29 de abril 2026 - 14:49hs

La discusión sobre el potencial de Vaca Muerta quedó atrás. Ese fue el tono dominante que dejó Expo EFI en materia petrolera, tanto en el panel principal de energía como en las intervenciones posteriores de los principales ejecutivos del sector. La industria ya no debate la viabilidad del recurso, sino cómo escalar un modelo exportador en un mercado global que fija las reglas.

El diagnóstico se consolidó en la mesa que reunió a Maximiliano Westen (YPF), Hernán Andonaidi (Pluspetrol), Fausto Caretta (Pan American Energy) y Pablo Ferrero (MSU Energy), y se reforzó luego en el auditorio con la exposición del CEO de YPF, Horacio Marín.

“Ya no es más optimismo, es un tema de certeza de que la roca está ahí, y es absolutamente de clase mundial”, afirmó Andonaidi. En la misma línea, desde YPF marcaron el cambio de etapa: “En la primera etapa había que preparar a la compañía y a la industria para escalar. Escalar es la segunda etapa”.

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La transición es operativa. El foco ya no está en validar productividad, sino en ejecutar escala con eficiencia, infraestructura y acceso a mercados.

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Eficiencia y resiliencia: competir en un mercado que fija el precio

El pasaje a un modelo exportador redefine las condiciones de operación. “Cuando uno va a un modelo exportador, las reglas te las pone el mundo”, señalaron desde YPF durante el panel, en referencia a un esquema donde los precios, la demanda y la competitividad se determinan fuera del mercado local.

En ese marco, la variable central pasa a ser la eficiencia. La competitividad se mide en costos de extracción y en la capacidad de sostener valor en escenarios adversos. La industria planteó la necesidad de operar con costos del orden de 40 a 45 dólares por barril para evitar quedar fuera de mercado cuando se revierta el ciclo de precios. "Si hay algo que sabemos es que el precio va a volver a caer cuando haya cierta coordinación geopolítica en el mundo y tenemos que asegurarle al accionista la capacidad de entregar valor en esos escenarios de precios más bajos" afirmó Maximiliano Westen, Vicepresidente de Estrategia, Desarrollo de Negocios y Control de YPF.

El objetivo es evitar que la producción local quede en desventaja frente a otros desarrollos de shale, particularmente en Estados Unidos, que hoy marcan el estándar de eficiencia global.

La estrategia es aprovechar la actual ventana de precios para acelerar inversiones, mejorar productividad y consolidar infraestructura antes de un cambio de ciclo. Esto explica la reconfiguración de portafolios: salida de activos convencionales, concentración en shale y reasignación de capital hacia desarrollos de mayor escala.

En este esquema, la eficiencia no es solo una variable operativa, sino una condición estructural para sostener el modelo exportador en el tiempo.

Infraestructura: la condición para escalar

La escala productiva está atada a la capacidad de evacuación. En ese punto, el desarrollo de infraestructura aparece como el eje ordenador de la etapa.

El proyecto Vaca Muerta Sur (VMOS) sintetiza ese proceso. Con una inversión de US$ 3.600 millones y más del 60% de avance, el oleoducto conectará Neuquén con un puerto de aguas profundas en Río Negro. “Eso te representa una eficiencia entre 2 y 3 dólares por barril incrementales”, explicaron desde YPF.

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La primera etapa, de hasta 550.000 barriles diarios, ya está completamente contractualizada mediante acuerdos de largo plazo entre nueve compañías.

En este esquema, la infraestructura deja de ser un desarrollo individual para convertirse en una plataforma compartida. “Se acabó el juego de la celda. Se empezó el juego de la colaboración”, definió Marín desde el auditorio, en un contexto donde la escala exportadora requiere infraestructura compartida y coordinación entre operadoras.

GNL: el salto al mercado global

El desarrollo de Gas Natural Licuado (GNL) introduce a la Argentina en un mercado global abierto y competitivo. “De cero a estar entre el top 5 del mundo en GNL es algo único”, señaló Fausto Caretta, de Pan American Energy, sobre el objetivo hacia 2030.

