16 de agosto 2024 - 18:28hs

Saliendo del magnetismo de las noticias y del último momento con respecto a la denuncia de Fabiola Yáñez contra Alberto Fernández y toda su onda expansiva, y para poder ver un poco más la perspectiva general, la panorámica, debe decirse que el espacio político que está pasando una situación realmente muy complicada en la actualidad es el peronismo.

Un peronismo que se siente encerrado en su propia trampa y que ha sido víctima de las propias criaturas que ha engendrado. Un kirchnerismo que se apropió de la marca peronista de la que hoy no se puede escindir. Pensándolo como analista político, hoy el kirchnerismo y el peronismo tienen la misma piel.

Salvo algunas excepciones, como puede ser quizás el peronismo cordobés, que es un caso muy particular. No es una fuerza política angelical pero, por razones de supervivencia, tiene características provinciales distintivas, como el récord de votos para Javier Milei en la elección a presidente.

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Córdoba ha sido históricamente antikirchnerista, aunque el peronismo sigue en el poder. Sostiene una dualidad notable, y puede verse en casos como el de Juan Schiaretti, José Manuel De la Sota, y actualmente Martín Llaryora, cuyo gobierno es como una especie de PRI mexicano. Un conjunto de retazos de diferentes partidos, más la característica distintiva del peronismo como movimiento.

El peronismo va a tener que rearmarse y refundarse como partido político. Rehacer aquello que el kirchnerismo terminó fundiendo, malversando y destruyendo, todo aquello que fueron sus principales banderas. No tienen justicia social, ni movilidad ascendente, ni feminismo, ni derechos humanos. El resto es el universo no peronista, hoy está dominado por Javier Milei y en este contexto político, el kirchnerismo se quedó sin su carcasa de pertenencia, que es el peronismo.

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