La recarga de la tarjeta SUBE se ha vuelto una verdadera travesía para los usuarios del transporte público en Buenos Aires. Los trenes carecen de sistemas de recarga y los kioscos operan con un servicio limitado para cargar saldo.
Encontrar un kiosco con servicio de carga se ha convertido en una aventura. Los equipos de recarga contratados presentan problemas y tienen un límite diario de 300 mil pesos.
Larga fila para cargar la Sube y hacer trámites de abonos. "Hace una hora que esperamos. Me parece carísimo, otro golpe, lo uso poco", dice una usuaria del transporte público. Los plásticos cuestan $900.#HoyPorHoy@silvina_isgropic.twitter.com/B5ED38nhdv
Con el reciente aumento en el costo del boleto, este límite se agota rápidamente, lo que genera inconvenientes para aquellos que desean cargar su tarjeta. "A las 11 cortan el servicio, desde hace tres días", comentó un kiosquero.
Además, las estaciones de trenes no han renovado contrato con la empresa encargada de retirar el dinero de las terminales, lo que dificulta la operación de recarga de la SUBE, resultando en la interrupción del servicio.
Largas filas para cargar la SUBE
Esta combinación de factores ha generado malestar entre los usuarios que dependen de la tarjeta para llegar a sus lugares de trabajo. Los afectados se ven obligados a buscar alternativas, enfrentando demoras y limitaciones que afectan la fluidez del sistema de transporte público en la ciudad.