El psicólogo de parejas Rogelio López Custodio identificó cuatro indicadores que pueden advertir sobre el deterioro de una relación y ayudar a reconocer cuándo los conflictos dejan de resolverse de manera saludable.

En diálogo con Milenio, el especialista retomó la regla del 5:1, vinculada con las investigaciones del Instituto Gottman, que propone mantener cinco interacciones positivas por cada intercambio negativo.

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Aunque estas señales pueden revelar problemas en el vínculo, no significan necesariamente que una pareja deba separarse. La posibilidad de superar las dificultades depende, entre otros factores, de la disposición de ambas personas para trabajar en ellas.

"No hay una única respuesta. Va a depender mucho de lo que cada persona y relación quiera. Pero hay algunos indicadores que nos pueden dar respuestas", subrayó López Custodio.

¿Cuáles son las señales que pueden anticipar el final de una pareja?

El primer indicador es la dificultad para comunicarse de manera efectiva. Las conversaciones que terminan habitualmente en discusiones sin resolución, faltas de respeto o ataques personales pueden deteriorar el vínculo. Tener desacuerdos es normal; el problema aparece cuando no existe disposición para escuchar al otro y encontrar soluciones.

La regla del 5:1 propone equilibrar los intercambios negativos con muestras de afecto, agradecimiento, disculpas sinceras y gestos de comprensión. Estas interacciones positivas contribuyen a mantener una dinámica saludable.

El segundo indicador es la falta de respeto por las necesidades de cada integrante. Sentirse querido y seguro, disponer de espacio personal y compartir proyectos de vida son algunos de los aspectos que pueden resultar fundamentales para una pareja.

"Si nuestra pareja no está dispuesta a satisfacer nuestras necesidades, la relación no puede prosperar. Si nosotros no estamos dispuestos a satisfacer las necesidades de nuestra pareja, el resultado es el mismo", enfatizó López Custodio.

El tercer punto es la incapacidad para gestionar las diferencias. Las discusiones se convierten en una señal de alerta cuando sirven para reprochar defectos, elevar el tono de voz o imponer una postura, en lugar de abordar el problema. Resolver los conflictos requiere expresar las emociones sin descalificaciones y mantener una actitud abierta al diálogo.

El cuarto indicador es la dificultad para adaptarse a los cambios. Una mudanza, la llegada de hijos, una modificación laboral o nuevas necesidades personales pueden alterar la dinámica de la pareja y exigir una revisión de los acuerdos.

"Las parejas que logran adaptarse van a hacer que funcionen más tiempo o que funcionen mejor en ese proceso de adaptación", concluyó el especialista.

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