18 de agosto 2026 - 17:09hs

Gastón Greco creció en Chaco acompañando a su padre en un ritual que años después terminaría convirtiéndose en el germen de su nueva startup: recorrer proveedores buscando los mejores precios y comprar únicamente la mercadería que alcanzaba para pagar ese día. “Yo lo viví toda mi vida con mi viejo, subiéndonos a una Fiorino y visitando ferias y mayoristas para buscar la horma del queso más barato”, recordó en diálogo con El Observador.

Arquitecto y emprendedor desde los 18 años, Greco fundó anteriormente Posco, una marca argentina de calzado que llegó a Nueva York, y cofundó Micromask durante la pandemia. Años después se asoció con otro argentino, el economista Quinto Van Peborgh, para crear Rintin, una plataforma B2B que busca trasladar al mundo digital una de las partes más rudimentarias del comercio latinoamericano, la forma en que miles de pequeños comerciantes consiguen la mercadería que luego revenden.

La compañía acaba de levantar U$S 6,2 millones en una ronda liderada por Cometa, con la participación de Newtopia VC, Latin Leap, Amador Holdings y FJ Labs. También invirtieron referentes tecnológicos como Guillermo Rauch, fundador de Vercel; Guibert Englebienne, cofundador de Globant; Adolfo Babatz, fundador de Clip; Matías Woloski, cofundador de Auth0; y Agustín Soler y Mariano Battan, cofundadores de Mural, entre otros.

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La confianza, primero

Para entender el problema que querían resolver, Greco decidió alejarse del ecosistema tradicional de startups argentino. México se convirtió en su principal mercado y Greco terminó mudándose a Oaxaca para conocer desde adentro cómo compraban los pequeños comerciantes.

La comparación que utilizaban era sencilla: “Si 'La Salada' argentina para nosotros era la tesis, Oaxaca era 'La Salada' de México”, explicó Greco. Allí se encontraron con comerciantes que todavía viajaban durante horas hasta los grandes centros mayoristas para abastecerse.

“Son personas que no tienen otra que venirse en bus ocho o diez horas para visitar a los proveedores y hacer un viaje de compras”, contó. El proceso podía implicar cerrar el negocio, viajar con efectivo, pasar seis o siete horas recorriendo proveedores y regresar con la mercadería para volver a vender.

La experiencia llevó a los fundadores a una conclusión sobre cómo debían construir la empresa. “Vimos muchos marketplaces B2B que hacían lo mismo, pero desde una oficina en Puerto Madero. Es como querer gobernar La Matanza desde San Isidro”, sintetizó Greco.

Digitalizar esas compras tenía un obstáculo adicional: muchos comerciantes desconfiaban de transferir dinero a un proveedor que no conocían después de haber sufrido o conocido casos de estafas.

Por eso, los primeros pasos de Rintin fueron deliberadamente poco digitales. “Me fui a vivir a Oaxaca y empezamos con una metodología de pago contra entrega, que era la única forma de que nos creyeran”, recordó Greco. El cliente elegía la mercadería y Rintin la llevaba hasta su casa; recién entonces realizaba el pago.

Los grupos de WhatsApp se transformaron después en otra herramienta fundamental. La compañía llegó a construir decenas de comunidades donde los propios comerciantes consultan referencias antes de comprar. “Los grupos de WhatsApp fueron clave para poder construir confianza. Es imposible que una persona de nuestro segmento haga un pedido en una página sin antes haber entrado por un grupo de WhatsApp”, señaló.

Una especie de “Alibaba para Latinoamérica”

Rintin terminó convirtiéndose en un marketplace mayorista que conecta directamente a micro y pequeños comerciantes con fabricantes e importadores, reduciendo intermediarios. Greco lo define de una manera más sencilla: “Es como una especie de Alibaba para Latinoamérica, con mucha más sinergia local”.

La plataforma integra abastecimiento, logística, crédito y herramientas digitales de gestión y venta. Según datos de la compañía, ya fue utilizada por más de 15.000 clientes y construyó una comunidad de más de 50.000 emprendedores.

México concentra actualmente gran parte de su operación. Allí, según los Censos Económicos 2024 del INEGI citados por la empresa, los micro y pequeños negocios representan más del 55% de la fuerza laboral, pero continúan teniendo un acceso limitado al crédito formal. Una proporción relevante de los comercios a los que apunta Rintin está además liderada por mujeres.

“Tenemos conversaciones con Mercado Pago y Clip, que son compañías muy grandes, y nosotros estamos en lugares a los que ellos todavía no llegaron”, aseguró Greco.

Uno de los próximos pasos de la compañía es profundizar su pata fintech. Rintin desarrolla herramientas para evaluar el riesgo crediticio de comerciantes que muchas veces no cuentan con un historial financiero tradicional.

Para hacerlo, busca aprovechar información generada dentro de la propia plataforma y otros datos del negocio. Greco explicó que trabajan en modelos de underwriting capaces de analizar elementos como el inventario, las órdenes y hasta información sobre la tienda para determinar la capacidad de financiamiento de cada cliente.

La inteligencia artificial también se utiliza para automatizar la actualización de catálogos, personalizar la experiencia de compra y ofrecer herramientas como generación de imágenes, catálogos virtuales y software de gestión. La apuesta por IA y financiamiento forma parte del posicionamiento actual de la compañía como plataforma de comercio B2B.

“Ser el banco de los pequeños emprendedores”

La aspiración de los fundadores es construir alrededor del marketplace una infraestructura más amplia. “Nuestra visión es ser el banco de los pequeños emprendedores de Latinoamérica”, afirmó Greco.

Para él, el objetivo final vuelve a estar relacionado con aquellas experiencias que conoció de chico en Chaco: comerciantes cuyo capital de trabajo depende de lo que lograron vender ese mismo día.

“¿Cómo hacemos para que Doña Rosa tenga más tiempo con sus hijos y se gane unos mangos más a fin de mes? Esa es la mejora en la calidad de vida a la que apuntamos”, explicó.

Los nuevos U$S 6,2 millones serán destinados a fortalecer la infraestructura logística, ampliar las líneas de crédito, sumar fabricantes e importadores y desarrollar nuevas herramientas basadas en inteligencia artificial. Rintin también planea ampliar las categorías disponibles y contempla a Argentina entre sus próximos mercados.

Greco resume el proyecto como la construcción de “la infraestructura para que los pequeños emprendedores de Latinoamérica puedan prosperar y hacer crecer sus negocios”, combinando abastecimiento, financiamiento y logística en una misma plataforma.

Después de comenzar la historia viajando con su padre en una Fiorino por Chaco en busca del precio más barato, ahora busca llevar ese modelo a miles de comerciantes de la región sin que tengan que subirse a un colectivo para conseguirlo.

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