A pesar de la flexibilización del régimen de importaciones y la liberación de dólares por parte del Banco Central, las industrias enfrentan dificultades para abastecerse de piezas e insumos importados debido a la deuda acumulada durante el 2023 en el comercio exterior.
En el sector automotor, General Motors postergará el reinicio de la actividad en su planta de Santa Fe debido a problemas de pago a proveedores internacionales. Aunque se tenía previsto reanudar la producción el 29 de este mes, la vuelta se retrasará por una o dos semanas debido a las complicaciones financieras.
La solución laboral podría pasar por adelantar el período de vacaciones de invierno en caso de una interrupción de una semana. Si la inactividad es más prolongada, se podría negociar un esquema de suspensiones con el sindicato SMATA.
La deuda acumulada en importaciones realizadas ha generado tensiones con proveedores extranjeros, quienes exigen la cancelación inmediata de las deudas para continuar el suministro. La propuesta del gobierno de Javier Milei de pagar con bonos a cuatro años no es aceptada por muchas empresas del exterior.
La situación afecta a otras automotrices, como Renault, que tendría problemas para producir debido a la negativa de empresas extranjeras de enviar insumos. En el caso de Toyota, aceptó el Bopreal para descomprimir la deuda con el exterior, y otras automotrices podrían seguir el mismo camino.
Aunque se han iniciado nuevas importaciones bajo el nuevo gobierno, el sistema de cronograma de pagos ha comenzado a operar, y algunos importadores ya recibieron dólares al valor oficial para cancelar nuevas compras.