En los últimos días el acuerdo de venta de Bumble por US$ 1.300 millones ocupó la portada de los principales medios de negocio a nivel global. La plataforma de citas, conocida por su propuesta de que las mujeres den el primer paso, acordó una adquisición por un monto muy inferior a la valoración de US$ 14.000 millones que alcanzó cuando salió a bolsa. Sin embargo, para el argentino Axel Abulafia, fundador de Velo, la noticia no fue una sorpresa. Por el contrario, el dato confirmó una tendencia que hace meses venía siguiendo e investigando: las principales aplicaciones de citas están registrando retrocesos tanto en valoración como en usuarios. Este cambio en el modelo de negocio, que también se hacía cada vez más evidente en su entorno cercano, lo dejó alguna noche sin dormir preguntándose por qué en Latinoamérica no existían otras soluciones que sí eran muy populares en mercados como Europa y EEUU.

"No creo que las aplicaciones de citas sean el problema. Creo que existe un grupo de personas cuyas necesidades requieren una experiencia diferente: más personalizada, más confidencial y construida desde el criterio humano", sostuvo Abulafia.

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Fue así que en mayo de este año decidió dar un paso al costado del mundo corporativo, después de casi dos décadas en Globant y un paso por CloudX, para dedicarse por completo a la creación de Velo.

Axel Abulafia, fundador de Velo

La solución propone reemplazar la lógica de los algoritmos y las aplicaciones por un proceso de búsqueda personalizada, acompañado por especialistas, con un importante componente tecnológico y con absoluta confidencialidad.

El proceso comienza con entrevistas en profundidad para entender la historia, los valores y lo que cada cliente busca en una relación. Con esa base, un equipo que combina psicología, recruiting y coaching cruza esa información contra una red privada de personas ya evaluadas, y solo presenta a alguien cuando hay una compatibilidad real detrás.

Tres meses después de su puesta en marcha, la solución ya cuenta con 11 clientes distribuidos entre Argentina, México, Estados Unidos y Uruguay y una red de más de 300 personas registradas.

“Para explicárselo a la gente que viene del mundo corporativo, les digo: ¿viste lo que es un headhunter? Bueno, esto es un hearthunter”, contó Abulafia haciendo un paralelismo con los especialistas en reclutar talento de alto nivel para las corporaciones.

En diálogo con Café & Negocios, el fundador repasa cómo funciona el emprendimiento, quiénes son los interesados en contratar el servicio, cuánto cuesta y la sorpresa que se llevó con Uruguay, que lo llevó a que el país entrara más rápidamente en su hoja de ruta.

¿Cómo funciona?

Velo tiene dos puertas de entrada. La primera es gratuita y consiste en formar parte de la red que desde el emprendimiento consideran para presentar a sus clientes. Para esto es necesario ingresar al sitio web y completar un formulario con datos demográficos, edad y preferencias personales. Allí también se consultan aquellas características clave con las que que debe conciliar una potencial pareja, como si tiene hijos menores de edad o fuma.

El formulario incluye preguntas sobre las expectativas a futuro, qué se busca en una relación, si se quiere tener hijos y cuántos o si la persona estaría dispuesta a mudarse al exterior por una oportunidad de su pareja. También se solicitan las redes sociales y fotografías del último año.

Una vez completado el formulario, el equipo de Velo se comunica con la persona para revisarlo y validarlo en una entrevista.

La segunda puerta de entrada es la contratación del servicio de búsqueda personalizada. En ese caso, el proceso comienza con entrevistas extensas en las que el equipo busca conocer en profundidad al cliente, sus expectativas y qué tipo de pareja está buscando.

A partir de esa información, comienza la búsqueda dentro de la red, una parte del proceso en el que la tecnología tiene un rol fundamental. Para esto, el equipo utiliza herramientas de inteligencia artificial para procesar la información disponible y encontrar perfiles compatibles entre sí. El modelo revisa la base de datos y las notas de las entrevistas, entre otros elementos, y genera un documento con los cinco perfiles que considera más adecuados, junto con una explicación de por qué los seleccionó.

Con esa información y su posterior curaduría, el equipo prepara una presentación para el cliente. Además, se valida con la persona seleccionada dentro de la red Velo que esté interesado en conocer al cliente, sin revelar demasiados datos para mantener la confidencialidad.

Si ambos aceptan, se organiza la primera cita para que se conozcan, planeada por Velo de acuerdo con las preferencias de ambos.

En las horas siguientes el equipo de matchmaking se comunica con las dos personas para conocer sus impresiones. El acompañamiento también puede incluir coaching, que involucra, por ejemplo, recomendaciones sobre cómo vestirse para el encuentro.

“Es una combinación de un reclutador, un terapeuta y un coach”, resumió Abulafia sobre el rol de los matchmaker y su combinación de distintas funciones.

El público interesado y un interés marcado de los uruguayos

En lo que refiere al perfil de los usuarios, la solución apunta a profesionales que buscan construir una relación seria mediante un proceso personalizado.

Actualmente quienes se están sumando a la solución, sostuvo el emprendedor, son 60% mujeres y 40% hombres. Las edades, en tanto, muestran una amplitud de público, con un rango que va de personas a menores de 30 a mayores de 70.

Además de personas vinculadas al mundo político y artístico, que buscan mantener su vida privada al margen de la exposición pública, dentro de la plataforma comienzan a formarse pequeñas comunidades en torno a intereses y características compartidas, como cuestiones religiosas o de orientación sexual.

En este sentido, Abulafia adelantó que evalúa a futuro incorporar matchmakers especializados en distintas temáticas.

En cuanto al crecimiento del negocio, el emprendedor reveló que la idea inicial era comenzar con Argentina, para seis meses después desembarcar en Miami. El roadmap incluía luego Madrid y, más adelante, regresar a América Latina para desembarcar en países como Uruguay, México, Brasil y Colombia.

Sin embargo, Uruguay empezó a ganar lugar antes de lo previsto, y hoy Velo tienen un cliente en el país y más de 20 personas registradas en la red. De estos, la mayoría residen en Montevideo y Punta del Este, en los que también destacan argentinos viviendo en Uruguay.

“Uruguay empezó a colarse por la ventana con muchos registros inesperados, así que decidimos integrar Uruguay ahora y que sea parte de este MVP”, sostuvo el emprendedor.

El interés llevó a Abulafia a evaluar incluso la incorporación de una persona que trabaje desde Uruguay.

“Cuando estás en una startup, el orden te lo va dando el negocio”, aseveró.

¿Cuánto sale?

Según detalló el fundador de la solución, el precio del servicio depende del plan contratado y de las características de cada búsqueda. Pero la propuesta estándar, por ejemplo, que incluye cuatro presentaciones de potenciales parejas a lo largo de seis meses, tiene un costo inicial de entre US$ 2.000 y US$ 2.500.

La compañía también ofrece otros planes más amplios, que contemplan presentaciones ilimitadas durante un año. Si bien Velo se posiciona como un servicio boutique, la compañía desarrolló diferentes planes para adaptarse a las necesidades de cada cliente. El objetivo, aseguraron, es que el acceso a un proceso de búsqueda personalizada de pareja no quede limitado a un nicho exclusivo, sino que pueda convertirse en una alternativa para cualquier perfil que valore el tiempo, la confidencialidad y el acompañamiento humano.

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