Lo que importa
- Gerardo Martínez, secretario de Relaciones Internacionales de la CGT, participó de un foro en Washington antes de la reunión de Kristalina Georgieva con Milei.
- El sindicalista criticó la "intensidad del ajuste" y pidió que el equilibrio fiscal contemple el diálogo social y los derechos laborales.
- Aseguró que el 78% del ajuste recayó en la licuación de pensiones, recortes en obra pública, disminución de subsidios y reducción de salarios públicos.
- Alertó sobre el impacto de la caída del consumo en la industria y el aumento de la precarización laboral.
- Advirtió que el FMI debe garantizar que el ajuste no afecte desproporcionadamente a los trabajadores y planteó la necesidad de un crecimiento con inclusión social.
Contexto
¿Qué planteó la CGT en Washington?
En el marco de un foro del Banco Mundial en Washington, Gerardo Martínez llevó la postura de la Confederación General del Trabajo (CGT) ante la directora gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), Kristalina Georgieva.
El sindicalista, que representa a la UOCRA y forma parte del Grupo de Alto Nivel de la Confederación Sindical Internacional (CSI), cuestionó el rumbo económico del Gobierno y pidió un ajuste con mayor equilibrio social.
Durante su exposición, Martínez reconoció que la política económica de Milei logró una baja en la inflación y estabilidad cambiaria, pero advirtió que se alcanzó a costa del deterioro de los ingresos de los trabajadores.
El dirigente sindical destacó que el superávit fiscal del primer bimestre de 2024, que el Gobierno considera un hito económico, fue posible gracias a:
- Licuación de pensiones y jubilaciones, ya deterioradas por la inflación.
- Recorte total de la obra pública, afectando el empleo en la construcción.
- Disminución de subsidios, con impacto en sectores medios y bajos.
- Reducción de salarios públicos, que representaron el 78% del ajuste total.
"La otra cara del ajuste extremo es la crisis por falta de demanda en la industria, la flexibilización de hecho en los empleos y la precarización de la protección social", afirmó.
¿Cuál es la postura de la CGT sobre el acuerdo con el FMI?
Martínez reconoció que Argentina arrastra un endeudamiento estructural, pero advirtió que la solución no puede recaer solamente en los trabajadores.
Pidió evitar renegociaciones del acuerdo que solo beneficien a la fuga de capitales y la renta financiera de corto plazo, sin mejoras reales en la economía productiva.
En este sentido, recordó que el propio FMI ha expresado en otras oportunidades que la carga del ajuste no debe recaer desproporcionadamente sobre los sectores más vulnerables.
"¿Cómo puede el FMI contribuir a un diálogo social efectivo que contemple la visión de los trabajadores y garantice que la recuperación económica sea compatible con el trabajo decente, la justicia social y el desarrollo sostenible?", preguntó el sindicalista ante Georgieva.
¿Por qué este reclamo ocurre antes de la reunión de Milei con el FMI?
El planteo de la CGT se realizó un día antes del encuentro entre Javier Milei y Kristalina Georgieva, donde el presidente buscará avanzar en un nuevo acuerdo con el FMI.
Milei ha insistido en que la negociación con el organismo internacional "está cerrada y solo falta el moño", pero todavía no se conocen los detalles del acuerdo ni su impacto en la economía argentina.
El FMI ha mostrado apoyo a las medidas de Milei, pero también ha advertido en ocasiones anteriores sobre la necesidad de una política económica con consenso social.
En este contexto, la CGT busca influir en la discusión y marcar una postura ante el organismo internacional, señalando que la estabilización económica no puede lograrse a costa del deterioro de los salarios y el empleo.
¿Cómo ha impactado el ajuste en la relación del Gobierno con los sindicatos?
Desde la asunción de Milei, la relación con la CGT ha sido tensa.
Los sindicatos han manifestado su rechazo a la Ley Ómnibus y el DNU, que flexibilizan el mercado laboral y reducen derechos adquiridos. La central sindical ya organizó un paro general en enero y no descarta nuevas medidas de fuerza en los próximos meses.
El ajuste sobre salarios públicos, jubilaciones y obra pública impactó directamente en sectores con fuerte presencia sindical, como la construcción, la administración pública y el transporte.
Además, el Gobierno ha dado señales de querer debilitar la influencia sindical, reduciendo el poder de negociación colectiva y promoviendo medidas que afectan a los gremios, como el fin de la cuota solidaria en los convenios laborales.
Por estos motivos, la CGT busca internacionalizar el conflicto, llevando su reclamo al FMI y otros organismos multilaterales, para presionar al Gobierno desde afuera.
¿Cómo se enmarca este reclamo en la situación económica actual?
El planteo de la CGT ocurre en un contexto de tensión económica y social, en el que conviven señales positivas y negativas:
- Inflación en baja, pero con precios de bienes y servicios aún muy elevados.
- Dólar estable, pero con fuerte caída del consumo interno.
- Superávit fiscal, pero logrado a través de un fuerte ajuste en el gasto público.
- Desaceleración de la recesión, pero con impacto en el empleo y el poder adquisitivo.
Los gremios advierten que si el Gobierno no corrige el rumbo, la estabilidad macroeconómica podría ser insostenible en el tiempo y derivar en un mayor conflicto social.
Cómo sigue
El reclamo de la CGT ante el FMI se da en un momento clave para el Gobierno, ya que Milei busca cerrar un nuevo acuerdo financiero que le permita mantener su programa de ajuste sin que se resienta el respaldo internacional.
El próximo paso será el encuentro entre Milei y Georgieva, donde se definirán los términos del entendimiento con el FMI.
Mientras tanto, la CGT seguirá presionando en el ámbito internacional y no descarta nuevas medidas de fuerza en Argentina si el Gobierno avanza con reformas laborales sin consenso con los sindicatos.
El conflicto entre el oficialismo y el sindicalismo se perfila como uno de los ejes centrales de los próximos meses, en un escenario en el que el ajuste sigue generando tensión social y política.