Más de 718.000 alumnos de primaria no alcanzarán en 2026 el mínimo anual de 760 horas reloj de clases fijado por el Consejo Federal de Educación (CFE), según un informe de Argentinos por la Educación. La estimación, basada en los calendarios escolares oficiales y en la duración prevista de la jornada simple, indicó que el problema se concentrará en siete provincias: Santa Cruz, La Rioja, Tucumán, San Juan, Río Negro, Buenos Aires y Chubut.
El estudio, titulado Calendarios escolares 2026: horas de clases y planificación provincial del año escolar, fue elaborado por Gustavo Zorzoli, educador y exrector del Colegio Nacional Buenos Aires, junto a María Sol Alzú y Tomás Besada. El relevamiento analizó los días y horas de clase planificados antes del inicio del ciclo lectivo y advirtió que no existen datos oficiales sobre el cumplimiento efectivo en las aulas.
Marco normativo y días planificados
La Ley 25.864, sancionada en 2003, estableció un piso de 180 días efectivos de clase para los niveles obligatorios. Tras la pandemia, el CFE elevó ese objetivo a 190 días anuales, criterio ratificado para 2026. Además, la Resolución 484/24 precisó que un “día efectivo de clase” en primaria debe incluir al menos cuatro horas reloj de actividad pedagógica presencial, lo que equivale a un mínimo anual de 760 horas.
Para calcular los días previstos, el informe tomó las fechas de inicio y cierre del ciclo lectivo en cada jurisdicción y descontó feriados nacionales y provinciales, asuetos y receso invernal. En una segunda estimación también restó las jornadas institucionales cuando implican suspensión de clases.
Con esa metodología, 23 jurisdicciones cumplirán el piso legal de 180 días en 2026, mientras que Catamarca quedará por debajo con 178 días planificados al descontar jornadas institucionales. En cuanto al objetivo de 190 días, solo tres provincias lo alcanzarán: Santiago del Estero con 192 días, San Luis con 191 y Mendoza con 190.
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Horas de clase y desigualdades provinciales
El punto más sensible surge al analizar la carga horaria anual. El cálculo combinó los días planificados con la duración de la jornada simple, que varía entre cuatro y cinco horas, y la proporción de estudiantes que asisten a esa modalidad, según el Relevamiento Anual 2024.
El resultado indica que el 15% de la matrícula primaria, equivalente a 718.712 alumnos, no llegará al mínimo de 760 horas en 2026. El incumplimiento presenta fuertes diferencias entre provincias. En Santa Cruz quedará por debajo el 91% de los alumnos considerados; en La Rioja el 87%; y en Tucumán el 72%. También se ubican bajo el umbral San Juan con 51%, Río Negro con 49%, Buenos Aires con 25% y Chubut con 20%.
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Martín Nistal, coordinador de Investigación de Argentinos por la Educación, señaló en conversación con El Observador que el fenómeno no se debe principalmente a la cantidad de días planificados sino a la estructura de la jornada escolar en cada provincia. Cuando predominan las jornadas simples de cuatro horas, parte de la matrícula queda por debajo del umbral anual aun con calendarios similares.
"La normativa fija 760 horas anuales, equivalentes a 190 días con jornadas de cuatro horas. Si hay muchas escuelas con jornada simple de cuatro horas, una parte de los alumnos queda por debajo del mínimo aunque el calendario sea el mismo para toda la provincia", señaló. En siete jurisdicciones, agregó, esa situación alcanza a 718.712 estudiantes.
En términos absolutos, Buenos Aires concentra una parte significativa de la matrícula afectada debido a su tamaño, aunque el porcentaje sea menor que en otras jurisdicciones. En esa provincia, por ejemplo, la estimación para jornada simple es de 736 horas anuales. En La Rioja se proyectan 704 horas y en Tucumán 732, según la duración diaria declarada en los calendarios oficiales.
La magnitud del problema es menor que la estimada para 2025, cuando el mismo equipo había calculado que 2.013.611 alumnos, el 42% de la matrícula, no alcanzarían el piso anual. Para 2026, la proporción se reduce al 15%, aunque persisten brechas significativas entre provincias.
El límite de los calendarios formales
El informe subraya que los datos corresponden a lo planificado y no necesariamente a lo que finalmente ocurre durante el ciclo lectivo. Factores como conflictos laborales, problemas de infraestructura, inclemencias climáticas o decisiones institucionales pueden modificar el tiempo real de clases.
"Argentina aún no dispone de un sistema de información nominal consolidado que permita monitorear de manera sistemática el cumplimiento real de los días y horas de clase", señala el documento. También advierte que hacia fin de año pueden producirse reducciones informales del tiempo escolar, como suspensiones por actividades o desobligaciones de asistencia, que no siempre quedan reflejadas en normas formales.
En ese contexto, el calendario oficial funciona como referencia normativa, pero no garantiza por sí mismo el tiempo efectivo de enseñanza. La ausencia de datos públicos sobre días y horas realmente dictados limita la posibilidad de medir con precisión la brecha entre lo previsto y lo enseñado en las aulas.
Para Nistal, el desafío pendiente es construir un indicador público de tiempo efectivo de enseñanza. Eso requiere información diaria y desagregada por escuela, algo que hoy no está disponible. "Para medir el tiempo efectivo de clase habría que saber, escuela por escuela y día por día, si abrió, si los docentes asistieron, si los alumnos estuvieron presentes y cuántas horas se dictaron realmente. Hoy no tenemos ninguno de esos datos", afirmó.