El conflicto en Medio Oriente tiene dos impactos completamente distintos para la Argentina. Uno positivo, otro negativo. En el frente comercial, la suba de commodities (trigo 4,3% y maíz 3,1%) sumada a un sector energético que gana terreno, podría mejorar transitoriamente los términos de intercambio, principalmente en una economía donde el complejo del agro explica gran parte de las exportaciones. Sin embargo, en el plano financiero, un riesgo país nuevamente por encima de 570 puntos y un dólar global arriba (1,2%) reflejan un entorno externo más restrictivo que podría encarecer el financiamiento y moderar los flujos de capitales hacia emergentes.
"El impacto económico dependerá en gran medida de la duración y profundidad del conflicto. En el corto plazo, el canal comercial podría ofrecer cierto alivio a través de la suba en los precios de algunos commodities, favoreciendo transitoriamente los términos de intercambio. Sin embargo, si el conflicto se prolongara, los efectos financieros tenderían a ganar protagonismo en un contexto global marcado por mayor aversión al riesgo, dólar fuerte y condiciones financieras más restrictivas", sostiene GMA Capital, una boutique financiera local.
Afirman que para la Argentina, este canal resulta particularmente relevante. "El esquema macro actual descansa en buena medida sobre la capacidad de sostener el ingreso de divisas a través de la cuenta capital y financiera, ya sea mediante inversión extranjera directa (que en la región representa el 3% del PIB), financiamiento externo o proyectos asociados al RIGI (US$ 26,6 mil millones en proyectos aprobados y US$ 62,2 mil millones en el pipeline). En un contexto de mayor aversión al riesgo global, estos flujos podrían moderarse", advierte GMA.
Y recuerdan que incluso si el soberano no recurre activamente a los mercados internacionales, un entorno financiero más restrictivo afecta el acceso al crédito externo de provincias y empresas, así como el financiamiento de proyectos de inversión.
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Las cuentas de Hernán Lacunza
Desde Empiria, la consultora de Hernán Lacunza, sostienen que a diferencia de años anteriores, Argentina hoy es exportadora neta de energía con un superávit comercial energético de US$ 7.800 millones en 2025), por lo que una suba de precios impacta favorablemente en el balance cambiario.
"Manteniendo constantes las cantidades, una suba del 15% en el precio del petróleo, en línea con lo observado hasta hoy, llevaría las exportaciones a US$ 7.228 millones, US$ 800 millones más que en 2025. En el caso del gas, el alza de precios fue más pronunciado: un 50% desde el inicio del conflicto, lo que generaría un impacto adicional de US$ 275 millones sobre las exportaciones gasíferas", remarcan.
En conjunto, el impacto positivo estimado sobre las exportaciones energéticas asciende a US$ 1.103 millones, prácticamente el equivalente a la totalidad de exportaciones de litio en 2025.
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Gobernar la economía, esa es la cuestión
Las dudas con la economía de Javier Milei
Pero las dudas sobre el impacto en la macro argentina no son despreciables en medio de un conflicto que desconoce su profundidad y con una economía con desafíos. "Independientemente de esto, la incertidumbre sobre nuestro rumbo sigue siendo la misma de siempre: economía estancada (más allá del sorpresivo valor de diciembre de 2025), con pocos sectores pujantes y varios padeciendo la coyuntura, inflación que frenó el descenso y parece haberse enquistado en valores cercanos al 2,5-3% mensual, y un riesgo país nuevamente navegando por una región cercana a los 550 puntos", asegura la consultora LCG.
"Pasadas las elecciones de medio término con una victoria, con una inédita ayuda de EEUU, y con reformas de leyes que muestran acompañamiento político, lo cierto es que no se observa un espíritu inversor masivo con lo que los anuncios de campaña de llegar a la tierra prometida se van deshilachando cada vez más. La retórica oficial, además, pasó a un marco de confrontación con el mundo empresario, incorporando más ruido. En este contexto es difícil imaginar de dónde puede surgir un cambio de expectativas que sea suficiente para iniciar un sendero de crecimiento sostenido", advierte LCG.