18 de septiembre de 2026 11:14 hs

Edgardo Novick, una figura que ha transitado por el sector gastronómico, la industria textil, el retail deportivo y la política, tiene su foco en el desarrollo del Shopping Aventura, un centro comercial que abrirá sus puertas a finales del 2026 y promete revitalizar la zona norte de Montevideo.

Según el empresario, este emprendimiento que supone una inversión de más de US$ 200 millones será “una nueva centralidad" diseñada para mejorar la calidad de vida de unos 500.000 habitantes que, históricamente, han quedado fuera del eje de desarrollo costero de la capital.

La democratización de los centros comerciales

Para Novick, el éxito de sus proyectos radica en una capacidad de observación que cultivó desde su adolescencia. "Mi habilidad básica fue escuchar a la gente, entender qué necesitaban e ir en busca de ello", explicó durante la entrevista con el programa Café y Negocios que se transmite por el streaming de El Observador. Esta metodología, que aplicaba en sus inicios en la feria de frutas junto a su padre, es la misma que hoy utiliza para identificar zonas desatendidas por el mercado.

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El Shopping Aventura que ya tiene el 97% de sus locales ya comercializados, se ubica en una zona estratégica del noroeste de Montevideo. "Cuando uno mira el mapa de la ciudad, nota que faltaba una propuesta de este tipo en el norte. No es solo un shopping; es un espacio de experiencias, seguridad y diversión que cambiará la dinámica del barrio", sostuvo.

De la feria al retail deportivo y el desarrollo comercial

La trayectoria de Novick es, en esencia, la historia de un emprendedor que supo leer los cambios de época. A los 21 años, anticipó el impacto de los supermercados sobre el modelo tradicional de ferias, lo que lo llevó a diversificarse hacia el diseño textil. Posteriormente, tras observar tendencias en mercados internacionales como Nueva York y Europa, fundó La Cancha, la primera cadena de artículos deportivos del país.

"Fue una apuesta rupturista. En aquel entonces, el uruguayo no compraba ropa específica para hacer deporte; se usaba ropa vieja. Nosotros logramos interpretar ese cambio cultural y profesionalizar el sector", recordó. La venta de esta cadena al grupo panameño Regency que distribuía Nike en Uruguay marcó el cierre de una etapa exitosa, permitiéndole volcarse de lleno al desarrollo de centros comerciales, un rubro donde ya incursionó con Nuevocentro y Plaza Italia y a sus actividades comerciales en el prestigioso hotel Hyatt y el restaurante La Mostaza.

Su mirada sobre Montevideo y el futuro de la ciudad

Consultado sobre los desafíos de la capital, Novick fue crítico con la planificación urbana a largo plazo. Señaló que el crecimiento del parque automotor —con más de 500.000 vehículos nuevos en la última década— no ha sido acompañado por una reforma estructural de las avenidas y el transporte público.

"Estamos en un debe total con la población. Se necesitan obras que trasciendan a los intendentes y a los partidos políticos. Montevideo merece un cambio enorme, pero para eso se requiere una visión de Estado que abarque muchos años", afirmó. Respecto a la gestión actual, se mostró optimista sobre el futuro, aunque reconoció que el proceso de transformación de la ciudad es lento.

El capítulo político y la pasión por Peñarol

Sobre su incursión en la política partidaria, Novick fue tajante: "Es un capítulo cerrado". Aunque valoró la experiencia como una instancia de crecimiento personal que le permitió conocer profundamente el Uruguay,reconoció que no supo alinearse con los códigos necesarios para prosperar en ese ámbito. "La política es una profesión y yo soy mejor para emprender negocios", sentenció.

Por el contrario, su vínculo con Peñarol se mantiene intacto. Lejos de buscar la presidencia del club en este momento, el empresario se encuentra elaborando un plan profesional para el fútbol aurinegro, enfocado en la captación de talentos y el desarrollo de formativas. "Peñarol es una pasión. Quiero seguir aportando desde la dirigencia, trabajando en equipo y con profesionalismo", concluyó.

Hoy, con sus hijos integrados en los directorios de sus diversos emprendimientos —desde el Hotel Hyatt hasta el clásico restaurante La Mostaza—, Novick asegura que su motor ya no es la acumulación, sino la satisfacción de seguir creando. "Mientras me den las fuerzas y la mente, voy a seguir haciendo cosas”, finalizó.

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