18 de mayo 2026 - 15:36hs

Desde Focus Market elaboramos el siguiente informe donde mostramos cómo pedir comida -o cualquier cosa- desde el celular dejó de ser una comodidad ocasional para convertirse en un hábito estructural. En Argentina, dos plataformas dominan el mercado, PedidosYa y Rappi. Los pedidos no paran de subir y las categorías más pedidas son hamburguesas, helados, pizzas y empanadas.

“Las apps de delivery mantienen un fuerte crecimiento porque lograron cambiar los hábitos de consumo, facilitando el acceso a productos y generando nuevas oportunidades para comercios y trabajadores, pero el desafío actual del sector pasa por equilibrar expansión y rentabilidad: los altos costos logísticos, las promociones constantes, las comisiones discutidas y la mayor presión regulatoria reducen márgenes y obligan a las empresas a buscar modelos más eficientes y sustentables en un mercado cada vez más competitivo”, expresó Damián Di Pace Director de la consultora Focus Market.

Lo que paga el comercio (y lo que no ve el consumidor)

Detrás de cada pedido hay una cadena de cobros que el usuario rara vez visualiza en pantalla. El primer eslabón lo paga el comercio: las comisiones que las apps cobran a restaurantes y locales son, en muchos casos, el costo más alto de operar digitalmente.

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PedidosYa cobra a sus comercios entre el 25% y el 35% de cada venta, dependiendo de si el local usa logística propia o la de la plataforma. Rappi se mueve en un rango similar -entre el 30% y el 35%- aunque oficialmente declara no superar el 25%. Para dar dimensión: Mercado Libre, el otro gran marketplace del país, cobra un 13% de comisión. Las apps de delivery prácticamente duplican ese número.

El consumidor también paga. Además del costo de envío -variable según distancia y zona-, ambas plataformas cobran una “tarifa de servicio” de entre el 1,5% y el 2% del valor total del pedido, un cargo que el Gobierno bonaerense llegó a cuestionar judicialmente por considerarlo una práctica abusiva.

¿Qué piden realmente los argentinos?

El ranking oficial de PedidosYa por categorías (datos de diciembre 2025) ubica en el top 5 a: hamburguesas, helados, PedidosYa Markets, pizzas y empanadas, en ese orden.

Dentro de PedidosYa Markets, las categorías con más crecimiento interanual fueron frutas y verduras (+76%), hogar y mascotas (+66%), carnes y pescados (+59%), panificados (+40%) y lácteos y congelados (+38%).

En Rappi, el fenómeno es todavía más elocuente. El top 5 de productos más vendidos está dominado por papeles OCB para armar cigarrillos -la marca copa tres de los cinco primeros puestos-. Y el top 5 de productos más buscados incluye un vibrador en el primer lugar y tres modelos de chupetes para bebés entre los siguientes cuatro puestos. El delivery de urgencia -íntimo o parental, según la hora- tiene su propio ranking.

El precio de pedir: cuánto subió la comida en la app

En abril de 2026, las categorías más pedidas en PedidosYa muestran subas interanuales en torno al 41%. Una hamburguesa, que el año pasado rondaba los $10.600, hoy se consigue alrededor de los $15.000; un kilo de helado pasó de unos $19.800 a cerca de $28.000, y una pizza trepó de aproximadamente $17.700 a unos $25.000. Incluso los tickets más chicos acompañaron la tendencia: una empanada que el año pasado costaba unos $2.200 hoy ronda los $3.100.

Pero el número que realmente importa no es el precio del producto: es cuántos de esos productos puede comprar alguien con su sueldo.

Poder adquisitivo en modo delivery: cada vez alcanza para menos

Con el salario RIPTE de febrero de 2026 ($1.734.357), un trabajador formal puede comprar aproximadamente:

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Fuente: Focus Market

La comparación con abril de 2025 muestra la dirección de la tendencia. Con el salario RIPTE de ese momento ($1.402.607), un trabajador podía comprarse 132 hamburguesas; hoy puede comprarse 116. En pizzas, la caída va de 79 a 69. En helados, de 71 kg a 62.

En un año, el poder adquisitivo medido en pedidos cayó en promedio un 12%, a pesar de que los salarios subieron nominalmente. El problema no es que los sueldos no aumentaron: es que los precios del delivery aumentaron más rápido.

El otro lado del mostrador: cuánto gana un repartidor

El crecimiento del sector no se tradujo en mejores condiciones para quienes lo sostienen sobre dos ruedas. Según el Índice APP (Coeficiente de Alcance del Pedido Promedio) de la Fundación Encuentro, en diciembre de 2025 un repartidor cobró en promedio $3.033 por pedido, sin contar propinas.

Con ese ingreso, la aritmética es brutal: para cubrir la Canasta Básica Total de una familia de cuatro personas, un repartidor necesita completar 454 pedidos mensuales. Eso equivale a 18 entregas por día, todos los días del mes, sin descanso. Solo para no estar por debajo de la línea de pobreza.Si trabaja esa cantidad, su ingreso bruto mensual ronda $1.376.528, antes de descontar nafta, monotributo, seguro del vehículo y datos móviles. El 84% de los repartidores de PedidosYa son hombres, el 44% tiene entre 26 y 35 años, y el 70% se conecta a la app solo 3 horas por día: la mayoría lo usa como ingreso complementario, no como trabajo exclusivo.

El negocio crece. La porción de cada uno, no tanto

El delivery en Argentina es un mercado en expansión real: más usuarios, más ciudades, más pedidos, más repartidores. Pero el crecimiento del volumen no se distribuye de manera uniforme. Las plataformas consolidan su posición dominante con comisiones que duplican a las del resto del comercio electrónico. Los comercios trasladan ese costo al precio del producto. Y los consumidores, con salarios que corren detrás de la inflación, encuentran que su sueldo alcanza para pedir cada vez menos.

El delivery argentino creció. Lo que no creció igual es el poder de compra de quienes lo usan -ni de quienes lo hacen posible-.

“El auge de las apps de delivery transformó la dinámica comercial y laboral urbana, generando beneficios tanto para los comercios como para los repartidores: los locales amplían su alcance, aumentan ventas y reducen costos de captación de clientes gracias a la intermediación digital, mientras que muchos repartidores encuentran una fuente de ingresos flexible y de rápida inserción laboral. Sin embargo, el modelo también plantea desafíos económicos vinculados a las comisiones, la dependencia de las plataformas y la estabilidad de los ingresos de quienes trabajan en el reparto, en un contexto donde la eficiencia operativa y la escala siguen siendo claves para sostener la rentabilidad del sistema”, indicó Di Pace.

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