Bocadillos dulces y salados, peleas a gritos, una maqueta itinerante y muchas lágrimas son algunas de las postales que deja el juicio por la muerte de Diego Maradona, que cumple su tercer mes y entra en la recta final.
El proceso que evalúa la responsabilidad del equipo médico en la muerte del exfutbolista en 2020 comenzó el 14 de abril en San Isidro y debía terminar en julio. Pero tras cerca de 70 declaraciones de testigos e imputados y más de 25 audiencias, el debate sigue sin fecha de cierre, y se extenderá al menos durante agosto.
Lo que sí tiene son escenas y anécdotas que retratan el ambiente en la sala gélida y hostil donde los acusados, los abogados y las hijas del astro se encuentran dos veces por semana desde hace tres meses.
Siete profesionales de la salud que atendieron a Maradona en una internación domiciliaria son acusados de homicidio con dolo eventual -es decir que sabían que su negligencia podía ocasionar la muerte-. El ídolo del fútbol falleció de un paro cardiorrespiratorio el 25 de noviembre de 2020.
A continuación, las postales de un juicio tan agitado como la vida del "Diez".
Video de la autopsia
El médico personal de Maradona, Leopoldo Luque, adoptó como imputado una estrategia inusual: asistir a todas las audiencias y declarar cada vez que considera que una afirmación lo compromete. Lleva nueve intervenciones en las que reproducen audios, exhibe artículos científicos y señala contradicciones.
En una de ellas tuvo que ayudar a su propio abogado, Francisco Oneto, a conectar un cable HDMI al televisor del tribunal para proyectar un video de la autopsia de Maradona. "Mové el cable este", le indicó en voz baja.
Lo lograron, pero el video se proyectó frente a Gianinna Maradona, hija del "Diez", quien afectada por las imágenes se levantó insultándolo a los gritos y salió de la sala. Su abogado, Fernando Burlando, fue detrás y la audiencia se suspendió. Luque sostuvo que no había advertido que ella estaba presente. La familia dijo que no le creyó.
Peleas de "nenes"
El juez Alberto Gaig, que preside el tribunal completado por sus colegas Pablo Rolón y Alberto Ortolani, lleva tres meses siendo el árbitro de una sala donde las peleas son frecuentes. "Es imposible pararlos como nenes todo el tiempo, no se puede trabajar así", llegó a decir Gaig luego de acaloradas discusiones entre los letrados.
La rivalidad entre Burlando y Oneto se hace presente semanalmente. Se sientan a pocos metros y no ocultan su enemistad: Burlando habla con parsimonia, Oneto interrumpe rápido y eleva la voz.
Los jueces Alberto Ortolani (izq.), Alberto Gaig (centro) y Pablo Rolón (izq.)
Tomás Cuesta / AFP
Alguna vez Burlando lo mandó "al colegio primario", mientras que Oneto, conocido por ser abogado del presidente argentino Javier Milei en algunas causas, le respondió que "agarre un diccionario".
Una audiencia debió suspenderse por la discusión entre Burlando y Oneto, que prosiguió fuera de la sala. Enfrentados con los rostros a centímetros de distancia en medio de abogados, policías y periodistas, los legistas se gritaban "payaso de mierda" y "sos un gil (bobo)".
Los bocadillos de la defensa
Una fría mañana de junio, un abogado defensor llegó a la sala con una bolsa de arpillera cargada de alfajores de chocolate y dulce de leche, típico dulce argentino, y los repartió entre los presentes.
Un mes antes, otro defensor había llegado con chipás, panecillos paraguayos de queso, en pequeñas cajas rosadas del emprendimiento pastelero de su esposa.
Más de un letrado de ambas partes quedó conforme con el tentempié y solicitó el Instagram de la marca para ordenar más.
La maqueta
Un objeto inesperado se volvió protagonista del juicio: una maqueta a escala de la casa de Tigre, cerca de San Isidro, donde murió Maradona. Fue hecha por estudiantes de la Universidad de Belgrano.
Mide aproximadamente dos metros por uno y pesa lo suficiente como para que sean necesarias cuatro personas para trasladarla desde un cuartito aledaño hasta la sala de audiencias. Aparece cada vez que un testigo necesita ubicar espacialmente los ambientes de la vivienda.
Una maqueta de la casa donde falleció la leyenda del fútbol argentino Diego Maradona llega al juzgado de San Isidro.
Luis Robayo / AFP
Segundo proceso
Pero la maqueta, los alfajores, el sonido defectuoso y las peleas palidecen ante el dato de fondo: todo este juicio no debería estar ocurriendo.
El primero, celebrado en 2025 con el mismo elenco de abogados, querellantes e imputados, fue suspendido cuando se descubrió que una de las juezas, Julieta Makintach, participaba en secreto en la producción de un documental sobre el caso.