El desafío central es competir con Estados Unidos, el productor más eficiente. En ese contexto, el marco regulatorio aparece como un factor determinante. “El RIGI es un enabler, un facilitador que nos dio esa seguridad jurídica y fiscal durante 20 años”, destacaron desde PAE.

El primer proyecto ya cuenta con contratos firmados para gran parte de su capacidad inicial, incluyendo acuerdos con compradores europeos, en un escenario donde la demanda global de GNL tiene visibilidad de largo plazo.

Expansión territorial y cuellos de botella

El desarrollo de Vaca Muerta comienza a desplazarse hacia nuevas zonas dentro de la cuenca neuquina, en lo que la industria describe como la consolidación de un segundo hub productivo. Pluspetrol identificó al área de Rincón de los Sauces como el próximo polo de crecimiento, con condiciones geológicas que amplían el potencial respecto de los desarrollos iniciales en Añelo.

La compañía viene de incorporar activos de ExxonMobil y escalar su producción en Bajo del Choique-La Invernada desde 5.000 a 30.000 barriles diarios en un año, en un esquema de inversión que ronda los US$ 1.400 millones anuales.

El avance hacia esta nueva frontera expone limitaciones estructurales. A diferencia del hub consolidado, la zona presenta mayores dificultades de acceso -con trayectos de hasta cuatro horas por infraestructura vial limitada- y requiere desarrollo de rutas, logística básica y servicios.

A esto se suma la necesidad de formar capital humano especializado para operar en un entorno de mayor complejidad técnica. “No es algo que estaría bueno tener, es algo fundamental”, plantearon desde la compañía sobre la capacitación de personal.

En este esquema, la expansión productiva queda condicionada por la capacidad de desarrollar infraestructura de superficie al mismo ritmo que el subsuelo.

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El efecto sobre el sistema energético

El impacto de Vaca Muerta trasciende al upstream y comienza a reconfigurar el sistema eléctrico. “Vaca Muerta es un efecto muy virtuoso que derrama en nuestro sector, sustituyendo importaciones de gas natural”, explicó Pablo Ferrero, de MSU Energy.

La mayor disponibilidad de gas no solo mejora la balanza energética, sino que redefine la matriz de generación. El desarrollo de energías renovables queda directamente vinculado a ese proceso. “No hay parque renovable sin respaldo térmico”, planteó Ferrero, en referencia al rol estructural del gas como soporte de la generación.

En paralelo, el sector enfrenta nuevos cuellos de botella. Por un lado, la disponibilidad de turbinas para centrales térmicas se volvió una restricción global. “Lo que antes llevaba 18 o 24 meses hoy tarda el doble”, advirtió, en un contexto de alta demanda internacional de equipamiento.

Por otro lado, aparecen limitaciones en nodos críticos del sistema eléctrico, donde la capacidad de transmisión y almacenamiento no acompaña el crecimiento de la generación. En ese punto, las baterías emergen como una solución de rápida implementación. MSU Energy avanza en proyectos de almacenamiento por 150 MW en la provincia de Buenos Aires, en línea con iniciativas como Alma-GBA y Alma-SADI, orientadas a estabilizar el sistema y mejorar la gestión de la demanda.

En este esquema, la expansión del sistema eléctrico queda condicionada por tres variables: disponibilidad de gas, desarrollo térmico y capacidad de almacenamiento y transmisión.

Una industria en fase de ejecución

El mensaje que atravesó tanto la mesa energética como la exposición posterior de Horacio Marín es que la industria entró en una fase de ejecución. “Cuando se genera el círculo virtuoso, no lo para más”, sostuvo el CEO de YPF en el panel “Economía real y transformación productiva”.

En ese marco, el objetivo es consolidar a la Argentina como exportador neto de energía, con proyecciones que ubican las exportaciones del sector entre US$ 45.000 y US$ 48.000 millones hacia la próxima década.

La discusión ya no es sobre el potencial de Vaca Muerta. El eje pasa por sostener competitividad global en un esquema donde la escala, la eficiencia y la infraestructura determinan la capacidad de inserción internacional del sector.

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