La batalla parlamentaria por el veto de la ley de financiamiento educativo ya comenzó. La formalización del rechazo a la ley que garantiza los fondos para el funcionamiento universitario puso en marcha la maquinaria opositora para convocar a una sesión especial.
Las conversaciones entre los bloques opositores comenzaron antes de que se formalice el veto, pero se aceleraron en las últimas horas. Más allá de que la UCR tenía intenciones de encabezar el pedido, el resto de la oposición dialoguista se adelantó y poco después del mediodía se formalizó el pedido de sesión para el próximo miércoles 9 de octubre a las 11. La nota formal enviada a la Presidencia de la Cámara de Diputados lleva la firma de Diputados de Coalición Cívica, Encuentro Federal, Movimiento Popular Neuquino y Por Santa Cruz.
Por su parte, Unión por la Patria, el bloque que conduce Germán Martínez, está dispuesto a bajar al recinto y votar a favor de la insistencia de la norma, más allá de que no participe en el minuto a minuto de la negociación.
La construcción de la mayoría opositora contra el veto
Desde los sectores que impulsan la instancia con la ley vetada por el presidente advierten que el panorama es algo distinto a lo que sucedió con la movilidad jubilatoria. “Ya hace unas semana que varios del PRO avisaron que no acompañarán el veto. Lo mismo los de Innovación Federal que se abstuvieron en Jubilados”, explica una fuente del bloque Encuentro Federal que comanda Miguel Ángel Pichetto.
El panorama que describen desde Encuentro Federal coincide con la realidad. El propio jefe de la bancada PRO reconoció que su bloque no tiene posición uniforme sobre el tema. En los pasillos del Congreso dan por cierto que por lo menos una decena de dirigentes del PRO, la mayoría del interior del país, no están dispuesto a acompañar el veto.
El escenario se complica aún más para el oficialismo cuando se bucea en la realidad del bloque radical. Los referentes del bloque del partido centenario en la Cámara baja quieren evitar quedar nuevamente en el centro de la escena. Ante ese planteo la idea de que los cinco diputados del espacio que fueron clave a la hora de blindar el veto a la movilidad jubilatoria se ausenten a la hora de votar comienza a aparecer como una posibilidad cada vez más concreta.
Lo que hagan tanto los diputados del PRO como de la UCR será clave para definir el futuro del veto. No sólo aquellos que voten en contra del veto, sino también aquellos que se ausenten. La cuenta es sencilla, la oposición necesita dos tercios de los presentes a la hora de votar para insistir con la norma. A menos cantidad de diputados presentes, menor el número de voluntades necesarias para torcer el brazo del presidente.
La UCR en el centro de la escena
Desde la UCR la posición es taxativa. La decisión se tomará en el bloque por mayoría. Si la decisión no es unánime, la minoría tendrá margen de maniobra, pero no podrá entorpecer el objetivo del espacio. En este caso eso se traduce como que solo podrán acompañar al Gobierno si sus votos no impactan el resultado final, o sea sino pone en riesgo la insistencia.
Así las cosas, sin datos finos ni precisos, desde los sectores de la oposición que articulan el llamado a sesión especial dan por descontado que el número para insistir con la ley del financiamiento educativo esta. En ese marco, en la Cámara baja nadie espera la invitación a otro asado por los los "87 héroes"