24 de junio de 2026 14:38 hs

Con el escrutinio oficial prácticamente concluido, Iván Cepeda —el candidato con el que la izquierda colombiana intentó prolongar su permanencia en el poder— admitió la derrota y reconoció a Abelardo De la Espriella, el outsider de derecha que irrumpió en el tablero político, como nuevo presidente.

Lo hizo en una declaración breve, centrada en lo institucional, pero atravesada por la denuncia de irregularidades: la supuesta compra de votos y la injerencia del presidente estadounidense, Donald Trump, en las elecciones.

Escrutinio oficial en Colombia

Escrutinio oficial en Colombia

“Como candidato del Pacto Histórico y de la Alianza por la Vida, como lo anuncié oportunamente en este estadio del escrutinio, he decidido aceptar el resultados que surge de dicho proceso y que señala que Abelardo de la Espriella es el nuevo presidente de la República”, afirmó.

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El preconteo de la Registraduría determinó el pasado domingo que De la Espriella obtuvo el 49,6% de los votos frente al 48,7% de Cepeda. La diferencia de apenas 0,9 puntos porcentuales —248.315 sufragios— es la más estrecha en la historia electoral del país. Ese cómputo debe ser avalado por el escrutinio oficial, que en los municipios coincidió en un 99,9% con el preconteo, por lo que se espera que hoy mismo el Consejo Nacional Electoral proclame presidente a De la Espriella.

“Aceptar el resultado electoral no significa renunciar a la verdad ni guardar silencio frente a hechos que consideramos graves”, aseguró Cepeda. De inmediato apuntó al apoyo explícito que el presidente de Estados Unidos brindó a Abelardo De la Espriella.

“Durante este proceso denunciamos la abierta e indebida injerencia extranjera en los asuntos internos de Colombia, particularmente las intervenciones realizadas desde el gobierno de los Estados Unidos y el presidente Donald Trump a favor de la candidatura de De la Espriella”, afirmó Cepeda.

Semanas antes del balotaje, Donald Trump escribió en sus redes sociales que “como presidente, Abelardo tendría un éxito tremendo al liderar a Colombia para hacer crecer la economía, crear empleo, promover el comercio, detener la inmigración ilegal, tomar medidas enérgicas contra el crimen y las drogas, y restablecer la ley y el orden”.

Cepeda también se refirió a otras supuestas irregularidades de la campaña, aunque sin aportar mayores detalles. “Denunciamos que la campaña de De la Espriella llevó a cabo una masiva operación de compra de votos destinada a alterar la libre expresión de la voluntad popular. Y también advertimos que usó sofisticadas estrategias de manipulación mediante tecnologías de inteligencia artificial. No aceptamos esas prácticas que han afectado la transparencia de este proceso”, indicó.

Iván Cepeda

Iván Cepeda

Al delinear cuál será la postura de las fuerzas de izquierda como oposición, Cepeda destacó: “Asumiremos, de ser necesaria, la resistencia y la desobediencia civil pacífica”. De inmediato marcó puntos en la agenda: “Ninguna política de recorte fiscal puede incluir la destrucción de las conquistas alcanzadas por el pueblo colombiano”, advirtió, y añadió, en alusión a Estados Unidos, “No permitiremos que se nos trate como un protectorado”.

Si bien el presidente Gustavo Petro cuestionó el resultado e incluso comparó la injerencia de Trump con los “ataques híbridos rusos” en los que se basó la Corte Constitucional de Rumania para anular las elecciones presidenciales de este país en 2024, el mandatario admitió en su cuenta de X que viene un cambio: “Empezará el empalme y mi retirada y quizás la resistencia pacífica”, escribió.

El abogado que se volvió tigre

En menos de un año, Abelardo De la Espriella pasó de ser un polémico abogado penalista de 47 años a convertirse en el outsider de derecha que desalojó del poder a la izquierda liderada por Gustavo Petro. Creció en Montería, se graduó en la Universidad Sergio Arboleda y fundó su firma De la Espriella Lawyers, con oficinas en Bogotá, Medellín, Barranquilla y Miami.

En campaña asoció su imagen a un felino: se presentó como “un tigre que ruge en la selva de la historia sin temor”, metáfora que reforzó su narrativa de fuerza. A través de una intensa campaña en redes sociales logró abrirse espacio en la contienda, bajo el impulso de los modelos de derecha dura que han consolidado terreno en América Latina.

De la Espriella en campaña

De la Espriella en campaña

Sus propuestas se inspiran en líderes como Nayib Bukele, Javier Milei y Donald Trump. “Contra el narcoterrorismo que Petro ha mimado, mano de hierro como Bukele. Contra el derroche del Estado, recorte como Milei. Contra la tiranía de la izquierda radical, determinación como Trump”, resume al explicar sus referentes.

A ello suma lemas nacionalistas —“Firmes por la patria”, “Patria milagro”— y un conservadurismo que lo acerca a grupos religiosos: oposición al “genocidio del aborto”, rechazo a la adopción por parejas del mismo sexo y a que “las universidades se transformen en trincheras ideológicas”. Divide el espectro entre “los de siempre”, la clase política tradicional, y “nosotros, los nunca”.

Se muestra como modelo de éxito: millonario, con aviones privados y negocios como su marca de ron Defensor; aficionado a la ópera y dueño de la tienda virtual De la Espriella Style, aunque en campaña hizo de la camiseta de la selección de fútbol su distintivo.

Su trayectoria como abogado se gestó en Córdoba, región marcada por la expansión paramilitar. En los noventa esos grupos ocuparon tierras, perpetraron masacres y se vincularon al narcotráfico antes de disolverse. En ese contexto fundó una organización por la paz y promovió encuentros entre estudiantes y paramilitares, a quienes defendía como actores políticos más que como delincuentes, lo que le valió críticas de la izquierda.

También defendió a figuras polémicas como Alex Saab, señalado como operador financiero de Nicolás Maduro, y David Murcia Guzmán, creador de la pirámide DMG. Ante las críticas insiste: “No tengo ni una sanción disciplinaria ni penal después de 22 años de litigio, y la actividad del penalista es tan legal que cuando alguien no puede pagar, el Estado se lo asigna”.

Hace algunos años dejó de ejercer. Con su esposa, Ana Lucía Pineda, se instaló en Miami, donde adquirieron una residencia millonaria y él obtuvo la ciudadanía estadounidense en 2023. Al año siguiente la familia —con cuatro hijos— se trasladó a Florencia, Italia. En 2025 regresó decidido a disputar la presidencia. Según allegados, el asesinato del candidato conservador Miguel Uribe Turbay lo terminó de impulsar. Él mismo lo resumió: volvía para “salvar” a Colombia.

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