17 de septiembre de 2026 12:46 hs

¿Cuánto mueven la aguja los incentivos del Estado para atraer inversiones? La pregunta volvió a estar sobre la mesa esta semana a raíz del anuncio de incentivos a las aerolíneas por cada turista extra que llegue a Uruguay y por nuevas conexiones que se establezcan con Uruguay, un tema del que se viene hablando desde hace tiempo y que, finalmente, quedó reglamentado en los últimos días. Los fondos que dependen del Estado, confirmó a Café y Negocios el ministro de Turismo, Pablo Menoni, provendrán de un “refuerzo presupuestal” de Rentas Generales.

Más allá del caso puntual, la discusión abre varias aristas: ¿Está bien que el Estado destine recursos para impulsar una actividad? ¿Cuándo tiene sentido? ¿Qué impacto tiene sobre la competitividad? ¿Y qué otros sectores podrían o deberían recibir un tratamiento similar?

En este escenario, repasamos en esta nota cómo funcionará este incentivo en concreto y casos destacados de herrramientas similares en otros sectores para poner la discusión en contexto.

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Un nuevo anuncio en materia de incentivos

Mejorar la conectividad aérea figura en el centro de las prioridades del Poder Ejecutivo. Así lo dejó claro el ministro de Economía y Finanzas, Gabriel Oddone, al señalar en el principal encuentro de empresarios tecnológicos en Punta del Este: “El gobierno está trabajando en poder hacer de Montevideo un hub de conectividad aérea de la región”.

Como paso clave para concretar este objetivo de largo aliento, el Ministerio de Turismo y Corporación América —gestor de la red nacional de aeropuertos— sellaron una alianza para otorgar incentivos a las aerolíneas por cada turista extra que llegue a Uruguay en relación con el año anterior, así como por la apertura de nuevas conexiones; el proyecto quedó reglamentado en los últimos días como el “Régimen de Incentivo a la Conectividad Aérea Internacional".

El instrumento se articula a través de un fondo de hasta US$ 2,5 millones por año destinado a compañías aéreas nacionales o extranjeras que operen servicios internacionales regulares hacia la red nacional de aeropuertos. El financiamiento es aportado en partes iguales: un 50% por parte de Corporación América y el 50% restante por el Ministerio de Turismo.

“Los fondos surgen de un refuerzo presupuestal”, explicó a Café y Negocios el ministro de Turismo, Pablo Menoni y confirmó que el dinero que provenga del Estado será de Rentas Generales, ya que no se encuentra entre los puntos mencionados en la Rendición de Cuentas.

El sistema funciona mediante una devolución en efectivo (cashback) de US$ 15 por cada pasajero adicional que la compañía traslade a Uruguay, para esto se utiliza como punto de referencia la cantidad de viajeros transportados por la aerolínea en el último año.

Para incentivar la conectividad más allá de la región, el decreto divide a los destinos internacionales en tres zonas geográficas y aplica un beneficio escalonado: a mayor distancia del origen, mayor es el retorno económico otorgado por viajero receptivo captado, reservando el incentivo máximo para las rutas de larga distancia o extra-región.

En la zona uno que abarca toda América, Alemania, Francia, Portugal, Italia, España e Inglaterra el incentivo es de hasta US$ 40.000 por cada nueva ruta que se cree. En la zona 2 que involucra las conexiones con el resto de Europa el beneficio es de hasta US$ 25.000 y en la zona tres que conecta a Uruguay con el resto del mundo el incentivo es de hasta US$ 17.500.

Asimismo, la reglamentación apunta de forma directa a desestacionalizar la grilla de vuelos. Para evitar que las operaciones se concentren únicamente durante el pico estival entre noviembre y marzo, la norma también otorga beneficios a aquellas aerolíneas cuyos servicios y conexiones se establezcan por un período superior a los seis meses continuos. Con el fin de medir el impacto en la captación de pasajeros y el desarrollo del sector, la cartera evaluará el desempeño y los resultados del programa durante su primer año de implementación.

El sector audiovisual, otro caso de estudio

Para la creación del incentivo a las aerolíneas el ministro reveló que se inspiró principalmente en dos casos que le sirvieron de ejemplo. Uno de ellos fue el programa de incentivos del aeropuerto de Bruselas, en Bélgica. Esta terminal aérea promueve tanto premios basados en el aumento real del volumen de pasajeros transportados en destinos ya existentes como la consolidación de nuevas conexiones que lo comprendan.

Además, el ministro sostuvo que este modelo no fue encontrado al azar, sino que se realizó un estudio de mercado para mapear los incentivos fiscales del Estado y el ejemplo de la industria audiovisual captó especialmente su atención.

Si bien Uruguay ya contaba con instrumentos de apoyo al cine y al audiovisual como el Fondo de Fomento, en 2019 un nuevo esquema de atracción de producciones, mediante devolución de gastos, movió el tablero. Se trata del Programa Uruguay Audiovisual (PUA), una iniciativa de estímulo a producciones internacionales, que incluye devoluciones de gastos de hasta US$ 1 millón por proyecto y que nació con el objetivo de convertir a Uruguay en un hub regional.

