En otro pasaje de su declaración, Yáñez agregó: “Estaba obsesionado con que si salía era porque lo engañaba. Lo insólito era que mientras yo me quedaba en casa con una amiga a cenar para que él saciara su sed de control, él salía para estar con otras mujeres, lo que finalmente descubrí”.
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Embarazo e instigación al aborto
Fabiola Yáñez detalló cómo quedó embarazada y en qué contexto de su relación con Alberto Fernández se dio este hecho. La pareja se comprometió en mayo de 2016 en París, pero según el relato de Yáñez, el episodio ocurrió antes de formalizar su compromiso. “Estando conviviendo y en virtud de los planes de compromiso, confiando en sus dichos respecto de querer tener otro hijo conmigo y formar una familia, resultó que al escaso tiempo de convivir quedé embarazada”, explicó Yáñez.
Sin embargo, al comunicarle la noticia a Fernández, éste comenzó lo que Yáñez describe como un "desprecio y rechazo". Según su relato, esas agresiones también se extendían al bebé por nacer. El expresidente manifestó estar en shock y comenzó a hostigarla, argumentando que su relación era demasiado reciente como para consolidarla con un hijo.
Yáñez afirmó que, a partir de ese momento, Fernández la condujo hacia lo que ella calificó como su peor decisión. La ex primera dama explicó que se sentía ignorada y completamente silenciada. En su denuncia, fue más explícita al señalar que Fernández le repetía constantemente que "había que resolver la situación", y que el aborto era la única solución.
La situación culminó en un incómodo diálogo: según el texto de la denuncia, el expresidente le insistió en que no debía contarle a nadie sobre el embarazo, alegando que ni siquiera la había presentado aún ante su hijo Estanislao. Yáñez le respondió que, si él hubiera sido claro desde el principio, habrían tomado medidas para evitar el embarazo. Según la denuncia, Fernández le insistió: "Hay que resolverlo, tenés que abortar".
El entorno de Yáñez enfatiza que Fernández la instigó a cometer un delito, dado que en ese momento el aborto estaba penalizado en Argentina.
Infidelidades y violencia
En su declaración ante el fiscal Ramiro González, la ex primera dama Fabiola Yañez acusó al ex jefe de la Unidad Médica Presidencial, Federico Saavedra, de haber encubierto una de las agresiones que sufrió por parte del expresidente Alberto Fernández, cuando el hijo de ambos aún no había nacido. Según Yañez, la agresión ocurrió en la cama de la residencia presidencial en la Quinta de Olivos.
Yañez relató sobre ese día: “Habíamos discutido antes, mucho, como ya era habitual, y como cierre de la discusión me pegó desde su lado de la cama un terrible golpe de puño. Grité y le dije, ‘¿Qué me hiciste?’ Pero nada, se dio vuelta y con ese golpe terminó la discusión”.
Además, Yañez afirmó que la secretaria de Fernández, María Cantero, estaba al tanto de las agresiones, y también mencionó a la exministra de Género, Ayelén Mazzina (cuyo nombre aparece como "Mesina" en la denuncia). Yañez relató un episodio en el que, durante un viaje a Brasil, intentó compartir su situación con Mazzina: “En una oportunidad, le pedí que me acompañe a dar una entrevista a Brasil. En ese país y en el mundo éramos referentes por tener un Ministerio de la Mujer, así que me pareció apropiado ir con ella, y más aún intentar hablarle de lo que vivía. Recuerdo que después de la conferencia fuimos a cenar, y antes nos sentamos afuera, había un banco. Y le dije ‘tengo que decirte algo’. Le muestro la foto y le muestro los videos de Alberto con otra mujer teniendo relaciones en la Casa Rosada. Se queda callada. Dice ‘No lo puedo creer, Fabi, contá conmigo y vení al Ministerio de la Mujer’. No hizo nada. Después de eso, la encuentro un día en una cena a la que fui con Alberto, se acerca y por lo bajo me dice: ‘¿Estás mejor?’", relató Yañez sobre el rol de la exministra.
Fabiola Yáñez también ha señalado en su declaración las infidelidades de Alberto Fernández, apuntando específicamente a una funcionaria encargada de gestionar la cuenta de Instagram de Dylan, el perro del expresidente. “En diciembre de 2016 regresé y volví a vivir con él. Me prometió casarse, tener un hijo, todo nuevamente como al principio, pero volvió el hostigamiento, la persecución constante, y mientras yo no daba motivos para esto, en paralelo me llegaban mensajes de muchas mujeres que decían estar teniendo historias íntimas con él, lo cual él negaba. Incluso la persona que le manejaba la cuenta de Dylan, y que hoy maneja en gran medida toda la comunicación de Fernández, era una de estas personas”, aseguró Yáñez.
