Según explicó el ministro de Salud porteño, Fernán Quirós, "el objetivo es prepararnos para ordenar el medio ambiente público y privado de la ciudad de Buenos Aires con el fin de reducir la población de adultos de Aedes aegypti en la segunda etapa, a partir de octubre, cuando aún no hay circulación local del virus, pero las ovitrampas comienzan a dar positivo".
Estas ovitrampas, dispuestas en diferentes barrios, tienen la función de atraer a las hembras del mosquito para depositar sus huevos. Estas trampas actúan como un sensor para monitorear la actividad del vector: la presencia de huevos indica que los mosquitos están alimentándose y reproduciéndose. Este proceso comienza en la ciudad alrededor de mediados de octubre. Con las condiciones ambientales adecuadas, que incluyen temperaturas más cálidas y agua acumulada en recipientes u otros lugares, los huevos se convierten en larvas que, eventualmente, se desarrollan en mosquitos adultos.
Los cuatro escenarios de riesgo local
El Plan Integrado de Prevención, Control y Vigilancia de Enfermedades Transmitidas por Mosquitos (ETM), que será reforzado para la temporada 2024-2025, considera cuatro escenarios de riesgo local. Estos se basan en la presencia del mosquito transmisor, la circulación del virus, la aparición de casos autóctonos (es decir, sin antecedentes de viaje a áreas con brotes activos) y las semanas de mayor incremento de casos y demanda del sistema de salud.
- El primer escenario, que se extiende entre julio y septiembre, es considerado ideal para eliminar posibles criaderos, ya que aunque hay huevos, aún no se han desarrollado larvas ni mosquitos adultos.
- El segundo escenario, de bajo riesgo, se desarrolla entre octubre y noviembre. Durante este periodo, aparecen los mosquitos adultos, pero no se detecta transmisión local del virus del dengue ni de otras ETM.
- El tercer escenario, de riesgo medio, abarca desde diciembre hasta febrero. Aquí, la presencia del mosquito vector coincide con la transmisión local del virus y el aumento de casos autóctonos de dengue.
- El cuarto y último escenario, de mayor riesgo, se sitúa entre marzo y mayo o junio, y es cuando ocurre la mayor parte del brote, lo que genera una alta demanda en las guardias médicas.
Las medidas de la Ciudad de Buenos Aires
La Ciudad de Buenos Aires está implementando una serie de medidas para combatir la propagación del dengue. En las próximas semanas, las acciones estarán dirigidas a la prevención, saneamiento y ordenamiento ambiental, con un enfoque especial en la educación y capacitación del personal en espacios públicos, como escuelas, hospitales, cementerios, edificios oficiales y clubes. El objetivo es enseñar a identificar y eliminar posibles criaderos de mosquitos para evitar que los huevos sobrevivan.
Entre las iniciativas previstas, se destaca la capacitación de empleados en 775 edificios, incluyendo escuelas y clubes, donde se considera que existe un riesgo elevado de brotes. Además, se realizarán 50 operativos de limpieza en espacios públicos, como la remoción de autos abandonados, una demanda recurrente de los vecinos.
Por otro lado, la Ciudad intensificará el monitoreo con ovitrampas, aumentando su cantidad de 220 a 260 para abarcar todos los barrios. Esto permitirá una detección temprana de la presencia de mosquitos. Según informó el Ministerio de Salud porteño, “esos escenarios coinciden con las cuatro etapas que trazó el equipo de Quirós en las que se aumentarán las ovitrampas (...) a través de la línea gratuita 147”.
A su vez, se incrementará la capacidad de atención en las 17 unidades de febriles intrahospitalarias (UFI) y se sumarán cuatro hospitales de día para la rehidratación de pacientes, donde no existía anteriormente un área separada para tal fin.
En paralelo, avanza el operativo puerta a puerta, coordinado por el Instituto de Estadística y Censos de la Ciudad junto con el Ministerio de Salud. Este programa, que se extenderá hasta octubre, tiene como objetivo determinar cuántos habitantes porteños estuvieron expuestos al virus del dengue. Para ello, equipos de enfermeros visitarán 6000 hogares seleccionados para realizar encuestas y pruebas rápidas de sangre, con la intención de medir la seroprevalencia en la comunidad.
A medida que el plan avance, se realizarán intervenciones en las zonas donde las ovitrampas detecten presencia de mosquitos. Estas acciones incluirán la inspección de viviendas y el control del espacio público, aplicando medidas de descacharrado en las áreas más afectadas durante brotes anteriores.
Además, se empleará un sistema de fumigación focalizada en las áreas donde se detecten casos de dengue, con el objetivo de bloquear la propagación del virus en la manzana y zonas circundantes donde resida o trabaje la persona infectada. Esto incluirá la búsqueda activa de otras personas con síntomas para asegurar un diagnóstico y tratamiento oportuno, evitando que el dengue se convierta en una forma grave.
