Uno de los sectores clave para la recuperación económica y que demanda mucha mano de obra, como la construcción, volvió a caer y no se percibe una mejora sostenible en el corto plazo. Los datos oficiales marcaron que la actividad de la construcción cayó en abril pasado un 4% con respecto a marzo último, tras haber crecido un 4,7% en el tercer mes del año. La actividad registró en abril un retroceso del 2,8% en comparación con igual mes de 2025, y en el primer cuatrimestre acumuló un crecimiento del 2,1%.
“No hay un derrame de los sectores a los que les está yendo bien -energía, minería y agro- hacia aquellos que enfrentan dificultades, como el comercio, la construcción y la industria”, afirmó Gustavo Weiss, presidente de la Cámara Argentina de la Construcción (Camarco) en un evento del sector. El empresario remarcó que la construcción perdió 120.000 puestos de trabajo en los últimos años y que apenas se recuperaron unos 5.000.
La actividad sufrió una caída del 25% entre mediados de 2023 y mediados de 2024 y, desde entonces, se estabilizó. “El único lugar del país donde hay más empleo es Neuquén. En el resto del país cayó, y el empleo tiene una relación directa con el nivel de actividad del sector”, señaló Weiss, que aplaude varias de las medidas económicas de Javier Milei.
Sin rutas ni obra pública
Camarco dice que las empresas del sector atraviesan un momento muy duro a raíz de una fuerte caída de la actividad, obras demoradas o directamente paralizadas, y la falta de pago de algunas ya realizadas.
A contramano de lo que pregona el Gobierno y el funcionario "estrella" que paralizó la obra pública "por la corrupción" como Federico Sturzenegger, Weiss dice que con la inversión privada no alcanza. Afirmó que en el mundo la inversión privada representa no más del 15% del total de la infraestructura porque, en muchos casos, no hay rentabilidad.
“Hay 40.000 kilómetros de rutas nacionales y solo se están concesionando 9.000 porque el resto no tiene volumen suficiente para financiarse con peajes. A eso hay que sumar hospitales, cárceles, redes cloacales y calles. El sector privado puede participar en áreas como la generación eléctrica o el desarrollo de petróleo y gas. Pero hay otros segmentos en los que su intervención es prácticamente imposible”, advirtió.
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Inversión y el Gobierno
El empresario y representante de las constructoras remarca que sin una recuperación de la inversión en infraestructura, será difícil sostener el crecimiento económico que busca el Gobierno. Citó un estudio de Camarco según el cual, para crecer entre 4% y 5% anual de manera sostenida, la Argentina debería invertir el equivalente al 25% del PBI, unos US$ 150.000 millones por año.
Ese 25% se compone de un 3% destinado al mantenimiento de infraestructura pública en los tres niveles del Estado; otro 3% para nueva infraestructura pública; un 3% para infraestructura privada vinculada a energía, petróleo y gas; un 6% para vivienda; y un 10% para equipamiento industrial y fábricas.
Según sus cálculos, el 6% del PBI que corresponde a la inversión pública equivale a unos US$ 36.000 millones anuales, mientras que en los últimos años se invirtieron US$ 4.000 millones en promedio. “La inversión pública la tiene que hacer el Estado. Si no se hace, no se va a crecer”, repite.
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Arriazu cuestionó al FMI por insistir en la flotación del dólar.
El plan de Ricardo Arriazu
Ricardo Arriazu, que fue invitado para exponer en el evento, corroboró lo que dijo Weiss. Apuntó a la fuerte caída que arrastra la actividad de la construcción desde 2023 debido a la baja inversión pública y las dificultades de financiamiento.
“La participación de la construcción en el PBI llegó a ser del 25%, ahora está en el 3%, cuando el promedio mundial es del 6%. En viviendas y crédito hipotecario estamos en un stock mínimo. Invertimos menos que la depreciación de las viviendas”, detalló.
Para salir de este pozo, el economista señaló que la clave es la erradicación de la inflación, aunque advirtió que "eso toma tiempo". Propuso como alternativa transitoria el uso de cuotas indexadas, pero reconoció los baches del sistema actual: “Hay que utilizar un sistema indexado, pero el salario no acompaña y los bancos no tienen fondeo”, sugiriendo la creación de un fondo para compensar las discrepancias.
Asimismo, criticó la falta de ahorro de largo plazo en el país: “Nosotros destruimos el Fondo de Garantía de Sustentabilidad (FGS) y los seguros, los únicos instrumentos a largo plazo”, ante lo cual recomendó achicar los títulos públicos en el FGS y redireccionar esos fondos hacia la construcción.