1 de abril 2026 - 12:15hs

Argentina empieza a dar forma a una nueva etapa en su sector energético. Con Vaca Muerta como base, avanzan una serie de proyectos que apuntan a resolver cuellos de botella en infraestructura, industrializar la producción y escalar exportaciones de petróleo y gas.

En conjunto, se trata de iniciativas en distintas etapas de avance, desde obras en ejecución hasta desarrollos en negocios, que podrían redefinir el perfil energético del país en los próximos años.

GNL: la apuesta para salir al mundo

Uno de los ejes centrales es el desarrollo del gas natural licuado (GNL) con varios proyectos que buscan posicionar a Argentina como exportador.

El proyecto Argentina GNL, impulsado por YPF junto con la italiana ENI y XRG (el brazo internacional de ADNOC), plantea una solución integrada que combina la producción de gas en Vaca Muerta con la licuefacción mediante tecnología de unidades flotantes (FLNG). La primera fase prevé una capacidad de producción de 12 millones de toneladas anuales (MTPA) de GNL, a través de dos buques FLNG de 6 MTPA cada uno, expandible a 18 MTPA

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En paralelo, Southern Energy reúne a YPF, Pan American Energy y Pampa Energía, junto a socios internacionales, en una iniciativa para exportar GNL mediante buques flotantes desde 2027. Pan American Energy y Pampa Energía suman capacidad operativa y financiera; Harbor Energy, de origen británico, complementa con expertise en upstream; y la noruega Golar LNG es clave en la provisión y adaptación de las unidades flotantes de licuefacción. Con la instalación de dos buques, el Hilli Episeyo, previsto para el cuarto trimestre de 2027, y el MKII, que arribará a mediados de 2028, Southern Energy proyecta una inversión acumulada de U$S15.000 millones y un flujo de divisas por U$S20.000 millones hasta 2035.

A este esquema se suma LNG del Plata, un proyecto impulsado por Camuzzi para exportar gas desde el puerto de La Plata, en la provincia de Buenos Aires, aprovechando la capacidad ociosa del sistema durante el verano. La iniciativa prevé la instalación de un buque de licuefacción (Floating LNG) que procesará el gas de Vaca Muerta para transformarlo en GNL y enviarlo a mercados internacionales.

La capacidad estimada supera las 2,4 millones de toneladas anuales, equivalente a más de 9 millones de m³ diarios de gas natural, lo que lo posiciona como uno de los desarrollos privados más relevantes del sector energético local. El proyecto implica una inversión de US$3.900 millones e incluye la construcción de nueva infraestructura para transportar el gas desde Buchanan hasta Ensenada.

Además, contempla un gasoducto subacuático de 10 kilómetros y una plataforma offshore para el amarre del buque licuefactor. La compañía mantiene negociaciones avanzadas con un operador internacional especializado en este tipo de proyectos, con inicio de obras previsto para 2026 y puesta en marcha estimada para 2028.

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Petróleo: la infraestructura que habilita exportaciones

En el caso del petróleo, el foco está puesto en ampliar la capacidad de transporte, uno de los principales límites al crecimiento.

El proyecto Vaca Muerta Sur (VMOS), impulsado por YPF, Pan American Energy, Vista Energy, Pampa Energía, Chevron Argentina, Pluspetrol y Shell Argentina, contempla la construcción de un oleoducto que conectará la cuenca neuquina con una terminal de exportación en el Atlántico.

Se trata de la obra de infraestructura de transporte de petróleo más relevante de las últimas décadas. El ducto tendrá una extensión de 437 kilómetros e incluirá una terminal con monoboyas interconectadas y una playa de tanques de almacenamiento en Punta Colorada, Río Negro. La puesta en marcha está prevista para el cuarto trimestre de 2026.

El sistema permitirá transportar hasta 550.000 barriles diarios, con posibilidad de ampliación a 700.000. Los accionistas principales comprometieron unos 275.000 barriles diarios de capacidad, mientras que el proyecto otorgó opciones a otras compañías, como Chevron Argentina, Pluspetrol y Shell Argentina, para sumar hasta 230.000 barriles adicionales.

