18 de mayo 2024
19 de abril 2024 - 11:28hs

El malestar con Javier Milei por haber con congelado las dietas de los legisladores nacionales existía, pero era tolerado. En los pasillos del Senado dicen que todo cambió cuando se hizo público que el vocero presidencial tendría un aumento y que a partir de este mes cobraría $ 4 millones.

El fastidio que se extendió a lo largo de las dos cámaras porque el hombre de las conferencias matutinas cobraría más del doble que los legisladores nacionales. El malestar se hizo proyecto. Lo redactó Juan Carlos Romero, un aliado del macrismo durante el Gobierno de Cambiemos y un aliado de La Libertad Avanza en estos tiempos.

El senador salteño le pidió a sus asesores que redacten el proyecto y los repartió entre los jefes de bloque. La respuesta en algunos casos fe rápida y positiva. Unión por la Patria, el Movimiento Popular Neuquino y unos cuantos bloques provinciales fueron los primeros en confirmar el apoyo. Un sector de la UCR confirmó horas más tarde. Otro sector del partido centenario aseguró que no acompañaría el proyecto.

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La vicepresidenta de la Nación y presidenta del Senado, Victoria Villarruel presenció la conversación. Ella presidía la reunión de Labor en la que se definirían los temas de la sesión. Guardó silencio, dejó pasar el tema y se enfocó en lograr la aprobación de los seis embajadores propuestos por el Poder Ejecutivo.

Cuando terminó la reunión todo estaba listo para el tratamiento sobre tablas del aumento. Pero la filtración de esa posibilidad el miércoles por la noche en redes sociales hizo tambalear el acuerdo. Los llamados desde la Casa Rosada a algunos senadores se intensificaron durante la noche del miércoles y la mañana del jueves. Hubo reprimendas y cuestionamientos.

Pese a eso el proyecto cosechó entre sus firmas la de Bruno Olivera, senador de LLA. Sin embargo, la firma nunca fue retirada del proyecto.

El jueves a la mañana se retomaron las negociaciones. Romero hizo las cuentas. Por más que algunos legisladores cambiaran de parecer en el recinto, los votos para aprobar el proyecto para actualizar las dietas estaban. De la última reunión antes de la sesión no participaron ni los representantes de La Libertad Avanza, ni los del PRO.

Poco antes de bajar al recinto los senadores acordaron incorporar el tema sobre tablas luego de aprobar los pliegos de los embajadores. La intención era votar rápido y sin debate. También hubo acuerdo.

El resto de la historia es conocida. El proyecto se pone a consideración y se vota a mano alzada. No hubo pedido a la presidencia para abstenerse, nadie quiso dejar su voto negativo sentado. Villarruel hizo lo suyo, lo dio por aprobado con celeridad sin siquiera obligar a los legisladores a dejar las manos levantadas para contar los votos.

 La foto que quedó plasmada a la hora de la votación da cuenta de un acuerdo de todos los sectores. Y así lo hizo saber vía twitter la ex diputada Graciela Camaño. “Presidente, Ud fue diputado; recordará q cuando se vota a mano alzada, quien no está de acuerdo debe expresarlo a viva voz y quien se abstiene pedir autorización al cuerpo antes de la votación. Hoy todos los senadores presentes votaron afirmativamente el aumento de dieta. Solo la VERDAD nos hará libres”.

 

Un día más tarde, los cruces siguen en la Cámara alta. El oficialismo finge no convalidar el aumento que finalmente cobrarán. Los aliados de la Libertad Avanza, principales impulsores del aumento guardan silencio.  Tan sólo un puñado de Senadores salen a defender la modificación del calculo de la dieta.  Mientras tanto en casa de Gobierno hacen cuentas y aseguran que la decisión tomada por los legisladores es nacionales no hace más que incrementar el capital político para Javier Milei. 

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