El primer esquema, que funcionó como experiencia piloto, tuvo una dotación de US$ 4 millones y permitió impulsar 38 proyectos. Entre ellos estaba, por ejemplo, Conquest, una producción de Netflix, que según datos de las autoridades de aquel momento dejó unos US$ 2 millones en Uruguay, con un impacto económico estimado superior a US$ 3 millones. El gobierno calculó entonces que por cada dólar destinado al programa se generaron US$ 1,65 para la economía uruguaya.

Así, en noviembre de 2020, el gobierno presentó el PUA como un programa consolidado. El mecanismo pasó a funcionar mediante cash rebate, es decir, una devolución de un porcentaje de los gastos elegibles realizados en Uruguay, con porcentajes y topes que varían según el tamaño del proyecto. Esto se complementa con otros beneficios, como la devolución del IVA, cuando se realizan producciones internacionales desde Uruguay.

La herramienta está dirigida a producciones internacionales audiovisuales en Uruguay, producción publicitaria audiovisual internacional en Uruguay, y producciones nacionales audiovisuales en Uruguay.

Según los últimos datos, el 2024 marcó un hito histórico en la financiación audiovisual uruguaya, con un incremento excepcional tanto en los montos adjudicados como en la cantidad de proyectos beneficiados. El financiamiento total, según datos de ACAU, alcanzó los 325 millones de pesos constantes, representando un crecimiento del 56% respecto al año anterior. Esta expansión se refleja también en el número de proyectos apoyados, que experimentó un aumento del 42% pasando de 233 a 332 proyectos apoyados.

El PUA es administrado por la Agencia del Cine y el Audiovisual del Uruguay (ACAU) y se financia con recursos públicos.

Matching funds: la herramienta que impulsa el gobierno para apalancar startups uruguayas y atraer inversores

El programa Matching Funds de Uruguay Innovation Hub, ejecutado junto con la ANII, fue anunciado oficialmente el 17 de abril de 2024. Dos años después, en mayo de 2026, el instrumento fue relanzado en el marco de la nueva institucionalidad Uruguay Innova y también a través de la ANII con nuevas condiciones y mayor flexibilidad, pero con el mismo objetivo: apalancar startups uruguayas y atraer inversores.

Para su funcionamiento se conforma un registro de Organizaciones de Capital Emprendedor (OCE) e Inversores Ángeles. Pueden postularse inversores ángeles nacionales o extranjeros y desde la ANII exigen que tengan antecedentes en financiamiento de startups, demostrada capacidad financiera, competencias necesarias para dar seguimiento a cada una de las inversiones, y casos de éxito demostrables.

Luego de ser aprobados, quienes forman parte del registro, tienen la posibilidad de presentar propuestas de co-inversión en startups, con prioridad de sectores como tecnologías digitales avanzadas, tecnologías verdes y biotecnología.

Otra de las condiciones es una relación de coinversión 1 a 1 entre el inversor privado registrado y ANII, con tickets de entre US$ 75.000 y US$ 500.000.

En entrevista con Café y Negocios el presidente de la Agencia, Álvaro Brunini, destacó que la apuesta por este instrumento responde a potenciar las opciones de financiamiento que tienen los emprendimientos y a “ayudar a desarrollar el ecosistema de capital privado” que, entiende, se dinamizó de la mano de la creación de Urucap, la llegada de inversores argentinos, inversores ángeles y fondos de Venture Capital (capital de riesgo).

A partir de esto, la Agencia Nacional de Investigación e Innovación (ANII) apuesta por la co-inversión como instrumento para potenciar startups uruguayas y, al mismo tiempo, recibir utilidades que luego pueda volver a invertir en el ecosistema emprendedor.

En la actualidad la ANII recibe el 100% de su presupuesto de fondos estatales y con este instrumento podría empezar a financiar parte de lo que ejecuta.

Aunque por el tiempo relativamente corto desde su puesta en marcha, todavía es temprano para medir el impacto y los resultados de largo plazo del instrumento.

Sin embargo, a mayo del 2026, el programa registró 19 coinversores (15 Organizaciones de Capital Emprendedor y 4 inversores ángeles) y 10 coinversiones aprobadas por un total de US$2.345.000.

Los incentivos como llave para acelerar la inversión

A mediados del año pasado el Ministerio de Economía y Finanzas anunció la creación de la Dirección Nacional de Incentivo a la Inversión, una nueva institucionalidad bajo el ala de Isabella Antonaccio dedicada a promover la realización de proyectos de gran escala, pero también de micro, pequeñas y medianas empresas, a través d ela participación de la Agencia Nacional de Desarrollo.

En el contexto actual en el que el crecimiento de la economía muestra una contracción en el segundo trimestre del año las señales de nuevos incentivos para atraer más inversiones, como las de las aerolíneas, resultan fundamentales para poder hacer apalancar un sector clave como el turismo, que representa el 6% del PIB y que en las últimas temporadas de verano no ha podido hacer crecer la rentabilidad para sus operadores que demandan más respaldo para apuntalar su competitividad.

En este escenario hay riesgos como, por ejemplo, que los sectores se vuelvan excesivamente dependientes de los incentivos para sobrevivir o que se piense que una golondrina hace verano y se pierda el foco de otras necesidades que complementen lo hecho. En este caso puntual el ministro de Turismo remarcó que el incentivo “no está escrito en piedra” y esa flexibilidad de medir y adaptar a las necesidades es esencial para crear instrumentos atados a resultados que garanticen no solo la llegada de inversiones sino también el derrame de sus efectos en la economía.

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