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El Gobierno sigue en crisis tras los nuevos audios del ex titular de la Agencia Nacional de Discapacidad, Diego Spagnuolo, y lo obligó a pensar "día a día" las acciones de campaña en la provincia de Buenos Aires de cara al 7 de septiembre. En la Casa Rosada, el escenario reavivó la interna dentro de La Libertad Avanza (LLA).

La dinámica que impusieron los audios obligó al oficialismo a abandonar cualquier estrategia de mediano plazo. En la Casa Rosada saben que cada filtración puede modificar la agenda de campaña, y por eso definieron navegar semana a semana, con la premisa de evitar que la tormenta se lleve puesto al núcleo duro del poder. Nadie desconoce que los audios golpean en el corazón de la confianza del presidente Javier Milei, porque Spagnuolo era parte de un círculo de funcionarios con acceso directo al despacho de Olivos.

El Gobierno piensa una campaña "día a día" a la espera de más audios y videos

La prioridad número uno que tiene hoy por hoy el Gobierno es cerrar el cerrojo que cubre a la secretaria General, Karina Milei, que es la señalada por Spagnuolo quien la acusa de montar un esquema de recaudación de coimas junto con el armado nacional de LLA, Eduardo "Lule" Menem. Justamente el posteo de este último en redes sociales fue la señal más clara de esa maniobra: mensajes de apoyo directo a la hermana del Presidente, con un tono que buscó marcar territorio frente a las dudas internas.

Pero la jugada tuvo un costo inmediato: encendió otra vez la interna con Santiago Caputo, el asesor presidencial que se autopercibe arquitecto de la estrategia política. En su entorno consideran que el uso de Lule Menem como escudo es contraproducente porque vuelve a exponer a una familia que ya carga con múltiples críticas dentro de LLA. No es casual que desde ese sector se repita un mantra: “Por cuidar a los Menem se está pagando demasiado caro”.

Milei Spagnuolo

El Gobierno piensa la campaña con un "día a día" ante la certeza de que habrá más material de Diego Spagnuolo.

La crisis por Spagnuolo reavivó la interna en La Libertad Avanza

En la práctica, el oficialismo se enfrenta a un dilema que no termina de resolver. Una parte de la estructura sostiene que el sacrificio debería ser mayor: entregar también a los Menem y evitar que el blindaje se convierta en una debilidad. Pero esa posición choca con la lógica presidencial. Javier Milei considera que Lule y el titular de la Cámara de Diputados, Martín Menem, son piezas necesarias para garantizar gobernabilidad dentro del Congreso, donde los números son ajustados y cualquier voto cuenta.

La narrativa libertaria hacia afuera es la de minimizar el peso de los audios. “Spagnuolo es un mentiroso” fue la primera consigna que bajó la Casa Rosada, en un intento por desactivar el escándalo antes de que creciera. Sin embargo, con el correr de los días, esa línea se fue debilitando. Las filtraciones se acumulan, los allanamientos avanzan y el expediente en manos del juez Sebastián Casanello y el fiscal Franco Picardi se mueve más rápido de lo que el oficialismo hubiera deseado.

Santiago Caputo reedita su pelea contra los Menem

En este contexto, blindar a Karina Milei es también blindar al propio Presidente. La hermana funciona como su sombra política, la que ordena la agenda y define a quién se le abre la puerta de Olivos. Por eso, el Gobierno eligió mostrar unidad en torno a ella, incluso si eso significa exponer fisuras en otros frentes. La lógica es simple: si Karina se mantiene firme, el resto puede tambalear sin que la figura central del Presidente pierda control.

Santiago Caputo no oculta su malestar. Lo hace de manera indirecta, con críticas a la “improvisación” en la estrategia de comunicación y con gestos de distancia respecto de los posteos de Lule Menem. El asesor presidencial considera que sobreactuar el apoyo a Karina expone debilidades en lugar de ocultarlas. La interna, entonces, deja de ser un rumor y vuelve a instalarse como una realidad visible.

Karina Milei Martín Menem.jpeg

De cara a septiembre, el oficialismo sabe que vendrán más filtraciones. Nadie se anima a precisar la magnitud, pero en la Casa Rosada descuentan que la dinámica será de desgaste permanente. Por eso la estrategia de ir día a día. La campaña, en este escenario, no es una construcción sólida sino un ejercicio de supervivencia. Un día puede ser el blindaje a Karina, al siguiente la defensa de un funcionario cuestionado, y más tarde la respuesta a un allanamiento.

El precio político de esta lógica todavía es incierto. Hay quienes creen que sostener a los Menem debilita la credibilidad del discurso anticasta. Otros consideran que entregar a Lule sería una señal de debilidad y fracturaría la interna libertaria en un momento crítico. Lo cierto es que, con cada audio, el costo de la estrategia aumenta, y las tensiones dentro del Gobierno se hacen más evidentes.

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