La referencia es a Cecilia Hermoso, quien fue community manager y responsable de las redes sociales del Gobierno durante la presidencia de Fernández. Un exfuncionario explicó a Infobae que “trabajó desde 2019 junto a Alberto, estuvo en la campaña y fue escalando posiciones”.
Además de esta situación, Yáñez relató otra infidelidad que involucró a una amiga suya. “Un día, llegando a la reunión del grupo, manejando mi auto, me llama una amiga desde México y me dice ‘me acaba de escribir Alberto’. Primero le mandó un punto, y luego le dijo: ‘Te tengo acá en mi teléfono, no sé cómo. Qué linda sos’. Ni siquiera recordaba que la tenía guardada en sus contactos porque era amiga mía. Yo lo llamé, le gritaba, y él me decía que estaba loca, que eran pavadas. Así estuve, en tratamiento pagado por el Ineco durante más de un año hasta que no fui más”, expuso Yáñez ante la Justicia.
Yáñez está programada para declarar nuevamente mañana ante el fiscal Ramiro González. La audiencia se realizará por videoconferencia desde Madrid, España, donde actualmente reside.
Los alcances del escándalo y el celular del ex presidente
La denuncia de Fabiola Yáñez contra el ex presidente Alberto Fernández por violencia de género que desde hace casi una semana sacude a la Argentina podría dar lugar a un escándalo sin precedentes. Al menos, eso es lo que sospechan en el entorno del ex mandatario y aquellos ex funcionarios, legisladores y ex miembros del Gabinete, que por estas horas revisan sus últimas conversaciones con Fernández, tras el allanamiento y secuestro de su celular el pasado viernes.
La posibilidad de que ese celular, que algunos consideran radioactivo, contenga secretos potencialmente escandalosos, tanto de su vida personal como política, tiene algún sustento: el ex presidente Alberto Fernández no borraba sus chats de WhatsApp, tenía el mismo teléfono desde hacía años y, a juzgar por las últimas declaraciones de su ex pareja Yáñez respecto de cómo fue que encontró los videos que lo muestran con Tamara Pettinato en el despacho de la Casa Rosada, no tenía ningún cuidado respecto de la información que pudiera haber en su celular. Es por eso que, desde que el viernes la Justicia allanó el departamento de Enrique "Pepe" Albistur en el que vive para incautar su celular, su entorno más cercano y gran parte de los funcionarios que formaron parte de su Gobierno temen por los hechos que puedan alcanzar la luz pública como parte de las pericias que la Justicia hará sobre el aparato.
Mientras la información sobre supuestos negociados siguen surgiendo del celular de su secretaria personal María Cantero, incautado en el marco de la investigación por corrupción en las contrataciones de seguros del Estado, muchos dan por descontado que del teléfono de Fernández surgirán chats íntimos, pero sobre todo mensajes con funcionarios y miembros de los poderes del Estados que podrían ser mucho más comprometedores aún.
Según publicó el periódico La Nación en una nota que lleva la firma de la periodista Cecilia Devana, el círculo de amigos y ex funcionarios más cercanos que rodean al ex presidente creen que así como del celular de Cantero terminó surgiendo una causa por violencia de género, el análisis del teléfono del presidente podría dar lugar a "un 'tsunami' de nuevas causas".
"Fernández prácticamente nunca usaba Telegram, la más segura de las aplicaciones de comunicación telefónica, salvo para comunicarse con Cristina Kirchner", informó La Nación, y agregó que tampoco utilizaba la configuración predeterminada para que los mensajes se borraran automáticamente pasado el tiempo predeterminado, ni tampoco los borraba manualmente.
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La publicación de dos videos con la conductora Tamara Pettinato, sumado a la declaración de Yáñez en su entrevista el sábado con Infobae, despertó sospechas de que surjan nuevos videos con mujeres con las que mantenía -siempre según lo contó su ex pareja- vínculo íntimo. Pero es lo que menos preocupa a sus ex colaboradores en el Gobierno. Le temen, mucho más, a lo que pueda trascender sobre sus charlas políticas, de manejos económicos e incluso respecto de causas judiciales. Todos dan por hecho que no borró nada y si lo hizo, fue de un modo torpe, fácilmente recuperable. "A Alberto se le cayeron las distintas banderas que levantó, como la del feminismo y la de la corrupción, pero a partir de ahora no sabemos qué más puede caer”, le dijo un dirigente peronista a La Nación.