18 de septiembre de 2026 12:51 hs

La Expo Rural del Prado coincide con el mejor momento de la historia para la cría vacuna. Cuando se comenta eso a actores ganaderos, muchos corrigen para dar más amplitud e indican que es el mejor de la historia de la ganadería. Una serie de factores llevan a que, para el criador en particular, sea un año inédito.

Como típicamente sucede, lo de “mejor momento” viene dado por precios.

Los terneros de genética definida que pasen los 200 kilos se acercan a un precio de US$ 1.000 por cabeza. El precio de las terneras se empareja a los de los machos, porque la fábrica de terneros, es decir los vientres, se valorizan como nunca. En fin, es el mejor momento de la historia por la inédita intención de inversión que tiene la ganadería. Corrales, comederos, riego, lo que ayude a generar más terneros. Basta de hablar de atraso cambiario, lo que queremos es mejores créditos para acelerar a fondo, fue el mensaje de la Asociación Rural del Uruguay (ARU) en la Expo Prado, diferenciándose de la postura de la Federación Rural (FR).

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Hay una ansiedad nunca vista por producir terneros.

Un ruego en la Expo Rural del Prado: sin miedo

La locomotora de esta situación se sintetiza en un precio de exportación récord de la carne vacuna que por primera vez en la historia se estabiliza por encima de US$ 6.000 por tonelada o US$ 6 por kilo.

Y en ese marco aparece el analista argentino Víctor Tonelli por la Expo Prado y exhorta a que los productores “aprieten el acelerador a fondo, que dejen de tener miedo”, porque esto tiene todo para durar muchos años.

Detrás de ese precio, actualmente superior a US$ 6.200, hay varios factores.

El acuerdo con la Unión Europea es un hito comparable a la apertura del mercado canadiense a mediados de 2003. Allí salimos del infierno de la aftosa a una escalera al cielo cuyo final no sabemos dónde está. Aquella apertura no generó un efecto dramático de inmediato. Pero empezó un dominó que siguió por EEUU y México que revalidaba a la carne uruguaya en mercados clave.

Traas el acuerdo Mercosur-UE empieza un dominó de aperturas comerciales, una mochila gigantesca se disuelve, el precio… pasa a un nuevo nivel.

¿Estos precios son la nueva normalidad ganadera? Es una hipótesis tentadora y convincente. Solo la exigencia de inocuidad garantida y los conflictos sindicales se interponen como nubes en un paisaje extremadamente promisorio.

La clave para que la hipótesis se sostenga está en la diferenciación, desde la inocuidad al valor agregado ambiental. Cuando se compara la trayectoria de precios de Uruguay con índices globales de precios de la carne como los que mide la FAO, las trayectorias son divergentes. En el promedio de todas las carnes hay ascensos muy leves. La carne vacuna se despega de las demás. Aunque intenten negarlo los escépticos respecto al creciente cambio climático, el oeste de EEUU se seca, la producción ganadera y el trigo son las menores en décadas. La producción en Europa cae estructuralmente por las mismas razones en el sur y por falta de recambio generacional. A China se le derriten los hielos del Tibet y el resto del Himalaya. Producir carne requiere cantidades enormes de agua. China priorizará el uso del agua en los granos para consumo humano.

Hay una situación inédita de desbalance entre una oferta restringida y una demanda en ascenso.

Hay también una situación nueva para la carne vacuna uruguaya, una oportunidad de diferenciarla y valorizarla inédita. No solo se abrió Europa, sino que a ese partido Brasil no se presenta, tal vez por dos años. Y resulta que Europa quiere deforestación cero y trazabilidad 100%. Y... ¿quién es en el Mercosur el único que puede ofrecer eso? Uruguay.

Atrás vendrán Noruega, Suiza, y otros países que van a querer la carne uruguaya y la forma en que se produce.

Una sombra: la caída en el PBI del agro

Bajo ese prisma, el decrecimiento del agro en el segundo trimestre no debería generar mayores preocupaciones.

En otro marco un descenso de 22% del PBI como el que se registró indicaría una catástrofe. Este descenso muestra en parte los efectos de la sequía 2022/23. Pero lo más importante es la caída en la faena de vacunos, particularmente de vientres. Porque eso se llama inversión.

Si se quiere expandir el rodeo de vacas para generar más terneros, es evidente que se faenan las menos vacas posibles. Y esa es la historia de este año. Faltan novillos por la sequía 2022/23 y nadie quiere desprenderse de un vientre que pueda seguir dando terneros. Un paso atrás en la faena para tomar impulso para la cría.

El otro componente de la caída del PBI agropecuario es agrícola.

El clima les pegó a los cultivos de verano el año pasado. Es parte de la nueva realidad.

Pero la inestabilidad climática y geopolítica disparan los precios de la soja y es altamente probable que tanto el área de maíz como la de la oleaginosa aumenten.

Lo que sí debería quedar claro que los factores climáticos pegarán cada vez más en las previsiones económicas.

El aumento del precio del ganado gordo no solo es récord por el nivel de precios. Lleva tres años y medio de ascenso persistente, con una regularidad nunca vista: desde menos de US$ 4.000 a más de US$ 6.000. Ese ascenso ha llevado a transformaciones productivas que aceleran la demanda por terneros y terneras por los corrales. Y la exportación en pie no se queda atrás en la puja. La contra cara de la caída del PBI y la menor faena es el aumento en la población de las categorías de cría, allí está lo más importante.

El triple récord del rodeo vacuno

El rodeo de cría crece a la mayor velocidad posible. Los datos de este año son todavía los de una ganadería herida por la sequía, con escasez relativa de vaquillonas y novillos de dos años.

