25 de agosto 2026 - 17:41hs

Después de varios intentos frustrados en Nueva York y en Londres, Shein finalmente tendrá su salida a la bolsa. El debut está fijado para el 1° de septiembre en Hong Kong, bajo el código 00625, con una oferta de 280 millones de acciones a un precio de entre 47,60 y 49,50 dólares hongkoneses cada una. La operación busca recaudar hasta 1.800 millones de dólares y valuaría a la compañía en unos 27.000 millones de dólares en el techo del rango. El precio final se conocerá el 31 de agosto, un día antes de empezar a cotizar.

La cifra puede impresionar al observador ocasional, pero para Shein representa una valuación mucho menor a la que supo tener. En 2022, cuando la empresa todavía buscaba cotizar en Wall Street, había llegado a valer alrededor de 100.000 millones de dólares. Ese proyecto naufragó por la presión de legisladores estadounidenses, que cuestionaron sus vínculos con China, el manejo de datos de usuarios y las condiciones laborales de su cadena de producción. El intento posterior en Londres corrió la misma suerte. El aval definitivo llegó recién en julio, cuando el regulador de valores chino autorizó la salida a bolsa en Hong Kong.

Incluso ese debut se corrió en el tiempo: la fecha original era el 28 de agosto y se postergó al 1° de septiembre por una demanda de inversores más floja de lo esperado. Como respaldo a la colocación, la gestora de activos de UBS se sumó como inversor ancla, comprometiéndose a mantener su porción de acciones durante al menos seis meses, un gesto que buscó darle algo de solidez a una operación que el mercado mira con cautela.

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Los números detrás de la valuación

Estos números algo depirmidos reflejan en verdad un freno concreto en el negocio. Shein venía de crecer a tasas que pocas empresas de retail pueden exhibir: 41,1% en 2023 y 20,7% en 2024. En 2025 ese ritmo cayó a 8%, con ingresos totales de 41.800 millones de dólares. El dato más elocuente es el del primer trimestre de este año: el crecimiento fue de apenas 1,1% y la compañía registró una pérdida neta de 99 millones de dólares, un vuelco frente a la ganancia de 395 millones que había tenido en el mismo período de 2025.

El principal responsable de esa desaceleración tiene nombre propio: los aranceles. Estados Unidos eliminó el año pasado la exención impositiva que beneficiaba a los paquetes de bajo valor, la categoría en la que entraban la mayoría de los envíos de Shein, y a eso se sumaron los aranceles adicionales que la gestión de Donald Trump aplicó a los productos chinos. El impacto fue inmediato: las ventas de la compañía en suelo estadounidense cayeron más de 3% entre 2024 y 2025, y otro 14% en el primer trimestre de 2026 respecto de igual período del año anterior.

Shein ya advirtió que esa misma presión arancelaria podría trasladarse a Europa, mercado que en 2025 representó el 35% de sus ingresos. Para amortiguar el golpe, la compañía reconoció el lunes 24 de agosto que evalúa distintas alternativas, entre ellas un aumento de precios, justo el atributo que la volvió masiva entre compradores jóvenes de medio mundo.

La mirada de los reguladores europeos

El escrutinio regulatorio no se limita a Estados Unidos. En Francia, Shein acumula varias multas, y a fines de junio el Parlamento sancionó una ley pensada específicamente para frenar el avance de plataformas de moda ultrarrápida. Es apenas la muestra más reciente de un clima que se repite en buena parte de Europa, donde crecen los cuestionamientos sobre este modelo de comercio electrónico.

A esa presión legal se suman los reclamos de siempre. El sector textil representa cerca del 10% de las emisiones globales de gases de efecto invernadero, y Shein concentra buena parte de las críticas por fomentar un consumo descartable a partir de colecciones que se renuevan a diario y precios extremadamente bajos. La empresa también enfrenta denuncias por presuntas violaciones a los derechos humanos en su cadena de producción, mayormente radicada en China. Su presidente ejecutivo le aseguró el año pasado a la agencia AFP que la compañía mantiene "tolerancia cero" con el trabajo forzoso.

El tamaño del negocio hoy

Nada de este contexto opaca el tamaño real del fenómeno. Fundada en China y con sede actual en Singapur, Shein entregó en 2025 más de mil millones de pedidos en 150 países y obtuvo una ganancia neta de 2.100 millones de dólares. Su modelo, basado en una cadena de producción capaz de diseñar y reponer prendas casi en tiempo real, sigue sin comparación en la industria de la moda.

En la letra chica de la documentación presentada para esta salida a bolsa, la propia compañía admite algo llamativo para una marca acostumbrada a batir récords: no puede garantizarles a sus futuros accionistas que va a repetir el crecimiento de sus primeros años. Shein llega a Hong Kong como un gigante indiscutido del comercio digital, con un modelo que empieza a mostrar sus primeros límites.

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