Los pibes dirían "entró la balubi", una forma chistosa de referirse a que la "bala" logró un impacto certero que obligó al herido a reaccionar. Javier Milei brindó una cadena nacional en la que mostró novedades para todos los gustos: moderación y cero agresión hacia otros sectores políticos, una señal a los gobernadores para negociar el Presupuesto 2026, ratificación a los mercados de que el equilibrio fiscal es innegociable, empatía con aquellos que están haciendo un esfuerzo económico y el anuncio de que jubilaciones, salud, educación y discapacidad tendrán un aumento por encima de la inflación el año próximo.
Gran parte de ese mensaje no hubiese existido si una semana atrás La Libertad Avanza no sufría la contundente derrota en la provincia de Buenos Aires por más de 13 puntos de diferencia. Resultado que fue el punto final de una secuencia de malas noticias para el presidente Milei, que incluyó una denuncia de corrupción que golpeó fuerte en Casa Rosada, una serie de derrotas parlamentarias, y una economía con una volatilidad que puso en duda al programa económico.
El discurso, en el que tuvo un rol preponderante el asesor presidencial Santiago Caputo, mostró un Milei moderado, con un mensaje conciliador, tanto para la política como para la gente. "Esto que estamos planteando no es una quimera, es lo que podemos lograr si conseguimos los consensos necesarios para hacer las reformas de fondo que el país necesita. Estoy seguro que trabajando codo a codo con los gobernadores, diputados y senadores que quieren una Argentina distinta, vamos a lograrlo", dijo para los primeros. No mencionó ni una sola vez la palabra "casta".
A los gobernadores, además, les anunció que el proyecto de Presupuesto 2026 incluirá el régimen de extinción de obligaciones recíprocas, un programa a través del cual se busca saldar deudas cruzadas. Con varias provincias significó la posibilidad de continuar, por ejemplo, con algunas obras públicas.
Y para la gente tuvo la dosis de empatía que muchos en la discusión interna también reclamaban: "Por eso quiero decirles a todos los argentinos, más allá del éxito que haya tenido nuestra gestión en corregir el descalabro de décadas, entendemos que muchos aún no lo perciban en su realidad material", expresó el Presidente. Una cosa es la macro; otra, la micro.
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Ese párrafo lo terminó con una frase de esas que pueden quedar para la historia, ya se por la positiva o la negativa. "Lo peor ya pasó", aseveró. A los pocos minutos, desde el mundo opositor no tardaron en recordar que Mauricio Macri, en su discurso del 1 de marzo de 2018 ante la Asamblea Legislativa, dijo lo mismo. Los hechos demostraron que los peores días de su gestión vendrían después. A su favor, Milei puede decir que él llega a la mitad de su gestión con el ajuste fiscal ya realizado y la mayoría de las correcciones macroeconómicas ya encaminadas. A Macri la crisis de 2018 lo agarró sin la tarea hecha.
Anuncios del Presupuesto 2026
Pero el punto más destacado, el que marcó un verdadero quiebre con mensajes anteriores, fue el anuncio de que el Presupuesto 2026 incluirá aumentos por encima de la inflación de las partidas para jubilaciones (5%), salud (17%), educación (8%) y discapacidad (suba real de 5% de las pensiones). El año pasado, Milei pudo capear las embestidas opositoras y vetar las leyes de aumentos de jubilaciones y de presupuesto universitario sin sufrir un impacto en su imagen pública. Este año el viento cambió: luego de vetar nuevamente esas normas, ahora se ve en la obligación de poner en el centro de su discurso a esos sectores.
Adorni Espert Milei Caputo
No lo hace necesariamente por estar convencido de que debe reparar los efectos del ajuste, sino porque se ve en la obligación de mostrar una faceta de mayor empatía. De hecho, a partir de este martes comenzarán las discusiones de si los números presentados significan un aumento real. El Presupuesto 2026 pronostica una inflación de 10,1% para el año próximo, base que para muchos economistas y dirigentes opositores es demasiado optimista. Y desde las universidades, por ejemplo, hicieron sorpresivamente rápido los cálculos y salieron a decir que el presupuesto de 4,8 billones de pesos anunciado significa mantener al ajuste de 2025 un año más.
Más allá de los debates que van a seguir apareciendo, lo concreto es que el Presidente dejó títulos para los medios y para las redes sociales de un tono demagógico poco habitual en él. De no mediar sorpresas, el miércoles Diputados volteará los vetos de Milei a la ley de financiamiento universitario y de emergencia pediátrica (Garrahan), pero en la antesala el Gobierno logra instalar -aunque sea sin demasiadas precisiones- respuestas para esas y otras áreas.
Milei conformó así un discurso político, económico y electoralista. Hubo mensajes moderados para la política (gobernadores y legisladores dialoguistas), ortodoxos para los mercados y para el sector privado, y empáticos para una porción importante de la ciudadanía que llega a las elecciones de medio término asfixiada tras tanto apretón fiscal y monetario. Entró la balubi y reaccionó Milei.