En la Casa Rosada hay una certeza que empezó a asentarse con fuerza a lo largo de los últimos días: el caso Adorni no será una polémica de 24 horas. No solo por la incorporación de Bettina Angeletti al viaje oficial de la llamada “Argentina Week”, sino porque la amplitud de la comitiva abre un flanco especialmente sensible para una administración que hizo del combate a “la casta” uno de sus principales activos discursivos. La explicación pública del jefe de Gabinete, que luego él mismo calificó de “desafortunada”, no alcanzó para desactivar el costo político.
El Gobierno busca retomar la iniciativa tras el escándalo en torno a Manuel Adorni
Ese problema se agravó con la aparición de nuevos datos sobre el viaje que Adorni realizó a Punta del Este en febrero junto a su familia en un vuelo privado. En el oficialismo admiten, por lo bajo, que la combinación entre ambos episodios erosiona un discurso de austeridad que el Gobierno necesita preservar, sobre todo cuando la situación económica dejó de ofrecerle una narrativa claramente favorable.
A esa secuencia se le sumó un dato que en Balcarce 50 leyeron como otra mala noticia: la inflación de febrero fue de 2,9%, el mismo nivel que en enero, con lo que el índice no mostró una baja por segundo mes consecutivo y acumuló 5,9% en el primer bimestre. Para una administración que ordenó su relato público alrededor de la desaceleración de los precios, ese número es malo en términos económicos pero, sobre todo, en términos políticos. En el Gobierno ya miran marzo con preocupación ante la posibilidad de que vuelva a empezar con 3 adelante.
Adorni Nueva York
El Gobierno cerró su peor semana desde la derrota bonaerense entre el escándalo de Manuel Adorni y la interna.
Javier Milei dio la orden de blindar a Manuel Adorni
El problema para Javier Milei es que la fragilidad ya no aparece solo en los indicadores. También empezó a reflejarse en la relación con sus aliados. Como contamos en las últimas notas, los gobernadores dialoguistas comenzaron a revisar las condiciones de negociación con la Casa Rosada y entienden que, con un oficialismo más expuesto, cualquier acuerdo en el Congreso costará más caro. En ese universo creen que el Gobierno perdió parte de la capacidad de disciplinar la conversación política y que deberá ofrecer mayores concesiones si quiere sostener apoyos parlamentarios.
Milei Argentina Week
El Gobierno cerró su peor semana desde la derrota bonaerense entre el escándalo de Manuel Adorni y la interna.
La mesa política de La Libertad Avanza se reúne el lunes
Por eso el Presidente dio una orden concreta: cerrar filas detrás de Adorni, exhibir respaldo político y evitar que la crisis siga escalando. La instrucción alcanzó a todo el gabinete y también a la conducción partidaria. El objetivo inmediato es que la mesa política de La Libertad Avanza, que se reunirá el lunes, funcione como instancia de contención y de reordenamiento. El problema es que ese tipo de encuentros, cuando se convocan en medio de una tormenta, suelen servir más para exhibir las tensiones que para disiparlas.
Mesa politica LLA
El Gobierno cerró su peor semana desde la derrota bonaerense entre el escándalo de Manuel Adorni y la interna.
En ese marco, el Gobierno llega al cierre de la semana con demasiados frentes abiertos al mismo tiempo. Una economía que dejó de mejorar al ritmo que necesitaba, un escándalo que golpea en el corazón del discurso anti-casta, aliados que endurecen condiciones y una interna de poder otra vez al rojo vivo. Para una administración que apostó siempre a convertir cada tropiezo en una demostración de control, el dato más delicado no es solo el volumen de la crisis, sino la sensación, cada vez más extendida, de que por primera vez desde la derrota bonaerense de septiembre la agenda se le empezó a ir de las manos.