Juan Carlos De Pablo caracterizó la postura del Gobierno de Javier Milei para mantener la disminución del índice mensual de inflación como una mezcla de “preocupación, obsesión y desesperación”. Consideró “comprensible” que esta desaceleración sea la prioridad del equipo económico.
De Pablo, economista, argumentó que, en términos prácticos, la reducción de la inflación es lo único que el Gobierno puede presentar como logro, y por lo tanto, no puede arriesgarse a perderlo. Esta es la razón por la cual el Gobierno descarta una devaluación, a pesar de la apreciación del tipo de cambio.
Explicó que el presidente del Banco Central está comprando dólares, la brecha cambiaria está disminuyendo y el riesgo país está bajando. “¿Por qué debería apresurarme a recuperar el poder adquisitivo del dólar devaluándolo y poner en riesgo la desinflación? No hay que tomar decisiones basándose en la posibilidad de un nuevo salto devaluatorio”, dijo De Pablo, advirtiendo a empresarios y consumidores sobre la continuidad del ‘crawling peg’ al 2% mensual.
Aunque reconoció que este esquema también “genera problemas” relacionados con el aumento de costos, afirmó que en la mente de Javier Milei y su equipo económico no se contempla un ajuste del tipo de cambio. “Es fácil imaginar que yo soluciono los problemas de costos que tuvieron las empresas en estos tres meses si pongo el dólar a $1800. Pero eso es soñar”, dijo De Pablo.
Al explicar las razones, planteó: “Primero, porque el Gobierno no lo va a hacer. Y segundo, porque se va a precios. Si no explicas una devaluación dentro de una política económica, se va a precios, y esta gestión tiene una desesperación comprensible por la inflación”.
Cómo viene la inflación, según de Pablo
En este sentido, analizó la dinámica del costo de vida y enfatizó que, independientemente del número final que se conocerá mañana, en abril el índice de inflación mensual cayó “entre dos y tres puntos” con respecto a marzo.
“Carlos Melconian siempre habla de su padre zapatero, y decía que no es lo mismo vender a $10,10 que a $9,99. Desde el punto de vista del marketing y de la obsesión de los políticos, el número de inflación, pero desde lo económico, no tiene ninguna importancia”, dijo De Pablo, sobre si el dato final del IPC del Indec de abril cae por debajo de las dos cifras. En la Ciudad de Buenos Aires, la inflación oficial fue del 9,8%, primer dato por debajo del 10% mensual desde octubre pasado.
“Desde lo económico, cuando comparo marzo con abril, el dato cae entre dos y tres puntos porcentuales”, dijo De Pablo, al analizar las estimaciones de las principales consultoras privadas que hacen mediciones mensuales de precios. “Eso es lo clave. La noticia es que cayó fuertemente la tasa de inflación”, se entusiasmó el economista, que se define como “amigo personal” de Milei.
“Y más importante todavía, en la primera semana de mayo a FIEL le dio 1,6%. La toma de decisiones se da en un contexto muy incierto. Y este Gobierno no va a hacer un salto devaluatorio porque piensa: ‘Si en junio, la inflación llega a ser de 18%, me sacan a patadas’”.
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Dólar blue y la volatilidad del mercado
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Luego, se refirió a un dilema similar que enfrenta Jerome Powell, presidente de la Reserva Federal estadounidense. “Él está lejos de la meta del 2% anual. Con ojos argentinos, parece una huevada, pero nunca hay que mirar el mundo con ojos argentinos. A ellos, la inflación les dio dos meses seguidos 0,4%, que anualizado es 5%. Y Powell dijo: ‘Me voy a tomar un tiempo más para pensar cuándo hay que bajar la tasa de interés. Me llego a apurar, la inflación se va a 0,7% y me echan a patadas’”, ilustró De Pablo, en una videoconferencia organizada por la empresa Planexware.
En este sentido, dijo que “la Argentina es el reino de la exageración” y planteó como “problema” que con el dólar estancado, los precios se duplicaron. “Me preocupa que en el plano de la apertura de la economía, son trajes a medida: bajo el arancel de no sé qué insecticida, el lavarropas o el neumático. La pregunta es: cada vez que se hace una medida específica, ¿por qué a él y no a mí? Y siempre aparecen las preguntas de si alguien conoce a alguien en el Gobierno”, planteó.
Preocupación por la gestión
Además, planteó que en el equipo económico “hay mucho cacique y no tanto funcionario pedestre” y eso genera cuestiones burocráticas que “traban cosas concretas”. “Me preocupa cuando detecto un problema que no sé si se está entendiendo bien y quién es el funcionario a cargo. Y no hay nada peor que en cualquier empresa o familia que nadie se sienta a cargo”, apuntó.
“Con el tema del dólar y precios relativos, surge que aumentan los costos en dólares. Y es un tema que involucra al gobierno central, a las provincias, los municipios y los sindicatos. Tenemos una naturaleza multifacética de las cosas. Y no veo a nadie en el gobierno central, que parece ser el interesado en que esto funcione, diciendo qué hay que hacer para que esto funcione”, planteó De Pablo, sobre cuestiones regulatorias o impositivas.