En el primer encuentro del ciclo de charlas “Mercado en Movimiento” impulsado por la Bolsa Electrónica de Valores (BEVSA) el gerente general de la institución, Diego Labat, confirmó que actualmente se mantienen conversaciones con reguladores y proveedores para implementar “un primer piloto de tokenizar mercados”.
Este proceso que revoluciona los mercados financieros tiene como propósito potenciar el acceso a las inversiones y hacerlas más transparentes y seguras.
A propósito, los especialistas Daniel Artecona, exgerente de la Asesoría Jurídica del Banco Central del Uruguay (BCU), y Ricardo Olivera García, abogado de BEVSA y director de Olivera Legal y Empresarial abordaron el contexto legal y normativo para implementar la tokenización de activos en el país.
“La tokenización consiste en un proceso de representar activos reales o valores, instrumentos financieros, en forma de activos digitales de modo que puedan ser negociados en plataformas de registro distribuido”, explicó Artecona y destacó que su ventaja está en la facilidad que aporta para la fragmentación de esos activos lo que aumenta la liquidez y el acceso a mercados.
De esta forma, los tókens utilizan tecnología para digitalizar y fraccionar los activos del mundo real, como acciones o bonos y el comportamiento de los activos es el mismo que en el mercado tradicional. Así lo explicó Olivera García durante la presentación: “La tokenizacion no cambia el mercado, es una forma de registro diferente de la emisión de valores, pero no varían las esencias. Un bono tokenizado sigue siendo un bono, lo mismo con una acción o un título de deuda”. En este sentido, García Olivera sostuvo que Bevsa puede aportar gobernanza a este sistema de tokenización.
La modernización del mercado de valores y la importancia de la interoperabilidad
Artecona repasó el recorrido de la normativa, desde su origen que coincide con la presidencia de Labat en el Banco Central, pasando por su materialización en la Ley 20.345 y las modificaciones que sufrió con la última ley de Presupuesto Nacional.
La normativa incluye como integrante del sistema financiero y bajo el control de la Superintendencia de Servicios Financieros del Banco Central a los proveedores de activos digitales y fuera del sistema financiero, pero sujetos a la regulación del BCU respecto a la prevención del lavado de activos y financiamiento al terrorismo, a quienes realicen compraventa de activos virtuales no financieros (como puede ser el bitcoin).
Asimismo, la normativa también habilitó que se permita el registro distribuido. En el mercado de valores esta modalidad se utiliza como una base de datos para registrar la propiedad, emisión y transferencia de activos financieros (como acciones, bonos o fondos).
Al respecto, Artecona sostuvo que este punto presenta una complejidad ya que, al no existir una unidad registrante, no hay un responsable frente al mal funcionamiento del sistema, ante fallas de seguridad o fraudes. Este problema no resuelto por la legislación queda planteado de cara a su reglamentación que aún está pendiente.
En este sentido, Olivera García concluyó que la verdadera innovación no es emitir un bien, “es conseguir que ese bien sea un valor que pueda negociarse, transferirse, liquidarse y utilizarse con la misma confianza y probablemente con mayor eficacia que los valores que hoy conocemos”.
A su vez, hizo hincapié en la importancia de la interoperabilidad entre los propios mercados tokenizados y también en su relación con el mercado tradicional. “El peor error en el que podemos incurrir es pensar que una plataforma digital concentra a todas las operaciones”, dijo y señaló que este preconcepto puede conspirar contra la liquidez y la transparencia del mercado.
Para él no se puede hablar de mercados aislados ni independientes y desde esta perspectiva es que Bevsa se inspira en el ejemplo de Reino Unido para su apuesta por la tokenización de activos.
A propósito, el director de Olivera Legal y Empresarial subrayó que el Tesoro Británico implementó en febrero de este año un piloto en un entorno de prueba (Sandbox) para emitir un bono tokenizado que saldrá al mercado en el primer trimestre del 2027.