Por último, las autoridades sanitarias subrayan la importancia de la colaboración de la población en las fumigaciones intradomiciliarias, a pesar de las molestias que esto pueda causar, como tener que abandonar el hogar por una hora. Esta medida es crucial para interrumpir la cadena de transmisión del virus y prevenir nuevos casos. Como destacó el ministro de Salud, Fernán Quirós: “Para cada etapa, hay una planificación ajustada a los diferentes escenarios epidemiológicos que se puedan ir dando en la ciudad”.
Durante la temporada 2023-2024, se registraron más de 28.000 casos de dengue en la ciudad, sobre un total de 54.000 notificaciones y más de 65.000 pruebas realizadas. Además, las autoridades recibieron 1700 denuncias de vecinos sobre posibles criaderos de mosquitos.
Medidas para adoptar desde los hogares para prevenir el dengue
El dengue es una enfermedad viral transmitida a los humanos por los mosquitos, y en la mayoría de los casos, los infectados no presentan síntomas. Cuando se manifiestan, los síntomas más comunes incluyen fiebre alta, dolores de cabeza y corporales, náuseas y erupciones cutáneas.
Frente a esta realidad, el Ministerio de Salud de la Nación está colaborando con las autoridades sanitarias de las distintas jurisdicciones para intensificar las acciones de prevención y control del dengue y otras enfermedades transmitidas por el mosquito Aedes aegypti, incluso durante la temporada invernal.
Desde el ministerio se subraya que la herramienta más eficaz para prevenir la enfermedad es el control local del mosquito, acompañado de la consulta médica temprana y el seguimiento adecuado de los casos. Además, a pesar de las bajas temperaturas, es crucial mantener las medidas de prevención activas durante todo el año.
Por este motivo, el Ministerio de Salud insta a la población a intensificar los cuidados en sus hogares y alrededores, enfocándose en eliminar posibles criaderos de mosquitos. La eliminación de criaderos es la medida más efectiva para interrumpir el ciclo de transmisión de las enfermedades transmitidas por el Aedes aegypti. Para lograr esto, es esencial:
- Retirar todos los recipientes en desuso que puedan acumular agua, como latas, botellas y neumáticos, tanto dentro como fuera de la casa y/o lugar de trabajo.
- Voltear, cubrir o almacenar bajo techo aquellos objetos útiles en el exterior que podrían recoger agua de lluvia o de riego, como baldes, palanganas, tambores y juguetes.
- Limpiar y cambiar el agua de los bebederos de animales y los colectores de desagües de aire acondicionado o de lluvia, asegurándose de cepillar las paredes internas de los recipientes para desprender los huevos de mosquitos adheridos.
- Evitar tener plantas en agua y reemplazar el agua de las macetas o contenedores de plantas por arena.
- Rellenar los portamacetas con arena para absorber el exceso de agua al regar.
- Mantener los patios y jardines desmalezados.
- Desobstruir canaletas y desagües de lluvia.
- Verter agua caliente en las rejillas y colocarles tela mosquitera.
- Mantener los tanques y recipientes usados para recolectar y almacenar agua, como aljibes y cisternas, bien tapados.
- Mantener las piletas de natación limpias y cloradas, y cubrirlas cuando no estén en uso.
Estas recomendaciones buscan reducir la proliferación del mosquito y, con ello, disminuir el riesgo de transmisión del dengue y otras enfermedades asociadas.
La necesidad de coordinar esfuerzos
Frente a la llegada del próximo verano, si las 19 provincias afectadas por el brote de dengue 2023-2024 no coordinan esfuerzos, es probable que se repita la proliferación de criaderos, tanto en hogares como en espacios públicos. Este fenómeno ya llevó a la Argentina a superar el medio millón de infectados, convirtiéndola en el segundo país con más casos en la región.
El año pasado, al igual que ahora, algunas provincias del norte del país continuaron registrando casos de dengue durante el invierno, mientras que a nivel nacional no se compraron insumos para la prevención desde 2022. Mario Russo, el titular del Ministerio de Salud, había confirmado esta falta de preparación, afirmando que “en 2023, cuando el dengue pasó a ser endémico en la Argentina, el Ministerio de Salud de la Nación no compró insumos para prevención”.
Actualmente, Formosa y Chaco mantienen la circulación del virus, mientras que Corrientes y Tucumán están analizando casos sospechosos. Además, se está vigilando la fiebre de oropouche, otra enfermedad viral con síntomas similares al dengue.
En respuesta a esta situación, en julio se presentó el Plan de Abordaje Integral del Dengue para 2024-2025, delegando en las provincias la responsabilidad de gestionar sus propios programas de prevención. Sin embargo, Nicolás Kreplak, ministro de Salud bonaerense, expresó su preocupación por la “falta de unicidad” en las acciones contra el dengue y predijo que el próximo brote “va a ser desquiciante para la población”. También criticó la falta de coordinación nacional, a lo que Russo respondió en redes sociales recordando que “la salud es una responsabilidad primaria de las provincias”.
Kreplak también se refirió a la estrategia de vacunación, cuestionando la recomendación de la Comisión Nacional de Inmunizaciones (Conain) de priorizar a los jóvenes de 15 a 19 años, mientras que las provincias más afectadas están ampliando la vacunación a otros grupos de riesgo.