Del 22 al 24 de agosto, Buenos Aires recibirá a la referente internacional del Ashtanga Yoga Dany Sá para un seminario intensivo de práctica y perfeccionamiento en esta disciplina. El encuentro tendrá lugar en Ashtanga Yoga Palermo (Malabia 1346) y se basará en un programa diseñado para que practicantes de todos los niveles puedan profundizar en su técnica.
En total serán dos talleres especializados: uno enfocado en arcos (backbends) y otro en paradas de manos (handstands). Estos talleres representan una oportunidad ideal para abordar aspectos desafiantes de la disciplina bajo la guía experta de Sá, reconocida por su precisión y su método de enseñanza claro y accesible. Además de los talleres, se realizarán tres prácticas estilo Mysore. Este formato permite que cada alumno avance en la secuencia a su propio ritmo, recibiendo asistencia y guía directa, lo cual fomenta una práctica personal y supervisada.
Sá inició su recorrido en el yoga en 2006. Formada en Ashtanga con maestros como Matthew Vollmer en Río de Janeiro y Clayton Horton en San Francisco, en 2011 marcó un hito en su carrera al viajar a Mysore, India, para estudiar con el prestigioso maestro Sharath Jois.
En octubre de 2013 logró la autorización como profesora Nivel 2 por el Sharat Yoga Center y desde entonces regresa anualmente al Ashtanga Yoga Institute (KPJAYI) para seguir perfeccionándose, asistir en cursos de especialización y colaborar como asistente.
A continuación, una charla con Sá en la previa a su llegada a la capital argentina.
¿De qué se tratan las técnicas backbends y handstands, el foco principal del taller en Argentina?
Ambos talleres forman parte de un programa específico centrado en posturas que se encuentran en las series de Ashtanga Yoga. El taller de backbends se centrará en la movilidad de hombros, la flexibilidad y los ejercicios de estabilización de la columna. El objetivo es generar conciencia sobre cómo preparar y construir posturas de hiperextensión con técnica, seguridad e integridad corporal. El taller de handstands se enfocará en la y la estructura del cuerpo, con énfasis en la alineación. Para lograrlo, utilizaré ejercicios básicos y preparatorios que ayuden a los practicantes a comprender la mecánica de las posturas invertidas, como planchas, fortalecimiento del centro (core) y movimientos educativos que pueden aplicarse en diversas etapas de la práctica de Ashtanga.
¿Cómo puede la práctica regular de yoga marcar la diferencia en la vida cotidiana?
Practicar yoga es una herramienta poderosa de autodescubrimiento que, con una práctica regular, transforma la calidad de vida de muchas maneras. Desde el principio, los beneficios físicos son los más notorios: mayor flexibilidad, ganancia de fuerza y una mayor conciencia del control de la respiración. Al respirar mejor, nos sentimos más atentos, presentes y conectados con el momento, lo que ayuda a reducir la ansiedad y el estrés. Pero los efectos del yoga se extienden más allá del cuerpo físico. La mente se vuelve más serena y, al mismo tiempo, más enfocada, lo que nos permite profundizar en nuestra verdadera naturaleza.
¿Cómo ayuda en un mundo que es cada vez más rápido y exigente en términos de concentración y energía mental?
El yoga nos enseña a encontrar la calma en medio del caos. Nos muestra que la prisa del mundo es en realidad una ilusión, y que el tiempo real es más profundo y amplio de lo que parece. Al estabilizar la mente y reducir las distracciones, ganamos claridad, enfoque y presencia. Es en este estado de equilibrio donde la verdadera energía mental se manifiesta, de forma natural y sostenible. El yoga nos invita a vivir con mayor conciencia, incluso cuando todo a nuestro alrededor parece ir a toda velocidad.
¿Qué significa que el Ashtanga Yoga es más que un simple ejercicio físico, sino un estilo de vida?
El Ashtanga Yoga va mucho más allá del cuerpo. Sus enseñanzas comienzan con los dos primeros pasos del camino: los Yamas (conducta ética hacia los demás) y los Niyamas (autoobservación y disciplina interna). Estos principios nos invitan a vivir la práctica del yoga en todos los aspectos de la vida: en nuestras acciones, pensamientos y elecciones diarias. Así, el yoga deja de ser solo algo que hacemos sobre la esterilla (mat) y se convierte en una forma consciente de estar en el mundo.
Y ahora que tanta gente está recurriendo a la práctica a distancia, ¿cuál es el valor de la presencialidad en talleres como este?
La práctica a distancia tuvo un papel clave durante la pandemia y sigue siendo una alternativa importante, sobre todo para quienes no tienen acceso a profesores en su ciudad. Sin embargo, nada reemplaza la presencia física: la energía compartida, la mirada atenta del profesor y la conexión directa que se produce en un entorno presencial. En un taller, los alumnos tienen la oportunidad de profundizar en su práctica personal con ajustes físicos individualizados y la escucha atenta del profesor a su respiración, que es la base esencial del Ashtanga Yoga.