Un ser humano puede sobrevivir sólo de tres a cinco días sin agua y entre tres a seis semanas sin comer, pero sin acceso a nuestro celular se precipita una cuasi muerte súbita. La cantidad de horas que hacemos uso, el número de veces que lo desbloqueamos y consultamos; vivimos a través de nuestros smartphones, por tanto, el grado de dependencia que tenemos aumenta peligrosa y exponencialmente.
Arrebatos, asalto canguro, piraña, punguistas, rotura de cristales mientras conducimos, supuestos vendedores que deambulan de mesa en mesa en cualquier bar, chicos con uniforme escolar “apretados” al ir y venir de la escuela, la lista sigue y sigue… Cualquiera de las circunstancias y formatos genera en las víctimas, desamparo, frustración, angustia y un sentimiento de ultraje y hasta stress post traumático.
Robos canguro en transporte público o simplemente extraerlo de un bolsillo o de una mochila, lo cierto es que en gran cantidad de ocasiones es a punta de pistola o ejecutado por motochorros.
Desafortunadamente, para muchas personas, el robo de teléfonos celulares va de mal en peor cuando conduce al fraude de identidad.
Los delincuentes roban el teléfono de la víctima utilizando una variedad de métodos usualmente violentos o carteristas silenciosos y hasta en ocasiones técnicas preferidas por viudas negras, como el empleo de burundanga que podría adquirirse a través de Telegram.
Algunas estimaciones indican que se sustraen entre 9.000 y 10.000 celulares por día en Capital Federal y AMBA. Las denuncias que se efectivizan son muchas menos y a nivel país algunas especulaciones hablan de entre 300 y 400 robos por hora, 20.000 a nivel nacional.
La tendencia es global: los integrantes de una red de robo de smartphones en la ciudad de Minneapolis en Estados Unidos son sentenciados a 9 años prisión. Los fiscales indicaron que los ladrones, muchas veces violentos, robaron teléfonos de docenas de personas en la vía pública, durante casi un año, obteniendo además el dinero de sus apps por montos que rondaron los u$s 275.000.
Tres celulares por minuto son robados en el Perú, unos 4.000 son robadoscada día a nivel nacional. En Colombia el número asciende a 3.500 celulares por día.
El robo de Smartphones en Argentina y a nivel mundial tiene a esta altura tres componentes: el costo de la terminal (el aparato) la identidad de la víctima y los accesos a recursos económicos / financieros a través de teléfonos. Generalmente el primer objetivo es el robo del “aparato”, luego la identidad de la víctima y sus valores digitales.
Los ladrones eluden los controles de seguridad no solo para acceder al teléfono, bypaseando un PIN y el mecanismo de reconocimiento facial, accediendo a los perfiles en otras aplicaciones. Los delincuentes observan a la víctima para conocer su código, otean en un subte, en un transporte público, lo que significa que echan un vistazo al teléfono de su objetivo para ver cómo ingresa su clave. Muchos usuarios aún no utilizan medios de protección para acceder a sus celulares.
Los delincuentes usan el PIN para desbloquear el teléfono de la víctima y luego prueban el mismo código para acceder a otras aplicaciones bancarias, billeteras, ecommerce, etc. Buscan en “notas” del teléfono contraseñas bancarias o simplemente instalan la SIM en otro aparato.
Los estafadores intentan acceder a cuentas y activos digitales de la víctima. Lo hacen solicitando restablecimientos de contraseñas para plataformas bancarias, de inversión y cripto de uso común y esperando a que la contraseña de un solo uso u OTP se envíe al teléfono robado. Con ella, pueden restablecer fácilmente la contraseña de la cuenta y obtener un control total. En algunos países el circulo de métodos delincuenciales se cierra con la utilización de la técnica de intercambio de SIM.
En la ciudad de Londres se roban un teléfono móvil cada diez minutos, según la policía metropolitana. Durante 2023 fueron algo más de 52.000 celulares, alrededor de 150 por día. En Londres el 38% de todos los robos personales del año pasado implicaron el robo de un teléfono. Las estadísticas muestran que casi el 70 % de los robos del año pasado en Londres se relacionaron con teléfonos móviles.
Los datos policiales muestran que los jóvenes están involucrados en robos, tanto como víctimas como como perpetradores, y los que tienen entre 14 y 20 años corren un riesgo particular de ser blanco de delincuentes.
Si existen lugares seguros y ordenados, seguramente Suiza es uno de ellos. Sin embargo, los robos de teléfonos móviles en 2022 aumentaron un 40% respecto al anterior. Esto se acentuó desde el fin de la pandemia; la cantidad varía según la época del año. En el primer semestre de 2023, los incidentes por robo de teléfonos móviles aumentaron un 20% en comparación con el mismo período del año pasado.
Los robos en eventos populares y concurridos son los que más se reportan y generalmente en verano.
En San Francisco, California, a más personas les roban el teléfono y al igual que en Latinoamérica, muchos de los casos involucran agresiones físicas y armas de fuego. El Departamento de Policía de San Francisco dice que los robos en general aumentaron un 11% respecto del año pasado.
Pero el hecho de que en la Argentina poner en riesgo la vida o perderla por un celular parece ser poco frecuente en otras latitudes y por demás de dramático y triste.
Si bien existen recursos y herramientas para inhabilitar a través del IMEI, el número que identifica a un dispositivo cuando se conecta a la red móvil, junto con la denuncia del damnificado, las medidas en este sentido no funcionan o han sido descontinuadas o por lo menos el público las desconoce.
El robo de celulares en nuestro país alcanza a aproximadamente al 27 % de los robos. Todo el mundo porta un dispositivo móvil, ampliándose cada vez más la franja etaria.
Una salidera bancaria o una entradera, quizás demande más organización, esfuerzo y tiempo. Las potenciales víctimas exhiben su teléfono hasta como un accesorio de moda, menores de edad asistiendo a la escuela parecen ser candidatos a víctima mucho más fáciles que un porta valores. De hecho, le siguen dinero en efectivo, tarjetas de crédito, cheques, carteras, y mochilas.
Llamar al *910 es una acción disponible. Las cuevas alterarán los números de fábrica antes de que llegue el bloqueo del número de serie de IMEI (código que identifica al aparato de forma exclusiva a nivel mundial) robado. La diferencia sustancial en nuestro suelo radica que, ante esta situación endémica, aquí en Argentina se lleva nuestra la vida.