A las puertas de asumir el control del país el próximo 7 de agosto, el equipo de Abelardo de la Espriella, el nuevo presidente de Colombia, comienza a enviar señales claras de que se dispone a implementar cambios drásticos en la conducción de la economía.
El economista Miguel Gómez Martínez, designado como próximo ministro de Hacienda, adelantó en Blu Radio que la agenda es de austeridad. “Primero el Estado tiene que apretarse el cinturón, tiene que recuperar el control de su gasto”, afirmó y agregó para más contundencia: “Necesitamos que la gente entienda que no estamos para seguir la fiesta, que la fiesta se acabó”.
Gustavo Petro al anunciar el alza de 23% en el salario mínimo
EFE
Gustavo Petro deja una economía con bajo desempleo, reducción de la pobreza y un crecimiento discreto de 2,6% en 2025, pero también desajustes evidentes. El desbalance entre ingresos y gastos trepa al 6,4% del PIB, casi el doble del promedio histórico de 3,4% registrado entre 1990 y 2022. En paralelo, la deuda equivale al 61% del PIB, el nivel más alto de la historia contemporánea.
Petro mantuvo un gasto público en expansión para financiar programas sociales, aumentar el empleo estatal y cubrir medidas como un alza del 23% en el salario mínimo, que puso más dinero en el bolsillo de los trabajadores en un año electoral.
Gómez dijo que aún “no está definido” cómo se aplicará la política de austeridad, pero adelantó que se eliminarán ministerios, se propondrá una reforma tributaria “para estimular el crecimiento” y se revisará el presupuesto, que en 2027 “crecerá por debajo de la inflación”. "Lo que recibo es malo, muy malo”, recalcó.
En la campaña electoral De la Espriella afirmó que tiene como meta reducir 40% el tamaño del Estado, aminorar la evasión y alcanzar importantes ahorros a través de la lucha contra la corrupción.
El Fondo Monetario Internacional señaló en su último informe que Colombia necesita con urgencia un ajuste fiscal “decisivo y creíble” para recuperar la confianza, bajar los costos de endeudamiento y mejorar el manejo de la política económica. Según el organismo, el plan previsto para 2026-2028 exigirá un ajuste estructural superior a tres puntos del PIB, respaldado por reformas que permitan flexibilizar el presupuesto y trasladar parte del gasto a los gobiernos regionales.
El FMI subrayó además que será necesario mantener la disciplina fiscal más allá de ese periodo, dada la trayectoria ascendente de la deuda.
Las calificadoras
Las agencias calificadoras han degradado la nota de Colombia, enviando una señal clara a los inversionistas: prestar dinero al gobierno es ahora más riesgoso. Esa percepción tiene consecuencias inmediatas, pues cuando la confianza se debilita el país se ve obligado a endeudarse a tasas de interés más altas, lo que incrementa aún más el costo de financiar al Estado.
El pasado 8 de abril S&P Global Ratings rebajó la calificación en moneda extranjera del país un escalón, a BB- con perspectiva estable, poniéndola en línea con Mongolia y las Bahamas.
“El marco de políticas de Colombia se ha vuelto menos predecible desde la recesión relacionada con la pandemia de 2020”, escribió S&P en un comunicado. “Podríamos rebajar nuestras calificaciones en los próximos seis a 18 meses si déficits fiscales más altos de lo esperado generan salidas externas persistentemente grandes y mayor deuda externa, haciendo a Colombia cada vez más vulnerable a choques externos.”
El pasado diciembre Fitch también degradó la nota de Colombia. La agencia justificó la decisión en los “persistentes déficits fiscales de gran magnitud”, que harán que la deuda continúe creciendo y se distancie del promedio de países con calificación similar.
Fitch advirtió además que “la falta de un ancla fiscal creíble, el aumento de las rigideces del gasto y las posibles limitaciones políticas para implementar medidas de ingresos” dificultarán cualquier intento de ajuste después de las elecciones de 2026.
El ministro
Miguel Gómez Martínez, de 65 años, fue vicerrector de la Universidad Sergio Arboleda, donde De la Espriella estudió Derecho. Nieto del expresidente Laureano Gómez, la política no le es ajena: se desempeñó como embajador en París durante el primer mandato de Álvaro Uribe.
Durante el gobierno de Andrés Pastrana fue presidente de Bancoldex, la entidad financiera que impulsa el comercio exterior y también ha tenido experiencia como presidente de la Cámara Colombo-Americana y en el sector de seguros.
De la Espriella lo presentó como miembro de “los nunca”, el término con el que buscó diferenciar a su movimiento de los políticos tradicionales. “Gómez Martínez representa a los nunca, el que nunca se ha rendido ante la crisis, nunca se ha achicado ante los grandes retos y nunca ha dejado de decir la verdad”, afirmó el nuevo presidente.
Agregó que “su misión será recuperar la confianza institucional, defender el dinero de los colombianos trabajadores y ordenar las finanzas públicas con transparencia, disciplina y responsabilidad".