13 de mayo 2024 - 12:15hs

Con una menor asistencia de público en comparación con años anteriores y una importante caída en las ventas, la Feria del Libro de Buenos Aires concluyó su 48ª edición con un acalorado debate y un ambiente marcado por la crisis económica. La agenda del evento estuvo fuertemente influenciada por el presidente Javier Milei, con la polémica sobre su frustrada participación en el evento, generando tensiones con la Fundación El Libro (FEL) y monopolizando gran parte del evento cultural.

El balance realizado al término del penúltimo día reveló que esta edición de la feria fue una de las peores en términos de ventas y asistencia de público, según lo declarado por varios expositores. A pesar de los esfuerzos por aumentar la concurrencia mediante días de acceso gratuito y promociones, la cifra total de asistentes alcanzó los 1.126.351, un 10% menos que en el año anterior, aunque desde la FEL consideraron este número como "altamente positivo en este contexto".

Los expositores reportaron una caída en las ventas que osciló entre el 30% y el 40%, siendo los grandes grupos editoriales los más afectados con reducciones del 10% al 20%. La compra de la Comisión Nacional de Bibliotecas Populares (Conabip) fue menor que en años anteriores, atribuyéndose esto a la disminución del poder adquisitivo y al elevado precio de los libros argentinos en comparación con la región.

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El gerente de Eudeba Luis Quevedo destacó que las ventas fueron un 24% inferiores en cantidad de ejemplares respecto al año anterior, señalando la ausencia de visitantes extranjeros como un factor influyente. Por su parte, el director general de Siglo XXI, Carlos Díaz, atribuyó la "gran caída" en las ventas a la crisis económica que atraviesa el país.

A pesar de las dificultades comerciales, la Feria del Libro contó con la participación destacada de autores nacionales, quienes tuvieron más protagonismo que los invitados internacionales. Los ciclos habituales del evento, como los diálogos de escritores y el Festival Internacional de Poesía, se llevaron a cabo con éxito, aunque se destacó la ausencia de figuras internacionales de renombre.

Acalorado debate sobre la cultura en tiempos de crisis en el cierre de la Feria del Libro

En el marco del cierre de la Feria del Libro, se dio un acalorado debate final entre el escritor Martín Kohan, el exministro de Cultura, Hernán Lombardi, la escritora, Alejandra Laurencich, y el economista Lucas Llach, que fue coordinada por la periodista María O'Donnell, quién tuvo la tarea de introducir los temas a discutir, mantener el equilibrio en la participación de los panelistas y facilitar un ambiente propicio para el intercambio de ideas y opiniones.

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"Si se abriera una batalla/disputa cultural sobre el cine estaríamos discutiendo sobre cine. Políticas, lineamentos... hablaríamos de qué cine se quiere promover o qué cine no. Pero reventar el Incaa no es una batalla cultural, es reventar el Incaa, es una arremetida contra la cultura, no una batalla cultural", comenzó Kohan ante una sala que lo aplaudió, y agregó que "la cultura no solo no la tenemos en el centro sino que estamos disputando que no esté en un afuera. Ya que AFUERA es la palabra que preside esta política".

Ante esto, Lombardi declaró que "hay un punto en que no deberíamos tocar: la cultura como construcción de identidad. Es un elemento valiosísimo. Un despertar de otros caminos, de otras miradas, de respeto al otro".

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También apuntó contra la toma de posición de la Feria del Libro respecto de las políticas de Javier Milei: "Lamento que las autoridades de la feria hayan perdido la oportunidad de la visita del presidente. Más allá de que yo aprecie o deteste al presidente, el rol de la cultura es presentar un escenario y que los pensadores discutan", y, en ese sentido, señaló a la presentación de Nicolás Márquez, el biógrafo del presidente: "Hay un tuit oficial de la Feria del Libro donde se muestra una sala semivacía. No se puede sesgar tanto la opinión, no vale, está equivocado. Tiene que ver con cómo resuelve la batalla cultural cuando la conducción de la Feria está contra el Presidente de la Nación. Generemos un escenario donde todos discutan, ¿o como no me gusta lo que decís te critico desde el tuit oficial? Cuidemos las instituciones...".

Por otro lado, Laurencich dejó en claro que "no tenemos la obligación de hablar rápido, tenemos la obligación de pensar", pidió que "si hablamos de lo cultural dejemos de lados los términos de ‘batalla’, ‘dominación’, ‘combate’”, y aseguró que "no debe haber duda: la cultura es beneficiosa, no dañina. Un bien no se combate, se apoya y se protege. Pero ¿cómo puede defenderlo alguien que tiene que alimentarse?”.

"¿A quién le importa la cultura? Ustedes hablan de la batalla cultural cuando afuera hay una verdadera batalla por la supervivencia cotidiana. Sin embargo, la solución no es desfinanciar universidades ni cerrar instituciones culturales o científicas. Es allí donde puede seguir apostándose al desarrollo pleno de una nación", profundizó.

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Por su parte, Llach llevó el debate hacia un costado económico al afirmar que "nadie propuso eliminar el Incaa sino un sistema diferente que se llama matching funds, que no es subsidio pleno y me la gasto toda", algo que Kohan respondió: "No están revisando curros de ciertas políticas culturales, le llaman ‘curro’ a toda la cultura".

Luego, el economista expresó que "cuando uno pide más plata para cultura pide, de hecho, menos para los demás", y que "no mezclemos el ajuste fiscal con el recorte a la cultura, la universidad. El gasto público bajó el 35 por ciento. El gasto de universidades bajó el 25. Se está bajando el déficit fiscal y todos ponen. La universidad pone menos, no hay un ataque específico".

"La frazada es corta, tenés una torta, si más para uno hay menos para otro. Cuando la gente dice que esto -los gastos en cultura- lo paga el IVA de la polenta de los niños de Jujuy, esa idea está bastante bien", manifestó el economista que, una vez más, fue intervenido por Kohan: "Si les preocupan tanto los niños de Jujuy manden comida a los comedores populares, porque no están mandando, y dejen de usarlos".

Finalmente, previo a un cierre con una inmensa cantidad de aplausos por parte de todos los presentes, el cruce entre el economista tendría un nuevo round sobre el final del debate, ya que Llach dijo que "me tiraron con los comedores de Jujuy desde la izquierda progresista acá en Palermo. El modelo de Milei es un modelo de financiamiento como el de las escuelas parroquiales subsidiadas, seamos menos demagógicos" y Kohan contraatacó: "Hay un rechazo a que se invoque a los niños de Jujuy... ¡repongan el impuesto a los autos de alta gama entonces! Si ponés en el medio a los niños de Jujuy hay una trampa retórica que es poner a la sociedad frente a algo como: “¿qué querés, cine o que los niños coman? Hay que dar alimentación a los niños pobres y gastar en cine".

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