2 de octubre de 2023 11:49 hs

“El que no arriesga, no gana”, dice el refrán popular. Pero tampoco pierde, podrían agregar los asesores de comunicación de los cinco candidatos presidenciales que ayer participaron del primer debate obligatorio de cara a las elecciones del 22 de octubre.

El debate presidencial, tal cual se plantea por estos tiempos en la Argentina, deja poco margen para cosechar los votos de los indecisos. Más allá de la incorporación del “derecho a réplica” – la herramienta estrella de la noche del domingo en Santiago del Estero – los candidatos montan una escena que se ubica a kilómetros de la realidad de la discusión política en Argentina. Más allá de los tópicos, que son los que le interesan a la sociedad, las formas no logran generar la empatía necesaria con los televidentes.

Un debate que está formateado con estándares de la política del primer mundo, pero que aborda temas del subdesarrollo con candidatos poco profundos. La mezcla, algo insípida, tiende a la suma cero.  

La falta de audacia, la falta de propuestas concretas, el tiempo escaso y la cantidad de candidatos construyen un escenario en el que se hace casi imposible declarar un ganador.

Massa, un sobreviviente

Sergio Massa, ministro de Economía y candidato a presidente del oficialismo, la sacó barata. Con una inflación galopante, una pobreza récord y el escándalo protagonizado por Martín Insaurralde al tope de la agenda, pudo pasar los intercambios sin sobresaltos.  Aprovechó el escenario para dejar en claro que este no su gobierno y despegarse tanto de la gestión de Alberto Fernández como del kirchnerismo.

Massa se mostró sólido y preparado. Se defendió con su impronta de los cuestionamientos que tienen que ver con la crisis económica y trato de prometer un futuro mejor. No le alcanzó para ganar, pero su trabajo el permitió irse en las mismas condiciones que llegó, con el sueño intacto de llegar al balotaje.

Milei cuidó sus votos

Javier Milei tampoco tuvo el tino para dar un golpe de certero. Pudo sortear sin problemas las chicanas de sus rivales y se mostró cauteloso, salvo a la hora de hablar de los desaparecidos. Eligió jugar con las cámaras y responder con sus gestos a los cuestionamientos de sus rivales.

Milei que en lo económico se mostró medido, decidió jugar fuerte en el tema derechos humanos. Negó los 30 mil desaparecidos. La decisión fue estratégica. La búsqueda de conquistar al sector más conservador de la sociedad argentina más allá del discurso económico. El guante sólo fue recogido por Myriam Bregman. El resto pasó de ese debate. 

El candidato más votado en las PASO no perdió nada. Salió intacto de los cruces y evitó profundizar sobre su propuesta económica. No tropezó, con eso le alcanza.

La oportunidad perdida de Bullrich

Patria Bullrich, por su parte, dejó pasar la oportunidad. Las encuestas en las que nadie cree pero que todos miran, la ubican tercera. El debate era una oportunidad para crecer. La desaprovechó. Dubitativa en lo económico, poco precisa en el resto. La lectura permanente le quitó la frescura que la caracteriza. También salió del debate como entró, pero a diferencia de lo que ocurre con Massa y con Milei ese saldo para ella es negativo.

Sechiaretti y Bregman atendieron su juego

Juan Schiaretti y Myriam Bregman aprovecharon el debate a su manera. Seguramente los estudios de opinión pública dirán que ganaron en nivel de conocimiento. Pero se sabe, ni eso ni la imagen positiva se traslada a votos.

¿Se puede ganar una elección despreciando el AMBA? ¿Podés crecer electoralmente si tus ideas no penetran en un conglomerado en el que viven 11 millones de personas? Estas son preguntas que Juan Schiaretti decidió no hacerse y avanzó con discurso federal y de confrontación con los porteños.

Por su parte, Bregman atendió su juego. Sin nada que perder y sin nada que ganar se ató a su discurso. No hubo novedad en el planteo de la dirigente de izquierda. Se aferró a su discurso que le permite a la izquierda argentina navegar en las aguas de política argentina dentro de los márgenes de la intrascendencia.

Última oportunidad

El próximo domingo los candidatos se volverán a ver las caras. Con las nuevas encuestas en mano, que según los equipos de campaña ya tendrán datos sobre el impacto de las políticas aplicadas por Massa, el partido quizá sea otro. Por ahora los candidatos están en deuda.

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