A Pichu Straneo no le quedó otra que mandarse solo. El humorista uruguayo, que ya lleva tres décadas en Argentina, tenía previsto realizar un espectáculo con su colega Sergio Gonal en la temporada veraniega de Mar del Plata de este año, pero su compañero contrajo una peritonitis que lo obligó a bajarse.
Con un teatro ya reservado, hubo que armar otro plan, y el resultado fue Pichu vende humo…r, espectáculo que este viernes 28 se presentará en Montevideo con entradas agotadas en el teatro Stella. Fue la primera vez en la carrera de Straneo que desarrolló e ideó el espectáculo, aunque el comediante aclara que no lo hizo del todo solo y, de hecho, en el show está acompañado por Juanjo Salce, un humorista y mago.
“Yo no soy un loco muy individual. Siempre me gusta estar acompañado, siempre fui de grupo. Lo mío arrancó en Carnaval, entonces soy así, me gusta tener compañeros al lado. He hecho muchos shows solo, pero me gusta más eso”, dice en entrevista con El Observador desde su casa en Argentina.
“Desde que empieza hasta que termina el espectáculo, la gente se ríe”, asegura Straneo. “Y es lo más lindo, porque hago el show solamente para eso”, afirma.
¿Qué tanto porcentaje hay en tu trabajo de improvisación y qué tanto de preparación?
Este show está más preparado, pero siempre hay improvisación. Yo lo sorprendo mucho a Juanjo porque es mi manera de ser. No concibo que una función sea igual a otra. Entonces siempre estoy pensando alguna joda para hacerle, alguna boludez para que se ría, siempre hay algo nuevo. Porque es muy interactivo con el público que sean diferentes. Eso a la función la hace mejor todavía.
¿Qué es el humor para vos?
Es una vocación. Siempre tuve esa vocación. Me gustaba hacer reír a la gente. Es más, fui a la psicóloga como dos años para ordenar algunas cositas (risas), y ella me preguntaba, ¿a vos qué es lo que más te gusta en la vida? Hacer reír. Yo necesito hacer reír, pero no en el escenario, ni tampoco cuando estoy trabajando. En la vida misma. Necesito que la gente esté contenta, siempre ando haciendo alguna joda, rompiendo las pelotas. Muchos dicen que está eso del humorista todo lindo arriba del escenario y después abajo es un bajón. No es mi caso y el de muchos casos de nuestra generación. La gran mayoría somos rompequinotos y bueno, yo estoy todo el día así. Es un trabajo también porque uno se lo toma en serio. Hay un eslogan que tiene Sergio Gonal, que produjo nuestra obra, que dice, “hacemos humor pero trabajamos en serio”.
¿Qué te pasa cuando ves que el otro se ríe? ¿Qué te genera?
Es como un gol. Soy muy futbolero, entonces lo comparo siempre con el fútbol. Y cada vez que sentís la carcajada, es un gol. Y es hermoso. Por eso siempre tratamos de irnos con muchos goles hechos, porque creo que el mayor premio del humorista es que la gente se ría. Es lindo recibir premios, pero sin demagogia, el mejor premio es ese.
¿Qué te hace reír a vos?
Muchas cosas, la gran mayoría de las cosas te diría. Los videos cortitos que hacen ahora, los memes. Ahora hay un montón de cosas para reírse. Pero siempre me hicieron reír mucho primero los uruguayos, y el humor de Telecataplum, que es donde uno nació. Fueron grandes referentes. Después creo que todo lo argentino, que nosotros mirábamos cuando éramos chicos, Olmedo y Porcel, Minguito, Mario Sapag, Juan Carlos Mesa. Eso es muy loco porque eran mis ídolos, y a algunos los llegué a conocer en persona. Llegué a trabajar con Sapag, soy amigo de los hijos de Mesa y lo conocí, amigo de los nietos de Minguito y los hijos de Porcel. Después me río con Les Luthiers, que son lo máximo, con Los tres chiflados, Benny Hill, Mr. Bean, Jim Carrey.
Casi todos esos ejemplos que nombrás son de la televisión y ahora no hay tanto humor en televisión.
No hay, en Argentina no hay programas humorísticos. Con Sin Codificar tuvimos el último programa de humor nato. Ahora está en extinción, y es una gran pena. Hay espacios, eso sí, como yo tengo ahora en Fox o La peña de Morfi, pero son cositas, no hay programas específicos.
¿Por qué pasa eso?
Dicen que es caro, que ya no garpa como antes, pero para mí que sí, porque la gente quiere reírse. En el teatro la gente disfruta, quiere reírse, más después de todo lo que pasamos en la pandemia. Yo hablo con mis compañeros de Sin Codificar, que son como hermanos, y los vídeos nuestros cada vez están más vigentes, porque la gente se quiere reír. El humor es algo muy necesario en todo momento. Para mí en la vida tiene que haber un 60% de humor.
Viendo material de Sin Codificar llama la atención lo mucho que se divertían ustedes también. ¿Era así?
Para nosotros ir a hacer Sin codificar era como ir a un asado con los amigos. Era juntarse a joder, a divertirse, a cargarlo al amigo, a pasarla bien, y eso es lo que hacíamos. Íbamos a pasarla bien y logramos algo que es muy difícil: que un grupo de humoristas tire para un mismo lado. Tirábamos para el programa, no para nosotros. Entonces, si alguno hacía más personajes, era “dale, estás iluminado, metele”. Era un juego de equipo increíble, y creo que si nos juntamos y lo hacemos ahora, va a seguir igual.
¿Podría volver el programa?
Por ahora no. Como te decía, dicen que es muy caro, que no hay mucho espacio para esos programas.
Hace algunos días ganaste el Martín Fierro a Mejor labor humorística. ¿Qué tanto importan esos premios?
Siempre es lindo, es un mimo muy grande. Justo me pasaron el dato de que soy el segundo uruguayo en recibirlo. En 1974 lo ganó (Ricardo) Espalter, así que somos los únicos. El Martín Fierro sirve mucho, porque para otros trabajos te tomen en cuenta, para el currículum sirve. Ya no puedo pedir más, ya estoy feliz, contento con los reconocimientos que he tenido. La verdad que creo que la vida me ha dado demasiado y nunca pensé que iban a pasar tantas cosas lindas.
¿En algún momento planeaste volver al Carnaval uruguayo? Hace unos años estuviste cerca de salir con Momosapiens.
Sí, al final la pandemia lo impidió. Momosapiens cumplía 30 años y quería estar, pero bueno, no se dio al final y lamentablemente ahora se me complica. Mi vida está acá en Argentina y me trastoca mucho, si yo me voy para allá, porque hay que irse tres, cuatro, cinco meses. Pero al Carnaval lo llevo en mi corazón y siempre digo que es mi esencia, es mi escuela, amo el Carnaval y respeto su tradición.
¿Te gustaría volver algún día a salir?
Sí, algún día se va a dar. Calculo que ya de más veterano saldré en murga. Para no moverse tanto. No salí nunca en murga, así que viene bien, hay que darse el gustito. Ya para parodista estamos viejos (risas).