14 de agosto 2026 - 15:33hs

El primero en decirlo fue el escritor Jorge “El Turco” Asís, hace ya dos meses, pero esta semana la versión fue refrendada por el fundador y CEO de Infobae Daniel Hadad, en el raid de entrevistas que dio durante su visita a la Argentina. De acuerdo con el relato de Asís replicado por Hadad, en marzo pasado el “círculo rojo” le bajó el pulgar a Javier Milei cuando, durante la Argentina Week, en Nueva York, el presidente argentino llamó “Don Chatarrín de los Tubitos Caros” al CEO de Techint Paolo Rocca. Ese episodio terminó de colmar la paciencia de una elite empresaria que mira con simpatía algunas de las políticas impulsadas por el Gobierno, al tiempo que objeta y padece otras, y rechaza de plano los modales del presidente y su estilo de conducción.

A medida que el Gobierno de Milei no logra hacer pie en la economía y los números de adhesión no mejoran, la mirada de las elites empresarias, políticas e intelectuales se vuelcan sobre las opciones opositoras. Mientras una parte (¿grande?) del peronismo parece rehén del kirchnerismo y sus internas -sin capacidad de admitir errores recientes y sin poder salirse de la reivindicación de un pasado idílico que cada día es más ajeno para cada vez más gente-, en el firmamento opositor no se aprecia otro astro que brille.

El outsider y la idea

Surge, entonces, en el círculo rojo la pregunta por la eventual aparición de un outsider que pueda conectar con las demandas del electorado para ser competitivo en la disputa por la presidencia el año próximo. Quienes se han lanzado hasta el momento a la contienda -el pastor evangélico Dante Gebel, los economistas Hernán Lacunza y Carlos Melconian y el ex gobernador sanjuanino Sergio Uñac- no han logrado captar la atención pública. De acuerdo con la explicación que el diputado PRO libertario Alejandro Bongiovanni dio en Montevideo la semana pasada en un evento organizado por el Centro de Estudios para el Desarrollo (CED), el problema con el que se toparon esos outsiders es que leen mal la realidad: “creen que un outsider es algo que vos metés en un laboratorio y lo podés producir”, sostuvo el diputado, y agregó: “se necesita además alguien que sintonice en ese momento con la demanda de la población, y que sintonice con su manera de ser, y que sea auténtico”. Es decir: no alcanza con el outsider, además tiene que tener algunas ideas.

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Esta semana, Hadad confirmó algo que el escritor Jorge Asís había adelantado el pasado 19 de junio, nada menos que en el streaming de Infobae. “Está prácticamente posicionado como posible candidato a la presidencia”, dijo el autor de Flores robadas en los jardines de Quilmes sobre Hadad, y consideró “sólida” su eventual postulación, además de la posible candidatura del banquero Jorge Brito (h), de quien dijo que “tiene mucho interés”.

Tengo ganas de colaborar”, fue la fórmula con la que el fundador de Infobae se lanzó al ruedo, a la vez que confirmó que a fin de año volverá a instalarse en la Argentina -Hadad vive en Miami desde hace un lustro, aunque nunca perdió la conexión con su país: una semana al mes viaja a Buenos Aires-. A diferencia de los anteriores outsiders que lo intentaron, el coqueteo de Hadad con una candidatura presidencial tiene algo más de cuerpo. Y es que, si le hacemos caso a Bongiovanni, la conexión y sintonía con las demandas y aspiraciones de la población en el caso de Hadad tiene una historia que se remonta a varias décadas.

Nacido en el seno de una familia humilde del límite entre Flores y Floresta, Hadad fue el creador de éxitos masivos (Radio 10, Mega, POP, Vale, TKM), que lo tuvieron liderando los rankings de audiencia radial por más de una década y peleando por los primeros puestos en TV abierta y cable (Canal 9 en los primeros años de la década del 2000 y C5N). Y por supuesto, es el fundador y el cerebro detrás de Infobae, la web de noticias que nació hace 24 años en la Argentina y hoy es la más leída de todo el mundo de habla hispana, con redacciones en Estados Unidos, España, México, Perú y Colombia. En todos sus emprendimientos, se caracterizó por un olfato envidiable para conectar con sentimientos profundos de los argentinos y con el estado de ánimo general de cada momento, algo que el público masivamente le ha reconocido.

Más allá de la historia, esta semana Hadad mostró las cartas que podría llegar a jugar para conectar con las demandas de los electores. En síntesis: mantener lo bueno, cambiar lo malo, algo que según dijo quiere “el 70% de los argentinos”. Más en detalle, elogió el orden fiscal y los principios económicos del Gobierno, el enfoque de la seguridad priorizando a las víctimas, el alineamiento con los Estados Unidos y ponderó la labor de dos funcionarios: la ministra de Capital Humano Sandra Petovello y el viceministro de Economía, el chileno-argentino José Luis Daza. Sobre lo malo: criticó la falta de empatía y de escucha del Gobierno, advirtió sobre el impacto del modelo económico sobre familias, industrias y comercios, con pérdida de empleos y caída del consumo, y fue lapidario con el entorno del presidente, del que dijo que "no es el más homogéneo ni el más capacitado”, con un oficialismo que "se enfrasca en peleas que no suman". Criticó, además, la desatención a la ciencia, la educación y las universidades.

Es cierto que algunas de las posiciones de Hadad han cambiado -contó que sus hijos, que “son de centroizquierda”, lo llevaron a cambiar de opinión en algunos debates que no especificó, pero que en el pasado ejemplificó con el aborto o la despenalización de la marihuana-, pero en las críticas como en los elogios que hizo al Gobierno es posible ver algunas de los temas en los que se ha interesado en los más de 40 años que lleva de vida pública. Si bien hace ya más de 20 años que dejó la primera línea de fuego de los medios -en 2003 fue la última vez que trabajó como conductor de un programa de radio o TV-, sus medios siempre tuvieron posicionamientos claros en los principales debates públicos de la Argentina.

La eventual candidatura de Daniel Hadad a la presidencia plantea una serie de preguntas que por el momento no tienen respuesta: ¿qué sectores políticos podrían apoyarlo y quedar bajo ese paraguas? ¿De qué modo se reconfiguraría el mapa para quienes hoy están lanzados a la contienda? ¿Hay lugar para la ancha -y hasta el momento inexistente- avenida del medio? ¿Por qué si las campañas presidenciales duran seis meses -como sostuvo Hadad-, salir un año antes a coquetear pública y abiertamente con la idea, de un modo que no había hecho nunca hasta ahora?

Mientras el círculo rojo se ilusiona con una figura capaz de construir consensos sin descuidar el Excel, la política dio señales de despertarse tras el letargo mundialista. En el peronismo, la reciente cumbre entre Sergio Massa, Axel Kicillof y Máximo Kirchner buscó cerrar filas para defender las primarias abiertas, simultáneas y obligatorias (PASO), que el gobierno de Milei busca suspender el año próximo. En la otra vereda, la llamada telefónica de media hora de duración entre Mauricio Macri y Karina Milei a comienzos de semana y la posterior reunión de dirigentes del PRO y La Libertad Avanza buscó, una vez más, institucionalizar mecanismos para “blindar el cambio”. Frente a un escenario que vuelve a polarizarse entre los dos grandes polos que rigieron la política desde la llegada de Milei al Gobierno, la gran incógnita es si una eventual aventura electoral de Hadad representa una opción real con margen de maniobra o si solo quedará como otra expresión de los deseos de la elite.

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