Aun así, restringiendo al máximo el envío de vacas adultas a faena y entorando vaquillonas de menos de dos años, el rodeo de vientres creció en 100 mil animales, lo que aumenta el potencial de producción en 70 mil terneros para el próximo año.

Es decir, la población de terneros fue récord este año y lo también en 2027 y 2028.

La parición de este año está en pleno y el entore que comenzará sobre fines de año será récord nuevamente. Los tres millones de terneros quedaron atrás. En este ejercicio se cruza por primera vez los 3,1 millones. Si apuesta por 3,2 en 2027 y 3,3 millones de terneros en 2028 no quedará lejos.

La tasa de destete también es récord, por segundo año consecutivo. En 2025 pasó por primera vez el 70%, pasa de 70,5% a 71,9%. Como si fuera un podio, el stock ganadero uruguayo es récord en toros, vacas de cría y terneros.

Pero de ese trípode la categoría que más ha crecido no es ni vacas de cría (2,3%) ni terneros (2,6%).

Es la población de toros que aumenta 4,7% y se dispara de 185 mil a 194 mil. Una síntesis de porqué este Prado quedará en la historia. La victoria de la genética.

El rodeo es una pirámide con una base de cría cada vez más amplia y con un vértice de ganados añosos cada vez más bajo.

Cae la población de novillos de más de tres años y se desploma la de vaquillonas de dos años.

La valorización de la carne uruguaya ha generado una relación de precios entre la carne y el maíz ha llevado a una proliferación inédita de corrales grandes, medianos y pequeños.

En breve se inaugurará un gran corral de una industria frigorífica con capacidad para 25 mil animales en el centro del país, mientras, por todas partes productores de todo tamaño construyen instalaciones para alimentar ganado intensivamente.

Ese proceso que va a toda carrera, el grano se incorpora en las dietas del engorde pero también de la recría y la cría, baja la edad de faena y se retroalimenta la aceleración de la demanda de terneros. Aunque el ganado gordo haya bajado, al persistir la suba del precio de exportación, los terneros vendidos durante la expo mantuvieron la tendencia ascendente.

Y así llegamos a la categoría que más sube en el stock, la de vaquillonas de uno a dos años. Aumentan 15%, 178 mil animales que se sumarán en su mayoría en este entore a los rodeos. De modo que la baja en la faena actual es para construir más faena en adelante. Ya se empezará a notar el cambio de tendencia en el último trimestre de este año.

Nuevas reglas para una nueva ganadería

La concreción del acuerdo de libre comercio con la Unión Europea y un sistema de cuotas con China que nos resulta holgado respecto a la oferta de Brasil y Australia han sido dos factores adicionales de estímulo.

Acceder al consumo de alta gama de ambos bloques con ganado terminado a corral en las mejores condiciones es revolucionario para la cría. Es lo que está detrás de una valorización de estas categorías que supera a la del ganado gordo y que lleva a relaciones de reposición muy altas.

Al punto que la situación está llevando a una rápida disminución de la actividad de invernada, aquella que compra terneros para vender novillos gordos.

Es muy caro no producir terneros y es mucho más ventajoso vender los novillos con 400 kilos a un precio igual o mayor que gordos para que el engorde final lo realice un corral. El que no cría pierde es el signo de este momento ganadero inédito.

La herramienta de exportar en pie

Mientras, la exportación en pie parece soportar cualquier suba de precios y la demanda principalmente desde Turquía no para y abarca a todas las categorías de machos y hembras. De modo que el productor tiene alternativas y la sensación de un bajo riesgo de baja de precios como para entorar, preñar y destetar todo lo posible. Alguna turbulencia en la exportación en pie esta semana puede ser a observar, pero parece una corriente comercial firme.

El precio del ternero ha pasado de cotizaciones menores a US$ 2 por kilo vivo en 2020 a US$ 3 en 2022, pero que no pudieron sostenerse y fueron considerados una excepción favorable.

El regreso a los tres dólares ocurrió en el invierno pasado, de julio 2025 en adelante. Pero la explosión ha ocurrido este año, que tuvo precios en el comienzo de US$ 3,6 para llegar a superar los US$ 4,5 por kilo de referencia actual.

Lo que para los criadores es una maravilla, es problemático para la industria frigorífica.

Por un lado, hay una escasez que todavía incide, consecuencia de la sequía que perduró hasta 2023. Por otro la disposición a vender hembras es menor que nunca. No cierra la lógica de vender una vaca a US$ 1.500 cuando me puede dar en 9 meses una ternera que unos meses después valdrá US$ 900.

“A este precio vale la pena ponerles dientes postizos a las vacas viejas”, graficó un productor la situación, pero la actividad de faena de este año viene muy por debajo de la del año pasado.

El próximo verano será el del mayor entore de vientres de la historia y el dato más importante del stock ganadero será el de vacas de cría y terneros. Porque para los frigoríficos es urgente que irrumpa más materia prima, tanto por el alto precio al que pueden vender la carne como para optimizar el uso de la capacidad instalada.

Para los productores también es importante que la faena empiece a aumentar para aliviar las presiones de la industria para limitar de alguna forma la exportación de ganado en pie.

El cambio es tan fuerte que trasciende la ganadería, dando sustento al área de cereales de Uruguay. Trigo, cebada y aún arroz tiene un nuevo precio “piso” dado por la alimentación animal. En tanto el maíz, alimento primordial de esta nueva ganadería tendrá área récord y su área crecerá por nueve años consecutivos y cabe esperar que el año próximo llegue a la década de crecimiento permanente. Algo que además beneficia a los suelos dada la sojización extrema que tuvo la agricultura de verano en este siglo.

El agro no está retrocediendo, apenas está tomando impulso.

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