de relativizar ni minimizar un intento de magnicidio” como el sufrido anoche por Cristina Kirchner, agregó.
El texto señaló que “la solidaridad y el repudio de dirigentes de toda América Latina, de los Estados Unidos, de Europa y del papa Francisco, muestran que el mundo comprende cabalmente la gravedad de lo ocurrido”.
En otro párrafo resaltó que “en el mismo sentido se expresó el movimiento obrero organizado, entidades empresarias, comunidades religiosas, asociaciones deportivas y demás organizaciones intermedias del país”.
“También gran parte de la dirigencia política nacional, a quienes agradecemos que comprendan que la convivencia democrática debe prevalecer sobre cualquier desacuerdo político”, agregó. Darín continuó con la lectura: “El ‘límite’ del que hemos oído hablar mucho en las últimas horas, no se cruzó ayer”, dijo. “Si no queremos que la intolerancia y la violencia política arrasen con el consenso democrático que hemos construido desde 1983 a la fecha, debemos contextualizar lo ocurrido anoche contra la vicepresidenta Cristina Kirchner”, expresó el comunicado.
Durante todo el día se conocieron los pronunciamientos de distintos sectores sociales, empresariales y religiosos. El único sector de la izquierda opositora que decidió marchar es el Nuevo MAS, que lidera Manuela Castañeira. “Nuestro partido marchará hoy a Plaza de Mayo y en todo el país contra el atentado a Cristina Kirchner, contra la provocación reaccionaria y en defensa de las libertades democráticas”, dijo desde su cuenta de Twitter. Y aclaró: “Movilizará de manera independiente, con sus propias banderas socialistas y sin dejar ni por un instante de criticar y alentar la lucha contra el ajuste recesivo que aplica el gobierno del FdT en acuerdo con el FMI”.
También desde el ámbito deportivo llegaron mensajes. La Asociación del Fútbol Argentino (AFA), la Liga de Fútbol Profesional (LPF), Boca Juniors, River Plate, Independiente, San Lorenzo y Racing Club, también condenaron el atentado a la vicepresidenta.
Por otro lado, los distintos partidos de la oposición repudiaron el intento de asesinato pero evitaron adherir a la movilización ciudadana. En Juntos por el Cambio ningún sector se pronunció a favor de la convocatoria.
El pleno de las agrupaciones del Frente de Izquierda condenó el ataque hacia la figura de Cristina Kirchner. Sin embargo, rechazaron la convocatoria oficial de Alberto Fernández a movilizarse, por cadena nacional, al afirmar que se trata de un llamado a la “paz social” que “no significa otra cosa que la convocatoria a conciliar con el gobierno, la oposición y los empresarios, es decir, con quienes hoy están llevando adelante los fuertes planes de ajuste de la mano del FMI y con Sergio Massa al frente del Ministerio de Economía”, indicó el Partido de los Trabajadores Socialistas en un comunicado.
De a poco la Plaza de Mayo se fue vaciando, lentamente. Recoleta volvió a ser epicentro de la vigila. Cristina partió con destino incierto, en dos autos, y con una reforzada guardia personal.
Este sábado será el turno de los gestos institucionales, se espera la sesión de la Cámara de Diputados, la oposición aún debate si participar o no. La idea que impera es que la democracia argentina seguirá dividida. Juntos por el Cambio pide condiciones para participar mucho más cuando desde el oficialismo destacan el clima de “odio” de los días previos que empezó con un diputado opositor pidiendo “la pena de muerte” para Cristina y que se profundizó en el fallido vallado de solo hace una semana, que para Argentina puede ser un siglo.