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“No podemos vivir eternamente de la primera transición energética”, señaló el presidente de la Asociación Uruguaya de Energías Renovables (Auder), Diego Oroño en el puntapié de la primera de dos jornadas del Congreso Latam Renovables en su duodécima edición que puso en su foco “la era de la electricidad” .

“No podemos caer en un Maracaná de la Energía", enfatizó Oroño en referencia a la tentación de que él éxito logrado en el primer cambio de matriz energética defina la realidad del sector en el presente y en el futuro.

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Llevado al plano energético, Oroño remarcó que “la primera transición energética nos dio una plataforma extraordinaria”, pero lejos de ser un fin, ese hito invita ahora a redoblar la apuesta y transformar esa ventaja enérgética en desarrollo.

Esta segunda fase, que tendrá como protagonista a la energía fotovoltaica, además de la eólica que lideró el primer ciclo, conlleva un mito que desde Auder buscan erradicar. “Durante años repetimos, una y otra vez, como un mantra, que a Uruguay le sobraban las energías renovables. Hoy me animo a decir exactamente lo contrario”, apuntó Oroño.

En las siguientes exposiciones quedó en evidencia la alta demanda de energía que se desprende, por ejemplo, de la inteligencia artificial. “Solo el data center de Meta en Louisiana equivale al doble de la potencia de Uruguay en hora pico” reveló Alejandro Perroni, director de la empresa Clerk y precisó que el consumo de energía de los data centers a nivel global es equiparable a la demanda eléctrica de Japón.

“Tenemos dudas sobre la velocidad de los cambios, pero no sobre la dirección”, enfatizó Perroni durante su presentación. Esta frase resume el espíritu de gran parte del encuentro que contó con actores públicos y privados de acuerdo en los grandes temas que hacen al sector de las energías renovables.

“Si queremos atraer centros de datos, desarrollar nueva industria, electrificar el transporte o producir hidrógeno verde, vamos a necesitar más generación renovable”, subrayó Oroño y resaltó que los proyectos internacionales ya no preguntan solamente por la estabilidad macroeconómica, sino si “habrá energía disponible, si será renovable, cuál será su precio y cuándo podrán conectarse”.

El referente de Auder destacó que la energía dejó de ser un insumo, para “ser un factor de competitividad entre países”.

“Al menos desde nuestra visión, será muy difícil alcanzar los más de 500 MW de nueva generación solar fotovoltaica que proyectan los modelos de planificación sin una participación activa del sector privado”, analizó en relación con lo necesario para empezar la segunda transición energética que hoy lleva alrededor de 300 MW instalados.

La ministra de Industria, Energía y Minería, Fernanda Cardona, coincidió y apuntó que “en últimos años venimos con un atraso en materia de incorporación de nueva capacidad de generación (de energías renovables) y eso es algo que tenemos que corregir ya”.

Sobre el objetivo ambicioso de ampliar la generación a 500 MW de energía fotovoltaica, la ministra concluyó que “es una planificación desafiante y si no la ponemos en práctica ya, no vamos a llegar”. En este sentido agregó que el plan se lleva adelante “no porque esté de moda hablar de energías limpias, sino porque es una necesidad estratégica para el país”.

“Voy a seguir haciendo camiseteada del Maracanazo que hizo Uruguay”, dijo Cardona sobre lo logrado a partir de la política que comenzó en 2008 y ratificó que Uruguay ofrece gracias a eso certezas en materia energética.

En esta línea, remarcó que los conflictos geopolíticos que repercutieron en incremento de precios de los combustibles impactaron en menor medida en Uruguay gracias a las políticas públicas implementadas en conjunto con el sector privado en materia de energías renovables.

“Somos uno de los países con mayor participación de este tipo de energías en su matriz eléctrica a nivel mundial. Y eso no es una abstracción impacta directamente en la vida de la gente”, indicó Cardona y confirmó la participación del Ministerio en una mesa conjunta con privados, a instancias de Auder, para analizar mecanismos que propicien la inversión en el mercado eléctrico.

Privados advierten que Imesi puede tener mayor impacto en los autos eléctricos

“Cada vez hay más oferta y más marcas que invierten en Uruguay”, sostuvo Santiago Guelfi, director de Sadar Uruguay (representante de BYD) y afirma que Uruguay está en un momento de electrificación cercano a China, dado que uno de cada dos autos depende de algún tipo de electricidad para su movilidad.

“El Imesi va a tener un efecto”, reflexionó Guelfi. El referente de la marca más vendida en Uruguay para el segmento indicó que el mercado iba creciendo a tasas de 200%, y crecerá este año un 60%.

El director opinó sobre el Imesi y apuntó que “está mal calibrado por ir sobre el precio CIF”. A propósito argumentó que si bien el 70% de los autos que hoy se venden en el mercado no iban a estar contemplados por el Imesi por tener un valor CIF menor a los que grava el decreto, los aumentos en los costos del flete harán que más automóviles paguen Imesi. “Ese 70% se reducirá a un 50%”, señaló Guelfi basado en las estimaciones de BYD.

En este sentido, el índice mundial de contenedores de la consultora Drewry del 26 de julio afirma que ante las persistentes tensiones geopolíticas entre Estados Unidos e Irán y la preocupación por el estrecho de Ormuz, varias navieras anunciaron recargos de emergencia por combustible (EFS, por sus siglas en inglés) que entrarán en vigor en agosto de 2026.

Mientras tanto, las tarifas de flete en las principales rutas comerciales Este-Oeste disminuyeron por segunda semana consecutiva, ya que el aumento de la capacidad en el mercado coincidió con la disminución de la demanda, aunque los acontecimientos geopolíticos y la incertidumbre en torno a las políticas arancelarias de Estados Unidos sí pueden influir en las condiciones del mercado y en las tendencias de las tarifas de flete en las próximas semanas.

“Quizás mañana bajan los fletes y los vehículos dejan de pagar Imesi”, especuló Guelfi para dejar en evidencia su postura: “Es una forma de calcular el impuesto que lo único que genera es incertidumbre”. La alternativa que las empresas en conjunto con la Asociación del Comercio Automotor del Uruguay habían plantado era la de un Imesi mucho más bajo (en torno al 2%) que contemplara a todos los autos eléctricos. “Hubiese sido mucho más lógico”, reafirmó el titular de Sadar y recordó que desde la compañía las compras de los automóviles se realizan con seis meses de anticipación: “No sabemos qué impuesto vamos a pagar”, subrayó el referente de BYD.

En el mismo sentido, el presidente de Auder se refirió a la electromovilidad durante su presentación y señaló que “la previsibilidad también es una política pública” , al tiempo que estimó que la incorporación del Imesi a los vehículos eléctricos envía una señal de incertidumbre “que perfora una política energética que Uruguay venía construyendo desde hace muchos años”. Por su parte, Cardona señaló que la confianza que hoy existe en torno a la electromovilidad es fruto de una política pública consistente que “no vamos a abandonar”.

De cara al futuro Auder planteó la creación de un ámbito permanente de diálogo entre el sector público y el privado, que permita discutir estas políticas con anticipación y construir una hoja de ruta compartida para la movilidad eléctrica.

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