VMOS fue además el primer proyecto en presentarse para acceder a los beneficios del RIGI. La inversión total asciende a US$3.000 millones, financiada tanto por los socios como a través de financiamiento local e internacional previsto para 2025.

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A la expansión de la infraestructura de transporte de petróleo se suma el proyecto Duplicar Norte, impulsado por Oldelval junto a Pluspetrol, Chevron, Tecpetrol y Gas y Petróleo del Neuquén.

Con una inversión estimada en US$380 millones, la iniciativa contempla la construcción de un oleoducto de 207 kilómetros entre Puesto Hernández y Allen, con el objetivo de ampliar la capacidad de evacuación de crudo desde el norte de la Cuenca Neuquina hacia el sistema troncal.

El proyecto permitirá transferencias de entre 20.000 y 45.000 m³ diarios entre las estaciones de bombeo de Oldelval y el sistema Vaca Muerta Sur (VMOS), fortaleciendo la integración entre ambas infraestructuras.

Bajo un esquema “ship or pay”, la obra prevé una puesta en marcha temprana hacia fines de 2026 y su habilitación definitiva en el primer trimestre de 2027.

Gas y líquidos: capturar más valor

Otro eje clave es la industrialización del gas, especialmente de sus líquidos asociados (etano, propano y butano), que permiten capturar mayor valor agregado.

El proyecto NGL de TGS, con una inversión de U$S 3.000 millones, busca desarrollar infraestructura de procesamiento, transporte y exportación a lo largo de cuatro provincias. Incluye nuevas instalaciones en Trayatén, un poliducto hasta Bahía Blanca y plantas de fraccionamiento y almacenamiento. Es una inversión clave para solucionar unos de los cuellos de botella que podrían limitar el desarrollo de Vaca Muerta y consolidar el salto exportador del país.

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Por su parte, Compañía Mega avanza con un plan de inversión de U$S 650 millones para ampliar la producción y fraccionamiento de líquidos del gas en Neuquén y Bahía Blanca. Se trata del segundo desarrollo de este tipo en la industria en los últimos 25 años y permitirá incrementar en un 27% la producción de la compañía, acompañando el crecimiento de Vaca Muerta.

Del volumen adicional, cerca del 80% se destinará a exportaciones, principalmente GLP (propano y butano) y gasolina natural, mientras que el 20% restante se orientará al mercado interno, especialmente como etano para la industria petroquímica.

El proyecto contempla un plan de obras de tres años (2026–2028) en cuatro provincias. Incluye la construcción de dos nuevas plantas de rebombeo en General Roca (Río Negro) y La Adela (La Pampa), para aumentar la capacidad de transporte del poliducto que conecta la Cuenca Neuquina con Bahía Blanca.

Además, prevé nuevas instalaciones para el acondicionamiento de gas en la planta de Loma La Lata (Neuquén) y adecuaciones en la planta fraccionadora de Bahía Blanca. En términos productivos, se espera incorporar más de 500.000 toneladas anuales adicionales de líquidos del gas: etano, propano, butano y gasolina natural.

Una vez finalizada la expansión, la compañía podrá elevar su capacidad total a más de 2,5 millones de toneladas anuales, consolidando su perfil exportador. Mega, que tiene como accionistas a YPF (38%), Petrobras (34%) y Dow (28%), es además el único operador en el país de un poliducto dedicado al transporte de NGLs entre la Cuenca Neuquina y el polo petroquímico de Bahía Blanca.

La iniciativa también incorpora mejoras tecnológicas para optimizar la eficiencia operativa y ampliar la captación de gas y líquidos, fortaleciendo la flexibilidad del sistema frente al crecimiento de la producción. Su presentación bajo el régimen RIGI forma parte de una estrategia de largo plazo orientada a impulsar la competitividad del midstream argentino y acompañar la expansión del sector energético.

Una nueva etapa

En conjunto estos proyectos reflejan un cambio de escala en el sector energético argentino. El objetivo es transformar el crecimiento de Vaca Muerta en un flujo sostenido de exportaciones y divisas.

Sin embargo, el desafío sigue siendo la ejecución. La concreción de estas iniciativas dependerá de factores como el financiamiento, la estabilidad regulatoria y la capacidad de coordinar inversiones en toda la cadena.

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